Poemas épicos y encuentros

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El miércoles 11 de diciembre se presentó Otra odisea un poema sonoro realizado por las asistentes al Taller de lectura y escritura de cartas: Fábrica de Historias que se dicta semanalmente en el Establecimiento Penitenciario N°3 para mujeres de Córdoba, en el marco del Programa Universitario en la Cárcel (PUC) y la Secretaría de Extensión de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC. Para la producción de este trabajo contaron con la ayuda de Rosario Perazolo Masjoan, guionista del cortometraje Metro Veinte: Cita Ciega.

En base a “Libertad”, una canción de Ulises Bueno, las mujeres produjeron este podcast que oficiará de prólogo a una pieza mayor, que se encuentra en la etapa final y se estrenará en 2020.

Se trata de El amor todo lo puede. Escuchanos entre líneas. Una historia contada en audios cuyo personaje principal es Esperanza Victoria, una mujer presa que intercambia correspondencia con su madre, su hermana, alguien de su pasado, sus amigues, su primer amor, su hijo, su amor actual y su hija por nacer.

Con un libro publicado, Las del mundo al revés. Cartas inevitables para todxs desde la cárcel, las docentes y participantes del Taller esta vez decidieron cambiar el formato y realizaron un guión ficcional exclusivamente a través de cartas. Para acompañar este proceso convocaron a Rosario Perazolo Masjoan, quien además de desempeñarse como guionista junto con Elisa Gagliano, fue la inspiradora de Metro Veinte:  Cita Ciega, un cortometraje en realidad virtual que narra la historia de Juana, una adolescente en silla de ruedas que concurre a una cita a ciegas para iniciar su sexualidad.

La invitación a Rosario para que aporte su experiencia en la realización de un guión resultó muy atractiva no sólo para ella, sino también para el equipo de Metro Vente: Cita Ciega que a través de las productoras Realidad 360º Argentina y Detona Cultura, trasladaron los cascos de realidad virtual desde Buenos Aires hasta Córdoba e hicieron la presentación local del cortometraje en la cárcel de mujeres de Bouwer. Es decir que este proyecto, que se estrenó mundialmente en Venecia y se presentó en otros festivales como el de San Pablo, Ámsterdam, Buenos Aires y Mar del Plata; tuvo su primera proyección para Córdoba capital, en septiembre y ante el reducido público del Taller de Cartas.

Puntos de encuentros

Rosario Perazolo Masjoan se hizo conocida por la difusión de un escrito que publicó luego de que no la dejaran entrar a un boliche con su silla de ruedas en la ciudad de Córdoba. Más allá de la intención inicial, la carta abrió una catarata de llamados y mensajes con los que Rosario no sabía bien qué hacer.  “Yo era la única persona en silla de ruedas que conocí en mi vida”, dice, y explica que siempre huyó de los espacios de discapacidad por las representaciones que se construyen en torno a las personas que usan sillas de ruedas. En ese sentido, la joven explica que siempre se les infantiliza y se les quiere sacar de la silla como si fuera una condena cuando en realidad –según sus palabras- “es la que me hace libre”.

Conectarse con personas en su misma situación le permitió reflexionar y darse cuenta de que su carta era el comienzo de algo más poderoso, pero a la vez el resultado de un camino de militancia que venía haciendo espontáneamente: “Hacer arte con esto es lo que más me gustó. Para mí el activismo político no es subirme a un podio y decir lo que está bien y lo que está mal o contar mi historia de vida como ejemplo de lo que se debe hacer. Eso me parece bastante fascista. Cada persona tiene sus propios viajes, sus propias luchas, sus propias convicciones y las hace en el tiempo y en el contexto en el que se encuentra. A partir de lo que pasó con la carta empecé a tener mucha conciencia de que había nacido en una familia que me dio educación, contención y que pudo tener un pensamiento crítico sobre mi realidad, pero eso también fue gracias a un beneficio de clase. Me di cuenta también de que mucha gente que tiene una discapacidad y nace en una villa no llega nunca a vivir la discapacidad como algo político. Es una condena. Se trata de entender que la lucha es totalmente diferente para cada persona y para mí transformarlo en arte es buscar una potencia”.

