{"id":25,"date":"2016-03-21T12:42:46","date_gmt":"2016-03-21T12:42:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ffyh.unc.edu.ar\/alfilo\/especial-24marzo\/?p=25"},"modified":"2016-03-21T12:42:46","modified_gmt":"2016-03-21T12:42:46","slug":"represion-resistencia-fabricas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/especial-24marzo\/represion-resistencia-fabricas\/","title":{"rendered":"Represi\u00f3n y resistencia en las f\u00e1bricas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-26\" src=\"http:\/\/www.ffyh.unc.edu.ar\/alfilo\/especial-24marzo\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/009.bmp\" alt=\"009\" width=\"400\" height=\"266\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><strong>El aniquilamiento de la organizaci\u00f3n popular y por ende del movimiento obrero clasista y combativo que en C\u00f3rdoba alcanz\u00f3 su m\u00e1xima expresi\u00f3n, fue uno de los objetivos del Terrorismo de Estado que aqu\u00ed arranc\u00f3 dos a\u00f1os antes, con el Navarrazo. Y la ferocidad estuvo directamente relacionada al poder\u00edo de los trabajadores revolucionarios, quienes pelearon contra la persecuci\u00f3n no solo del aparato estatal policial-militar-judicial, sino tambi\u00e9n de los empresarios y la burocracia sindical, engranajes claves en los secuestros y desapariciones de activistas y obreros. En esta nota Laura Ortiz rescata aquellas historias de lucha que aportan a las nuevas generaciones la transmisi\u00f3n de sentidos sobre lo que fue una experiencia de gran riqueza colectiva, que sirve adem\u00e1s para echar luz y juzgar las complicidades civiles en la represi\u00f3n, el paso siguiente para cerrar aquel cap\u00edtulo de impunidad.<\/strong><!--more--><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left\"><em>En \u00faltima instancia la historia es el \u00fanico maestro que tienen los obreros.<br \/>\n<\/em><em>Una tarea fundamental que todos enfrentamos en la realidad\u00a0<\/em><em>es regresar a foja cero en nuestra propia experiencia revolucionaria.<br \/>\n<\/em><em>Muy claramente, al ver las grandes luchas que necesitan ser <\/em><em>contadas de nuevo, tenemos que ver con una mirada fr\u00eda\u00a0<\/em><em>toda esa experiencia para ver donde nos equivocamos,<\/em><em>en donde est\u00e1n la grandes lecciones que hay que sacar <\/em><em>de la experiencia positiva, cu\u00e1les han sido las fuerzas\u00a0<\/em><em>impulsoras del cambio hist\u00f3rico y c\u00f3mo hacer que la din\u00e1mica\u00a0<\/em><em>de nuestro propio movimiento sea del conocimiento p\u00fablico una vez m\u00e1s.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: left\">Hablar de la \u00faltima Dictadura c\u00edvico-militar implica discurrir por los canales de la historia reciente argentina, aquella que algunos investigadores han definido como el estudio de los eventos de un pasado pr\u00f3ximo cuyas consecuencias a\u00fan no terminan de cerrar. Sin embargo, tenemos que pensar que se cumplen 40 a\u00f1os del \u00faltimo golpe de Estado y entonces ya ese pasado no parece tan pr\u00f3ximo, sobre todo si consideramos que ya hay varias generaciones que no vivieron aquellos a\u00f1os. Para ellos, la historia deber\u00eda tener un valor fundamental, ya que les permitir\u00eda conocer c\u00f3mo fue la experiencia de quienes sufrieron la represi\u00f3n y c\u00f3mo lucharon contra ella. No obstante, entre algunos grupos, especialmente entre los obreros, los recuerdos de aquellos a\u00f1os parecen haberse silenciado. De manera que quienes est\u00e1n hoy ocupando puestos en f\u00e1bricas automotrices de C\u00f3rdoba, desconocen en muchos casos acontecimientos que sucedieron en el mismo establecimiento en el que est\u00e1n trabajando o, incluso, que muchos como ellos que lucharon por justicia y dignidad, est\u00e1n hoy desaparecidos. Quiz\u00e1s para algunos sea una verdad de perogrullo, pero rescatar aquellas historias de lucha puede colaborar en la transmisi\u00f3n de sentidos en la experiencia colectiva de la clase obrera para que, como dice David Montgomery, no estemos volviendo constantemente a foja cero.