{"id":80,"date":"2018-12-05T00:13:11","date_gmt":"2018-12-05T00:13:11","guid":{"rendered":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/coda\/?p=80"},"modified":"2018-12-06T19:22:32","modified_gmt":"2018-12-06T19:22:32","slug":"rafael-courtoisie-y-el-pupo-de-la-escritura-de-lucas-rodriguez-fierro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/coda\/2018\/12\/05\/rafael-courtoisie-y-el-pupo-de-la-escritura-de-lucas-rodriguez-fierro\/","title":{"rendered":"Rafael Courtoisie y el pupo de la escritura"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right\"><em><strong>Lucas Rodr\u00edguez Fierro<\/strong><\/em><\/h5>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Texto completo: <a href=\"http:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/coda\/wp-content\/uploads\/sites\/32\/2018\/12\/RODRIGUEZ-FIERRO_Rese\u00f1as.pdf\">RODRIGUEZ FIERRO_Rese\u00f1as<\/a><\/p>\n<p><em>El ombligo del cielo<\/em> es la quinta novela de Rafael Courtoisie y se public\u00f3 en 2014 por el sello editorial Random House. En la b\u00fasqueda de la esfera que es el ombligo del cielo, una proliferaci\u00f3n de figuras irreverentes y situaciones improbables le dan forma de gran absurdo a un relato que podr\u00eda pasar por trascendente. Todo es posible gracias a la m\u00e1quina de la escritura.<\/p>\n<p>Me encontr\u00e9 con <em>El ombligo del cielo<\/em> casi como por casualidad cuando estaba a punto de dejar Montevideo. Lo que me convenci\u00f3 de comprarlo fueron las citas en la contratapa: Octavio Paz, Benedetti y Gelman hablaban maravillas del autor uruguayo. Rafael Courtoisie es periodista, ha publicado libros de cuentos, de poes\u00eda y novelas, ha sido galardonado con importantes premios en cada uno de los g\u00e9neros y, adem\u00e1s, ha sido traducido a numerosos idiomas.<\/p>\n<p>Lo que consignan las citas de la contratapa y lo que primero llama la atenci\u00f3n es el estilo con el que escribe. Pareciese que toda su escritura podr\u00eda ser a la vez un estilo intr\u00e9pido y un golpe de suerte. <em>El ombligo del cielo<\/em>, editado por el ya prestigioso sello editorial Random House, impreso por primera vez en 2014, es un libro que tanto podr\u00eda considerarse literatura uruguaya como extraterritorial. Es una discusi\u00f3n que los futuros cr\u00edticos deber\u00e1n darse. El relato corre a cargo de un narrador que f\u00e1cilmente puede ser confundido con el mismo Rafael, que est\u00e1 gastando su tiempo en La Calera, Chile, buscando el santo y bendito ombligo del cielo. El ombligo del cielo es una especie de \u00f3nfalo que ha recibido Vicente Huidobro y ha decidido esconder en el centro de Chile, es el objeto que desata la b\u00fasqueda y toda la narraci\u00f3n, es el punto neur\u00e1lgico de este fant\u00e1stico relato que se podr\u00eda circunscribir dentro de un g\u00e9nero inexistente: el absurdo trascendentalista. Neruda, Gabriela Mistral, Nicanor Parra, La Mary o el Mario, seg\u00fan sea de d\u00eda o de noche, un pueblerino que sabe c\u00f3mo volver de la muerte y muchas otras figuras llenan de referencias el relato, dando un cuadro de lectura que podr\u00eda pasar por presunci\u00f3n <em>snob<\/em> de intelectualidad si no estuviese escrito tan ir\u00f3nica y locuazmente.\u00a0 Se cita a Fernando Cabrera y a Sabina, con las frases m\u00e1s conocidas. Se presenta una lectura intertextual abierta, sencilla, com\u00fan, al alcance de un m\u00ednimo <em>google search<\/em>, sin adivinanzas ni acertijos ni pruebas de intelecto: la adivinanza est\u00e1 en otro lado, pero no es una adivinanza. La ficci\u00f3n se construye en cada momento, en cada palabra, en cada proposici\u00f3n, en cada motivo y en cada cap\u00edtulo, todo est\u00e1 en este relato puesto al servicio de la construcci\u00f3n de una ficci\u00f3n que se estira y se filtra por cada l\u00ednea de cada letra de su escritura. La proliferaci\u00f3n de referencias a la vida real de Huidobro, de Parra, de Borges y la densidad con la que aparecen llevan al lector a un punto en el cual ya no sabe qu\u00e9 elementos son ciertos y exactos, qu\u00e9 es ficci\u00f3n total, qu\u00e9 es cr\u00edtica literaria, qu\u00e9 est\u00e1 siendo levemente reescrito: construye una ficci\u00f3n dentro de su misma ficci\u00f3n. Todo logrado mediante una sintaxis vertiginosa, personal (al punto de que puede ser le\u00edda como una gran carta, fechada y con saludo), distanciada y seria (cuando el pasaje lo requiere).