En ese sentido, las docentes del Taller de cartas explican que ese fue un punto de encuentro y uno de los motivos por el que decidieron convocar a Rosario: “La conexión no apareció porque sí, sino como la fuerza de una verdad subjetiva que modifica cosas de una realidad social mucho más amplia”, expresa Marcela Carignano, docente del Taller, haciendo referencia a la situación de las mujeres que habitan la cárcel de Bouwer: “Todo lo que ellas escriben, dibujan y producen en el Taller tiene que ver con poder apropiarse de las vidas que tienen ahí adentro. En donde tantos sentidos son impuestos por los otros”.

Además, que el cortometraje se centre en la sexualidad de la protagonista también fue clave al vincularse con el equipo de Bouwer. Dice Julia Monge, también docente del Taller, que desde que comenzaron en 2015 hasta ahora, se ha producido un cambio respecto de las relaciones sexuales que se dan en la cárcel: “Últimamente hemos visto chicas que se reconocen como pareja y esa visibilización del tipo de relaciones sexo afectivas se abrió en los últimos años”.

Al momento de pensar la temática del corto, Rosario fue muy contundente. Cuando Ezequiel Lenardón -luego de haberla escuchado en una charla TED- le propuso hacer un documental sobre su vida, ella respondió: “Mi vida es una bosta, hagamos otra cosa. Si querés algo que rompa todo, hablemos de sexualidad y discapacidad”, recuerda Rosario y profundiza: “Pensar a un cuerpo discapacitado como un ser sexuado es una revolución muy grande. Eso te obliga a reconocer a la otra corporalidad como un par. Mucho más fácil es cosificar a una persona en silla de ruedas, te obliga a no empatizar, a tomar distancia, te obliga a no sentir. Es mucho más fácil tenerle lástima a alguien que verlo como un objeto de deseo. Plantear la sexualidad en un cuerpo que siempre fue infantilizado es una irrupción muy grande hasta para las mismas personas con discapacidad. Mi cuerpo es constantemente asistido. Me bañan, me cambian, me llevan al baño, me levantan, me hacen rehabilitación. Mi cuerpo está deserotizado todo el tiempo, para poder sobrevivir. Entonces a la hora de generar conexión sexo afectiva con alguien es otro viaje. Se trata de entender que tenés que reconocerte para que el otro o la otra te reconozca.  Se trata de que la otra persona reconozca mi deseo como minoría, libre de toda perversión”, concluye.

Texto: Georgina Ricardi
Fotos: Taller de cartas: Fábrica de Historias, Equipo Metro Veinte: Cita Ciega


Quiénes y cómo

El equipo del Taller de lectura y escritura de cartas: Fábrica de Historias está integrado por Julia Buyatti, Florencia Baratelli, Marcela Carignano, Julia Monge, Lucía Palacio, Flavia Romero y Lucía Scoles.

Facebook: Las del mundo al revés

La producción de los materiales sonoros Otra Odisea y El amor todo lo puede. Escuchanos entre líneas contó con la colaboración de:

Renata Bonamici – Banda sonora original

Manuel Coll – Revisión de diseño

Florencia Cosutta – Arte y diseño de tapa y CD

Damián Reynoso – Mezcla de sonido

Metro Veinte: Cita Ciega es un cortometraje en Realidad Virtual cómico, teen, fresco e íntimo de 18:30 minutos de duración.

Fue escrito por Rosario Perazolo Masjoan y Elisa Gagliano con asesoría de Gonzalo Marull, dirigido por María Belén Poncio; VR & Spatial Sound director, Damian Turkieh, Technologo Creativo, Gonzalo Sierra; VFX Producer, Martin López Funes y producido por Ezequiel Lenardón.

Fue rodado en la ciudad de Córdoba y contó con la participación mayoritaria de talentos y técnicos locales.

Protagonizan: Delfina Díaz Gavier y Cristóbal López Baena. La dirección de arte fue realizada por Guillermo Mena y animada con ilustraciones por Florencia Cossutta.

El producto es el primer episodio de la serie “Metro Veinte” que cuenta con el apoyo del Polo Audiovisual de Córdoba y del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).

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