<\/p>\n<p>En el campo de las humanidades y ciencias sociales, la cuesti\u00f3n de la Dictadura se ha puesto en debate en los \u00faltimos a\u00f1os. Entre otros muchos aspectos, se ha discutido la cuesti\u00f3n de la temporalidad. Las primeras investigaciones sobre estos temas, que se desarrollaron en la d\u00e9cada de 1980, part\u00edan del a\u00f1o 1976 para pensar en la categor\u00eda de Terrorismo de Estado. En los \u00faltimos a\u00f1os, en cambio, se ha ampliado el marco temporal y los estudios enfocados en la cuesti\u00f3n de la violencia pol\u00edtica han dejado en evidencia la continuidad temporal en la represi\u00f3n estatal reciente, tanto en los a\u00f1os previos, que lo conectan con el golpe de Estado de 1966, como con los a\u00f1os posteriores. C\u00f3rdoba a su vez requiere una serie de aclaraciones sobre el terrorismo estatal, ya que el golpe de Estado provincial conocido como \u201cNavarrazo\u201d (1974), deriv\u00f3 en la intervenci\u00f3n federal de la provincia que, desde los diez meses anteriores, era gobernada por sectores identificados con el peronismo \u201ccombativo\u201d.<a href=\"http:\/\/www.ffyh.unc.edu.ar\/alfilo\/especial-24marzo\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/luz-y-fuerza-2.bmp\" rel=\"attachment wp-att-28\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-28 alignnone\" src=\"http:\/\/www.ffyh.unc.edu.ar\/alfilo\/especial-24marzo\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/luz-y-fuerza-2.bmp\" alt=\"luz-y-fuerza-2\" width=\"1024\" height=\"653\" \/><\/a><\/p>\n<p>En los a\u00f1os anteriores, C\u00f3rdoba se hab\u00eda constituido como epicentro fundamental del activismo obrero y sindical, protagonizando insurrecciones populares como el \u201cCordobazo\u201d en 1969 y el \u201cViborazo\u201d en 1971, que fueron hitos centrales en la historia pol\u00edtica del pa\u00eds. Hasta mediados de los a\u00f1os \u00b470, sindicatos clasistas y combativos como el Sindicato de Trabajadores de Fiat Concord y Materfer (SiTraC-SiTraM), el Sindicato de Mec\u00e1nicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), el Sindicato de Luz y Fuerza y otros, adquirieron protagonismo no s\u00f3lo a nivel provincial sino tambi\u00e9n nacional. Adem\u00e1s de esos casos paradigm\u00e1ticos, una serie de experiencias similares se hab\u00edan desarrollado en un sinn\u00famero de f\u00e1bricas y ramas de producci\u00f3n industrial, como fueron algunas f\u00e1bricas metal\u00fargicas, f\u00e1bricas de calzado, de vidrio, de caucho, establecimientos l\u00e1cteos y de carne, obras de construcci\u00f3n y otros sectores de servicios, como la sanidad y los empleados p\u00fablicos. Pero a partir del \u201cNavarrazo\u201d cambi\u00f3 la situaci\u00f3n de los trabajadores cordobeses. Con ese <em>putsch <\/em>se instaur\u00f3 en C\u00f3rdoba un Terrorismo de Estado con razones pol\u00edticas que orient\u00f3 la represi\u00f3n hacia ese sindicalismo clasista y combativo. Para ello, se coordinaron esferas institucionales como la de la justicia provincial, la justicia federal (especialmente a trav\u00e9s de los fallos del juez Zamboni Ledesma) y el ministerio de Trabajo; con el funcionamiento clandestino de otros espacios, en particular la Polic\u00eda, el Ej\u00e9rcito y los Comandos de Organizaci\u00f3n Peronista. Esta serie de pol\u00edticas represivas de parte del Estado orientadas a sofocar la organizaci\u00f3n de los trabajadores de base, pusieron en evidencia su conjunci\u00f3n