{"id":105,"date":"2011-08-20T15:07:48","date_gmt":"2011-08-20T15:07:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/?p=105"},"modified":"2011-08-20T15:07:48","modified_gmt":"2011-08-20T15:07:48","slug":"panamericanismo-y-conservacionismo-en-torno-al-viaje-de-theodore-roosevelt-a-la-argentina-1913","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/panamericanismo-y-conservacionismo-en-torno-al-viaje-de-theodore-roosevelt-a-la-argentina-1913\/","title":{"rendered":"Panamericanismo y conservacionismo en torno al viaje de Theodore Roosevelt a la Argentina (1913)"},"content":{"rendered":"<p align=\"right\">Perla Zusman<\/p>\n<p align=\"right\">CONICET\/Instituto de Geograf\u00eda (UBA)<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong>Hacia finales del siglo XIX, Estados Unidos encuentra dificultades para influenciar pol\u00edtica y econ\u00f3micamente en los pa\u00edses Am\u00e9rica del Sur. Por tal motivo, ciertos l\u00edderes de Estados Unidos promueven la realizaci\u00f3n de viajes de pol\u00edticos e intelectuales norteamericanos a la regi\u00f3n a fin de promover el desarrollo de una \u201cvisi\u00f3n com\u00fan\u201d. Es\u00a0 dentro de este contexto que situamos el viaje que el expresidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt realiza a Argentina. Dentro de esta visita, distinguimos dos momentos. El primero corresponde al intercambio que Roosevelt mantiene con algunos representantes de la elite liberal argentina que defend\u00edan la posici\u00f3n de este pa\u00eds en las conferencias panamericanas. El segundo momento corresponde a la visita de Roosevelt\u00a0 al Norte de la Patagonia Andina. Los di\u00e1logos de Roosevelt con Francisco P. Moreno contribuyen a promover la pol\u00edtica conservacionista como una fuente de civilizaci\u00f3n y de reafirmaci\u00f3n nacional en territorios recientemente apropiados. De esta manera, desde nuestro punto de vista, la pol\u00edtica conservacionista fue incorporada a la agenda no oficial del Panamericanismo.<\/p>\n<p><strong>Abstract<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong>Over the 19th century, exercising a political and economic influence over South America was a hard enterprise for the United States. \u00a0Hence, US leaders encouraged some of their intellectuals and politicians to visit the Southern region with the intention to develop a \u201ccommon worldview\u201d. It is within this framework that the 1913 trip to \u00a0Argentina by Theodore Roosevelt, former US President (1901-1909), can be understood. During this visit, two moments can be distinguished. The first one corresponds to the interchange with some representatives of the Argentine liberal elite who advocated Argentina&#8217;s position at Pan-Americanist conferences. The second moment corresponds to Roosevelt&#8217;s visit to the North of Andean Patagonia. \u00a0Roosevelt&#8217;s dialogues with Francisco Pascacio Moreno, led to promoting conservationism politics as a source of civilization and national reaffirmation in territories recently appropriated. In this way, conservationism politics was incorporated into the unofficial agenda of Pan-Americanism.<strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>El viaje de Theodore Roosevelt en el marco del proyecto panamericanista<\/strong><a title=\"\" href=\"#_edn1\">[i]<\/a><\/p>\n<p>Hacia la segunda mitad del siglo XIX, Estados Unidos ingresa en el campo de la lucha colonial y busca expandirse tanto territorialmente como comercialmente. Las conferencias panamericanas pretendieron consolidar esta posici\u00f3n y recrear la propuesta de hegemon\u00eda en el continente delineada por la Doctrina Monroe (1823), resignificada ahora por el corolario Roosevelt (1904), seg\u00fan el cual, Estados Unidos se consideraba con derechos para intervenir en los asuntos internos de los pa\u00edses de la regi\u00f3n si estos atentaban contra los intereses de ciudadanos o empresas norteamericanas. De esta manera, Estados Unidos deseaba preservar los pa\u00edses americanos de la intervenci\u00f3n europea pero no de su propia intervenci\u00f3n ya que ellos se consideraban guardianes de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las conferencias panamericanas celebradas entre 1889 y 1910 tuvieron como objetivo asegurar la influencia de Estados Unidos en la regi\u00f3n a partir de una serie de medidas, tendientes a establecer un principio de arbitraje<a title=\"\" href=\"#_edn2\">[ii]<\/a>, conformar una uni\u00f3n aduanera americana<a title=\"\" href=\"#_edn3\">[iii]<\/a> y agilizar\u00a0 las comunicaciones<a title=\"\" href=\"#_edn4\">[iv]<\/a>. Sin embargo, seg\u00fan los estudios sobre la tem\u00e1tica<a title=\"\" href=\"#_edn5\">[v]<\/a> las conferencias solo lograron mantener las