En el marco de las Jornadas de Derechos Humanos organizadas durante el Ingreso 2026 de la FFyH, se presentó el unipersonal interpretado por Santiago San Paulo y la dirección de Carlos Piñero, quienes adaptaron Los ahogados, un texto de la escritora María Teresa Andruetto. Además de vivenciar una obra conmovedora sobre los vuelos de la muerte en la última dictadura cívico-militar, lxs ingresantes pudieron conversar con la autora y el actor después de la función.
“Muchas veces he participado de actividades relacionadas con el ingreso a la carrera de Letras o a Humanidades, me parece importante, ni hablar de la importancia que tiene para mí como como autora poder llegar a personas jóvenes que están ingresando, abriendo sus intereses hacia las producciones de nuestra provincia o de nuestro país, hacia producciones culturales. Y también creo es importante para ellxs, entender, ver o imaginar a un escritor o escritora, a un actor o actriz de teatro como alguien cercano, que vive en la misma ciudad y que participa de las mismas actividades o semejantes, en similares condiciones sociales”, dice María Teresa Andruetto, escritora cordobesa de múltiples producciones literarias y reconocimiento nacional e internacional, que participó de las Jornadas de Derechos Humanos organizadas en el marco del Curso de Nivelación 2026 de la FFyH junto a Santiago San Paulo, el actor que interpretó su cuento Los ahogados, una adaptación que se estrenó en el Teatro La Chacarita en agosto de 2021 con dirección de Carlos Piñero.
“Poder presenciar de manera gratuita una obra de esta calidad, con una interpretación magistral de un gran actor como Santiago San Paulo, sobre un texto de nuestra querida y admirada Tere Andruetto, y encima poder tenerlos a ambos presentes y conversar con autora y actor después de la función, es sumamente valioso”, destaca Andrea Bocco, Vicedecana de la FFyH, sobre la actividad realizada el 5 de febrero en la Sala Jorge Díaz del Cepia, Facultad de Artes.
“Cuando yo ingresé a Letras, hace ya tantas décadas, no veíamos como posible la relación con algún escritor local, lo que era decir con algún escritor real, una persona que pudiera acercarse. Los escritores eran personas que vivían en otra parte. Parafraseando a Kundera, la ‘la literatura estaba en otra parte’. Así que eso me parece de por sí muy interesante. Y luego, la experiencia personal de este año de estar acompañando a Santiago San Paulo en la representación de Los ahogados, y estar con ingresantes, varios de los cuales me pareció que por primera vez se conectaban con cuestiones relacionadas con la dictadura, y seguro que sí con temas vinculados a los vuelos de la muerte. En algunos casos quizás también por primera vez conectados con una experiencia teatral”, valora Andrueto.

“Tere ha visto varias funciones de esta obra y siempre nos acompaña y es un plus para el público que su autora esté presente y poder dialogar con ella”, señala San Paulo, que cuenta que el espectáculo se armó en 2020, cuando por la pandemia del Coronavirus no se podía salir a hacer funciones: “Nos metimos en un proceso de investigación, creativo con este cuento, con la particularidad de abordarlo letra por letra. Es una obra con una impronta fuerte del teatro de objetos y de la actuación testimonial, a la cual le agregamos una mirada particular sobre lo que escribe Tere. Sobre las palabras de ella realizamos una pirueta poética, donde los objetos cumplen una función importante porque, por ejemplo, trabajamos la metáfora y un ventilador funciona como una metonimia de un avión, por su forma y movimiento, que nos remite a las hélices de los aviones. Una palabra y una referencia a un avión que nunca aparece en el texto, pero que está sobrevolando todo el tiempo en el relato”, completa el autor.
Esta forma de trabajar en una experiencia menos textocentrista, en el cual “el texto ingresa como un elemento más, además de los objetos y la actuación, donde hago muchos personajes, fue muy valorado por los y las estudiantes en la charla posterior a la función, yna práctica del teatro que fue muy común en los años 70, que es el momento histórico en el cual se ubica el texto de la obra, un cuento de los ahogados, de la dictadura militar, de los vuelos de la muerte. Había varios estudiantes que no sabían sobre los vuelos de la muerte, no conocían esta práctica horrorosa de la dictadura militar que consistía en arrojar gente viva desde aviones al mar. Entonces, que el teatro pueda dar a conocer un poco la historia social desde un punto de vista más subjetivo, más sentimental, más emocional, es muy importante y lo descubrimos a partir de la charla después de la función”, remarca San Paulo.