con los intereses empresarios y el apoyo de algunos grupos sindicales identificados con el peronismo \u201cortodoxo\u201d, en particular de la UOM seccional C\u00f3rdoba. Los primeros buscaban el disciplinamiento de la mano de obra que era, para ellos, la v\u00e1lvula de ajuste de los costos de producci\u00f3n. Pr\u00e1cticas como las cesant\u00edas y traslados selectivos de activistas combativos, eran ya una tradici\u00f3n entre las direcciones empresarias, para lo que contaban con el aval de los sindicalistas \u201cortodoxos\u201d. A ello debe sumarse la entrega de listas de activistas de base, con sus correspondientes direcciones, para promover el funcionamiento de esos comandos que operaron al estilo \u201cpatotas\u201d para el secuestro, tortura y, en muchos casos, el asesinato de activistas clasistas y combativos. La evidencia indica la responsabilidad de estas instituciones y grupos parapoliciales, como tambi\u00e9n la de los empresarios y sindicalistas, en la persecuci\u00f3n violenta del activismo clasista, que hoy en d\u00eda deber\u00eda juzgarse como delitos de lesa humanidad.<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda que sucedi\u00f3 el \u201cNavarrazo\u201d, se realiz\u00f3 en Alta Gracia un congreso normalizador de la Confederaci\u00f3n General del Trabajo (CGT) regional C\u00f3rdoba. Todo hab\u00eda sido planeado para que la c\u00fapula sindical local fuese \u201crecuperada\u201d por los nucleamientos identificados con la derecha peronista. De esta manera, los sindicalistas clasistas vieron obstruido el acceso a la institucionalidad sindical, lo que fue agravado\u00a0 por las intervenciones de algunos de los sindicatos m\u00e1s representativos de ese espacio. Por eso, la mayor\u00eda del activismo clasista o por la liberaci\u00f3n social se aglutin\u00f3 en la Mesa Coordinadora de Gremios en Lucha, tratando de apuntalar las redes horizontales que se hab\u00edan construido durante los a\u00f1os previos. No obstante, y vinculado a lo anterior, los n\u00facleos clasistas y combativos referenciados con los sectores de izquierda marxista, peronista y, en menor medida, radical; tuvieron que preocuparse cada vez m\u00e1s por la sobrevivencia antes que por la organizaci\u00f3n de la militancia obrera.<\/p>\n<p>A partir de 1975 se comenzaron a multiplicar los secuestros, como tambi\u00e9n los asesinatos y las desapariciones. En C\u00f3rdoba, entre 1969 y 1983, hay registradas 1.010 desapariciones y\/o ejecuciones sumarias. En ese plan terrorista del Estado, y seg\u00fan el informe de la Comisi\u00f3n Nacional sobre la Desaparici\u00f3n de Personas (CONADEP) para el per\u00edodo 1976-1983, el 30,2% de los desaparecidos fueron obreros, cifra que en C\u00f3rdoba ascend\u00eda a 41.90%. Cabe se\u00f1alar que aunque muchos de los detenidos-desaparecidos hab\u00edan elaborado su identidad pol\u00edtica a partir de sus vinculaciones con el sindicalismo clasista y combativo, en varios casos, al momento de su detenci\u00f3n y posterior ejecuci\u00f3n y\/o desaparici\u00f3n, hac\u00eda un tiempo que ya no ten\u00edan anclaje directo en el mundo fabril.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.ffyh.unc.edu.ar\/alfilo\/especial-24marzo\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/luz-y-fuerza-3.bmp\" rel=\"attachment wp-att-30\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-30\" src=\"http:\/\/www.ffyh.unc.edu.ar\/alfilo\/especial-24marzo\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/luz-y-fuerza-3.bmp\" alt=\"luz-y-fuerza-3\" width=\"1024\" height=\"678\" \/><\/a><\/p>\n<p>Los testimonios orales recogidos ponen en evidencia que la acentuaci\u00f3n de la represi\u00f3n modific\u00f3 las posibilidades de organizaci\u00f3n del activismo, ya que en muchos casos debieron exiliarse