<\/p>\n<p>Se entremezclan con gran precisi\u00f3n en una mixtura narrativa interesante, el mito griego del \u00f3nfalo con una trama irreverente con personajes tan rid\u00edculos como sobrios. El aporte de la referencia griega, tan ficcionalizada como las que mencion\u00e1bamos arriba, aporta una tensi\u00f3n con lo trascendental que parecer\u00eda chocar contra lo absurdo de la narraci\u00f3n. El \u00f3nfalo es, seg\u00fan la mitolog\u00eda griega, una piedra sagrada que depositaron en el or\u00e1culo de Delfos dos \u00e1guilas mandadas por Zeus, porque encontraron en ese lugar el centro exacto del cielo, la mism\u00edsima mitad, el punto cero del firmamento. Esta piedra celeste es el legado de Huidobro, el objeto m\u00e1gico que busca el narrador, una esfera capaz de mostrar un futuro que es inalterable pero no tanto, capaz por eso de mostrar todos los futuros posibles, de contar todos los pasados, de resucitar a los muertos y de abrir las llaves de todo entendimiento. La narraci\u00f3n se plantea como la b\u00fasqueda de un objeto m\u00e1gico que representa \u2014y a la vez es registro de\u2014 la existencia de un centro del cielo, casi como una declaraci\u00f3n de principios: la trama es movilizada por el querer obtener la prueba de la existencia de un centro, un n\u00facleo, algo m\u00e1s grande que lo humano. Este contenido trascendentalista se choca y queda al desnudo en y por la forma en la que la historia nos es contada. El relato es liviano, y la forma absurda en que algunos personajes aparecen (un narrador que poco y nada sabe, que discute, que reflexiona al mismo tiempo en que cuenta, pero que no duda en aseverar cuestiones relevantes a la condici\u00f3n del ser humano) genera sorpresa: \u00bfC\u00f3mo logra una narraci\u00f3n juntar en un mismo cap\u00edtulo poetisas chinas borrachas hasta la estupidez, abucheadas y casi linchadas por el p\u00fablico chileno, con un Nicanor Parra que no quiere hablar del grandioso ombligo del cielo pero igual lo hace? \u00bfC\u00f3mo logra congeniar fantasmas, travestis, ni\u00f1os burlones, ancianas seniles, mujeres asesinas, con una conspiraci\u00f3n mundial que busca mantener escondido un objeto tan maravilloso? De la \u00fanica manera en la que tales cosas son posibles: mediante un particular\u00edsimo uso y abuso del lenguaje. Destaca en su obra una \u201cgran precisi\u00f3n y a la vez una sorprendente libertad en el manejo del lenguaje\u201d, dice la cita de Octavio Paz elegida para la contratapa. Es lo que uno m\u00e1s recuerda al finalizar el libro: una sintaxis clara, vertiginosa, que parece disponer del lenguaje como si fuese suyo, que lo estira hasta hacerlo amigable, transparente, que con sencillez y tranquilidad se burla de su opacidad sin ser algo clar\u00edsimo ni exacto. As\u00ed logra contarse algo trascendental de manera absurda, as\u00ed nos deja Courtoisie una nueva dimensi\u00f3n, una nueva experiencia de la problem\u00e1tica y funcional relaci\u00f3n entre la forma y el contenido. La met\u00e1fora del ombligo del cielo es explotada en relaci\u00f3n con los cordones umbilicales y la cicatriz que representa el pupo. Constancia de una separaci\u00f3n primigenia, la marca de la expulsi\u00f3n del ed\u00e9n, el ombligo puede significar tanto el centro, el medio exacto, como el corte, la escisi\u00f3n, all\u00ed donde perdemos nuestro \u00faltimo contacto con lo que nos dio vida. Desde ese lugar impreciso est\u00e1 escrito este relato, por su contenido, una b\u00fasqueda del centro, del n\u00facleo; por su forma, una constancia del quiebre, de la desolaci\u00f3n, de la imprecisi\u00f3n de los centros. Un tema que podr\u00eda aparecer en una novela rom\u00e1ntica con un estilo que es imposible de pensar fuera del siglo XXI. Hacia d\u00f3nde se inclina la balanza, cu\u00e1l aspecto es el que prima, ah\u00ed se encuentra la adivinanza de esta narraci\u00f3n. Parece lograrse algo que ya no es un relato intradieg\u00e9tico sino que es ficci\u00f3n dentro de la ficci\u00f3n, relacionada directamente con la escritura, tanto como lo est\u00e1 el primer nivel de narraci\u00f3n. La escritura fluye entre todos los niveles, se dilata, expande la ficci\u00f3n, se oculta, se muestra, pasa como por un colador y se pierde, parece ceder ante la solemnidad de lo que est\u00e1 contando, pero est\u00e1 siempre presente orden\u00e1ndolo todo. Parece la escritura ser la constancia de una escisi\u00f3n entre el lenguaje y lo real, a la vez que es, reconociendo y aprovechando la distancia, un esfuerzo por acercarlos, y lo hace desde la pura ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Lucas Rodr\u00edguez Fierro<\/strong> naci\u00f3 en 1996 en C\u00f3rdoba. Es estudiante de la Licenciatura en Letras Modernas y editor de la revista <em>\u00d3smosis<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Courtoisie, R. (2014). <em>El ombligo del cielo. <\/em>Montevideo: Random House.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lucas Rodr\u00edguez Fierro<\/p>\n","protected":false},"author":29,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-80","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas-coda"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/coda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/coda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/coda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/coda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/29"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/coda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/coda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":291,"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/coda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80\/revisions\/291"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/coda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/coda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/coda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}