“Para mí, que el Teatro de ilusiones Animadas, con la dirección de Carlos Piñero y la actuación fenomenal de Santiago haya llevado Los ahogados a escena, es algo muy hermoso. Sucedió hace unos años por primera vez, se ha representado en montones de lugares y siempre es muy conmovedor para mí. He visto muchas veces la obra y siempre me conmuevo. Me sorprende sobre todo lo que el cuerpo del actor puede hacer con el relato. Porque Los ahogados es un relato, es un cuento, y Santiago, con la dirección de Carlos, hacen que sea una obra de teatro, en la que se mezcla el narrador que cuenta una historia y diversos personajes que él hace, como la Chicha Méndez, que es la almacenera, también la mujer con su bebé, la que hace él de militar, y la de los cuerpos cayendo desde el aire. Es una obra fuerte, que nos lleva también hacia el pasado, y que pueda tener una forma amable para llegar al espectador no me parece poca cosa. En el mito de Perseo y la medusa, Calvino, su autor, dice que Perseo puede cortarle la cabeza a la medusa porque no la mira a los ojos, sino que ve su reflejo en el espejo del escudo y que eso es lo que hace la creación, ¿no? Mirar así al sesgo. Yo intenté un poco eso mirando no directamente los vuelos, sino una pareja que se esconde y que ve aparecer bultos en el agua. Y eso es lo que logra poner vivo en escena Santiago en su obra, por eso le agradezco mucho a él y a la Facultad, a todo el equipo de ingreso que hizo posible llevar esto, llevar a un actor, un texto y que un grupo de personas pueda estar mirando, escuchando y preguntando después”.
San Paulo también sostiene que “fueron muy interesantes las diferentes reflexiones que tuvieron lxs estudiantes durante la charla, cómo interpretaban la obra de teatro y quién podría ser la persona que está testimoniando. Salió la cuestión de que fuese un piloto de los vuelos, que está testimoniando en democracia, o que fuese una persona sobreviviente de aquella época, por ejemplo, el hijo de la pareja. Buenos, las múltiples interpretaciones, esta cuestión que se vuelve muy notoria cuando se hace una charla con el público y sobre todo cuando son personas jóvenes que están ingresando a la universidad. Esta posibilidad, este entrenamiento que da el teatro y el arte en general, para poder provocar el doble fondo en la reflexión de lxs espectadorxs, de poder mirar más allá de lo que se ve, de poder escuchar más allá de lo que se oye, de poder vislumbrar, interpretar tras fondos de la realidad, nos parece muy importante, sobre todo en un marco educativo”.

En este sentido, el actor afirma que “el arte también genera conocimiento al abordar la temática de los vuelos de la muerte o de la dictadura militar, sobre todo en una época donde proliferan las noticias falsas, las fake news, el movimiento de post verdad y todo esto. Me parece que el arte tiene esa manera de interpelar las subjetividades de quienes expectan. La experiencia de actuar también es una experiencia sublime, porque se produce una especie de acto chamánico y quien oficia de actor, actriz, de algún modo también remite o se vincula con una memoria social ancestral de los pueblos originarios, del ritual, del chamanismo, es perder la propia identidad para adoptar otras. Poder abandonar por una hora la propia identidad, desvanecer un poco el yo de actor para transformar la realidad del momento en una ficción que provoca, que está vinculado a la imaginación”.
Esa provocación teatral tuvo respuesta y disparó lo que la obra intenta transmitir. “Me quedé pensando mucho cuando uno de los estudiantes dijo que se había imaginado todo y que a pesar de tener los ojos abiertos y estar viendo la escena, también estaba viendo esa playa, esos bultos que aparecen, la arena, el sol del mar, los aviones, la casa abandonada donde transcurre gran parte del relato. Que alguien se pueda imaginar todo eso de algún modo también provoca un conocimiento. De ahí las potencias del objeto artístico, de la obra de teatro y las capacidades de reflexión que tenemos, las formas de conocimiento que tenemos para abordar hechos históricos, hechos que siempre está bueno reconstruirlos para que no pasen de nuevo.
De la misma manera que Andruetto, San Paulo dijo que “fue una experiencia maravillosa, salimos muy contentos, muy contentas con el grupo, con la Tere. Ojalá se repitan estas experiencias teatrales, artísticas en los marcos educativos, participar de una actividad así, en la universidad pública, que hoy está atravesando una situación crítica en cuanto a lo presupuestario y también en cuanto a lo simbólico. Es muy importante, así que muy agradecidos y agradecidas por la invitación”.
Por Camilo Ratti
Fotografías: Emilia Betancur