o, lo que fue m\u00e1s com\u00fan entre los obreros, insiliarse. Eso implicaba perder la identidad individual pero sobre todo romper aquella identidad que los hab\u00eda integrado a una idea de comunidad: perd\u00edan totalmente conexi\u00f3n con la vida de la f\u00e1brica y con sus compa\u00f1eros y, en la mayor\u00eda de los casos, no volvieron a la pr\u00e1ctica sindical o pol\u00edtica por muchos a\u00f1os. Muchos encontraron que era m\u00e1s seguro mudarse por un tiempo al campo, o a alg\u00fan peque\u00f1o poblado del interior de C\u00f3rdoba o de otras provincias argentinas. Incluso Buenos Aires era un \u201cbuen lugar\u201d para esconderse por su enorme densidad poblacional y su recepci\u00f3n hist\u00f3rica de migraciones internas; aunque tambi\u00e9n era un lugar m\u00e1s complicado para conseguir un nuevo empleo. En su gran mayor\u00eda, hicieron la mudanza y encontraron trabajo \u2013o alguna manera de sobrevivencia- con el apoyo de familiares y allegados, que constitu\u00edan las redes informales de sociabilidad propiamente obrera.<\/p>\n<p>Sin embargo hubo otros, sobre todo activistas de segundas l\u00edneas, que conservaron sus empleos y siguieron de alguna manera vinculados al activismo y la militancia en tiempos dictatoriales. Ellos debieron soportar no s\u00f3lo la represi\u00f3n del Estado sino tambi\u00e9n la violencia empresaria. A las ya tradicionales formas de represi\u00f3n patronal que mencionamos antes, se sum\u00f3 el empeoramiento de las condiciones productivas debido a las transformaciones econ\u00f3micas y, adem\u00e1s, el retroceso en relaci\u00f3n a las reivindicaciones laborales que los sindicatos clasistas hab\u00edan logrado en los a\u00f1os anteriores. En efecto, durante los a\u00f1os 1976 y 1980 se produjo una importante concentraci\u00f3n industrial, de manera que se generalizaron las cesant\u00edas para los trabajadores de peque\u00f1as y medianas f\u00e1bricas. Entre los a\u00f1os 1981 y 1982 el sector industrial en general, y el metalmec\u00e1nico en particular en C\u00f3rdoba, soportaron una aguda recesi\u00f3n que se refleja en el cierre del 27,15% de los establecimientos existentes, como as\u00ed tambi\u00e9n la expulsi\u00f3n del 29,36% de la mano de obra. En t\u00e9rminos generales, desde 1976 la mayor\u00eda de las tasas de crecimiento industrial nacionales fueron negativas. Esto se debi\u00f3 principalmente al plan econ\u00f3mico que implant\u00f3 el gobierno dictatorial tendiente a la apertura de la econom\u00eda y la disminuci\u00f3n de las tasas arancelarias a la importaci\u00f3n, lo que afect\u00f3 la producci\u00f3n nacional por la competencia externa, por la subvaluaci\u00f3n del tipo de cambio y la suba de las tasas de inter\u00e9s. Por ese intenso proceso inflacionario, el mercado interno se hallaba comprimido, afectando ciertamente el poder adquisitivo de los trabajadores.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.ffyh.unc.edu.ar\/alfilo\/especial-24marzo\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/luz-y-fuerza-4.bmp\" rel=\"attachment wp-att-32\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-32\" src=\"http:\/\/www.ffyh.unc.edu.ar\/alfilo\/especial-24marzo\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/luz-y-fuerza-4.bmp\" alt=\"luz-y-fuerza-4\" width=\"900\" height=\"601\" \/><\/a><\/p>\n<p>En los grandes complejos fabriles de C\u00f3rdoba, en cambio, durante los a\u00f1os 1976-1980 creci\u00f3 la productividad. Es el caso de Renault Argentina S.A., por ejemplo, que aument\u00f3 su n\u00famero de unidades producidas de 30.896 a 58.304 unidades, acrecentando su participaci\u00f3n en el mercado nacional. Estas transformaciones requirieron de un aumento en la explotaci\u00f3n de los trabajadores, quienes debieron soportar, entre otras cosas, la vuelta al acople de m\u00e1quinas contra la que hab\u00edan luchado en los a\u00f1os anteriores. A partir de 1980 ese crecimiento se evapor\u00f3. Seg\u00fan estad\u00edsticas del Instituto de Promoci\u00f3n Industrial del gobierno provincial y la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, en 1981 se utiliz\u00f3 menos del 60% de la capacidad productiva. Ese a\u00f1o en Renault se produjeron tan solo 44.422 unidades y en FIAT, que hab\u00eda cambiado su firma por SEVEL, tuvo una contracci\u00f3n significativa, pasando de producir 65.789 unidades en 1980 a 27.213 en 1981.<\/p>\n<p>Esta enorme recesi\u00f3n econ\u00f3mica no fue respondida con grandes huelgas o manifestaciones p\u00fablicas, salvo algunos pocos casos. Si bien hubo resistencia a esa ofensiva represiva, en aquel contexto pol\u00edtico las movilizaciones obreras tendieron m\u00e1s a reclamar la libertad de sus compa\u00f1eros detenidos, organizar colectas para sus familiares y, cada vez m\u00e1s, protestar por el secuestro de delegados y obreros. Las reivindicaciones laborales y\/o salariales se reclamaron mucho m\u00e1s con sabotajes, abandonos de tareas, paros de una o dos horas, huelgas de brazos ca\u00eddos y \u201ctrabajo a tristeza\u201d antes que con paros activos y grandes movilizaciones. Esta situaci\u00f3n, que comenz\u00f3 en 1975, se mantuvo luego del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, con el agravamiento de que la Ley N\u00ba 21.261 estableci\u00f3 la suspensi\u00f3n del derecho de huelga y de cualquier otra medida de fuerza que pudiese afectar el proceso productivo. Aun as\u00ed, entre 1976 y 1977 hubo varios abandonos de tareas en Renault, Perkins y \u00bfPeogi?, encabezadas por agrupaciones obreras de bases y cuerpos org\u00e1nicos. En el \u00faltimo caso, el gobierno detuvo a 17 obreros metal\u00fargicos que fueron sometidos a Consejo de Guerra, aunque finalmente fueron sobrese\u00eddos.<\/p>\n<p>Probablemente estos sectores se hab\u00edan distanciado tanto de la institucionalidad sindical (sobre todo desde el congreso de Alta Gracia), que rechazaban todo lo que viniera de las c\u00fapulas sindicales. Por ejemplo, en 1979 se organiz\u00f3 a nivel nacional una jornada nacional de protesta, motivada por una serie de reclamos laborales, salariales y pol\u00edticos que se posicionaban en contra de reformas de leyes laborales, ped\u00edan la libertad de los presos y el esclarecimiento de los casos de desapariciones. Pero en C\u00f3rdoba esta jornada fue convocada por un grupo de sindicatos identificados con el peronismo \u201cortodoxo\u201d y tuvo un bajo nivel de acatamiento entre las masas obreras que, en general, asistieron a sus lugares de trabajo de manera habitual. Los diarios informaron que la Polic\u00eda Federal hab\u00eda detenido a 14 sindicalistas por haber firmado la declaraci\u00f3n de la jornada de protesta -entre ellos a Bernab\u00e9 B\u00e1rcena, uno de los principales representantes del sindicalismo peronista ortodoxo- algunos de los cuales se hab\u00edan presentado espont\u00e1neamente para su detenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Poner en evidencia estos acontecimientos requiere no s\u00f3lo un compromiso de la sociedad sino tambi\u00e9n de los historiadores. Para estas investigaciones ponemos en juego estrategias metodol\u00f3gicas novedosas, ya que necesitamos realizar un abordaje no tradicional de las fuentes hist\u00f3ricas convencionales (es sabido que por el contexto dictatorial de censura en los medios de comunicaci\u00f3n, estos no registraban hechos relacionados con huelgas o medidas de fuerza de los trabajadores, vinculados en aquellos a\u00f1os con los llamados \u201chechos subversivos\u201d) y, tambi\u00e9n, abordar nuevas fuentes hist\u00f3ricas. Para ello se deben poner en tensi\u00f3n algunas premisas sobre las que se ha montado gran parte del conocimiento profesional en el campo de la historiograf\u00eda, sobre todo la idea de que la Historia no debe producir juicios de valor sino describir los hechos \u201ctal cual sucedieron\u201d. Desde esa \u00f3ptica, la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica no debe orientarse desde el rol de juez del pasado sino simplemente narrarlo, diferenciando la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica de la judicial que, \u00e9sta s\u00ed, est\u00e1 destinada a la b\u00fasqueda de responsables de delitos y del ejercicio de pr\u00e1cticas de punici\u00f3n. Sin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os en gran parte del cono sur de Am\u00e9rica Latina, muchos historiadores del campo de la historia reciente nos hemos rozado con la experiencia judicial en juicios vinculados al Terrorismo de Estado, sea como testimoniantes o como peritos. Esto, adem\u00e1s de generar una serie de dilemas \u00e9ticos sobre el oficio de historiar, implica adem\u00e1s la ampliaci\u00f3n de los escenarios de ejercicio profesional y una posibilidad de intervenci\u00f3n sociopol\u00edtica. En ese sentido, ha sido un gran avance la compilaci\u00f3n de investigaciones de todo el pa\u00eds para evidenciar la responsabilidad empresarial en los delitos de lesa humanidad. A partir de un trabajo coordinado por el \u00e1rea Econom\u00eda y Tecnolog\u00eda de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) el programa Verdad y Justicia y la Secretar\u00eda de Derechos Humanos -ambos dependientes del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Naci\u00f3n-, se publicaron dos tomos que se\u00f1alan la responsabilidad de 22 empresas en la represi\u00f3n a sus trabajadores durante el Terrorismo de Estado.<\/p>\n<p>El objetivo de la compilaci\u00f3n fue la dotaci\u00f3n de material en vistas a la apertura de nuevas causas judiciales, que se sumar\u00edan a las ya iniciadas contra militares, polic\u00edas y algunos civiles. El desaf\u00edo que tenemos hoy en d\u00eda como comunidad no s\u00f3lo es promover la continuidad de las causas ya iniciadas, sino tambi\u00e9n abordar en profundidad la responsabilidad empresarial y la de algunos dirigentes sindicales en la represi\u00f3n a los trabajadores durante el Terrorismo de Estado. Quiz\u00e1s \u00e9se sea el camino para que la Justicia, la Memoria y la Historia caminen juntas.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Por <strong>Mar\u00eda Laura Ortiz<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Doctora de la Universidad de Buenos Aires con menci\u00f3n en Historia. Profesora asistente de la Escuela de Historia, FFyH, UNC. Becaria posdoctoral de CONICET. Integrante del Proyecto \u201cPol\u00edtica, sociedad y cultura en la historia reciente de C\u00f3rdoba\u201d del CEA-UNC<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><strong>Fotograf\u00edas<\/strong>: Archivo Sindicato Luz y Fuerza C\u00f3rdoba.<\/p>\n<hr \/>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> David Montgomery, entrevista de Mark Naison and Paul Buhle; citado en H. Camarero, P. Pozzi, A. Schneider: \u201cEppur si muove. De la realidad a la conceptualizaci\u00f3n en el estudio de la clase obrera argentina\u201d, en: <em>Taller<\/em>, Vol. 5, N\u00b0 16, Buenos Aires: Julio 2001, pp. 190-214.<\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El aniquilamiento de la organizaci\u00f3n popular y por ende del movimiento obrero clasista y combativo que en C\u00f3rdoba alcanz\u00f3 su m\u00e1xima expresi\u00f3n, fue uno de los objetivos del Terrorismo de Estado que aqu\u00ed arranc\u00f3 dos a\u00f1os antes, con el Navarrazo. 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