relaciones cordiales entre los pa\u00edses de la regi\u00f3n. De hecho, la intervenci\u00f3n militar de Estados Unidos en M\u00e9xico, Cuba, Panam\u00e1, Rep\u00fablica Dominicana, llevaba a interpretar la propuesta panamericanista como una tentativa de quebrar la independencia de los estados nacionales de Am\u00e9rica. Las elites liberales argentinas, en particular, no estaban dispuestas a dejar de lado sus relaciones con los pa\u00edses europeos para favorecer el comercio con Estados Unidos. De esta manera puede entenderse que los delegados argentinos en las conferencias, abogaran por mantener, \u201cla igualdad de los pa\u00edses grandes y peque\u00f1os, el principio de no intervenci\u00f3n y el respeto de la soberan\u00eda\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn6\">[vi]<\/a>.<\/p>\n<p>Frente a las dificultades de convencer sobre las \u201cbondades\u201d del proyecto panamericano, algunos sectores dirigentes estadounidenses pensaron que el desarrollo de una serie de estrategias culturales como la organizaci\u00f3n de exposiciones universales (B\u00fafalo, 1901; San Francisco, 1915) o la visita de algunos pol\u00edticos e intelectuales norteamericanos a Am\u00e9rica del Sur pod\u00eda servir a los fines de aproximar las posiciones. Se buscaba as\u00ed crear una \u201ccosmovisi\u00f3n com\u00fan\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn7\">[vii]<\/a>, ausente hasta el momento. Para Salvatore, el intercambio de conocimientos y de experiencias entre intelectuales de los pa\u00edses del norte y del sur permitir\u00eda alcanzar de forma m\u00e1s r\u00e1pida los objetivos de comercio interregional, paz y solidaridad presentes en el proyecto panamericanista<a title=\"\" href=\"#_edn8\">[viii]<\/a>. Se otorgaba as\u00ed continuidad a una visi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre cultura comercial y conocimiento acu\u00f1ada en Estados Unidos hacia la primera mitad del siglo XIX donde la cultura del \u201cbuen comerciante\u201d se asociaba al conocimiento de las caracter\u00edsticas sociales, pol\u00edticas y culturales de los pa\u00edses extranjeros<a title=\"\" href=\"#_edn9\">[ix]<\/a>.<\/p>\n<p>Es dentro de este marco que deseamos situar y comprender la visita realizada al pa\u00eds por Theodore Roosevelt entre el 13 de noviembre y el 4 de diciembre de 1913<a title=\"\" href=\"#_edn10\">[x]<\/a> a Argentina<a title=\"\" href=\"#_edn11\">[xi]<\/a>. El expresidente de Estados Unidos llega a Buenos Aires por invitaci\u00f3n del Museo Social Argentino a dictar una serie de conferencias. A partir de este convite, Roosevelt organiza una visita por Am\u00e9rica del Sur que combina actividades de intercambio intelectual y diplom\u00e1tico con recorridos a parajes apenas incorporados a la l\u00f3gica de los estados nacionales argentinos y brasileros, como fueron la Patagonia y la Amazonia respectivamente<a title=\"\" href=\"#_edn12\">[xii]<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2011\/08\/zusmanmodimagen1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-151\" title=\"zusmanmodimagen1\" src=\"http:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2011\/08\/zusmanmodimagen1-300x216.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"216\" \/><\/a> Foto 1. Theodore Roosevelt deja Nueva York e inicia su viaje hacia Sudam\u00e9rica. 5 de Octubre de 1913. Fuente: Theodore Collection. Harvard College Library.<\/p>\n<p>En particular, el viaje a Argentina puede ser dividido en dos momentos. Cada uno de ellos corresponde a una etapa de intercambio de ideas diferenciadas en la b\u00fasqueda por crear aquella \u201ccosmovisi\u00f3n com\u00fan\u201d a la que nos referimos anteriormente. El primer momento comprende los d\u00edas de su estad\u00eda en Buenos Aires, donde Roosevelt ofrece dos conferencias en el Teatro Col\u00f3n. La primera, titulada \u201cLos ideales de la democracia\u201d\u00a0 fue pronunciada en la recepci\u00f3n que le hace el Museo Social Argentino, y la segunda, denominada \u201cVerdades y verdades a medias\u201d, fue presentada en la ocasi\u00f3n en que la Universidad de Buenos Aires le otorga el doctorado de <em>honoris-causa<\/em> en Filosof\u00eda y Letras.<\/p>\n<p>Las conferencias de Roosevelt<a title=\"\" href=\"#_edn13\">[xiii]<\/a>, los discursos de recepci\u00f3n de Emilio Frers<a title=\"\" href=\"#_edn14\">[xiv]<\/a>, presidente del Museo Social Argentino, y de E. Zeballos<a title=\"\" href=\"#_edn15\">[xv]<\/a>, en ese momento diputado y director de la <em>Revista<\/em><em> de Derecho, Historia y Letras,<\/em> junto con las respuestas a los planteos de ambos intelectuales por parte de Roosevelt<a title=\"\" href=\"#_edn16\">[xvi]<\/a> nos ayudan a reconstruir la trama de posiciones en juego a la hora de negociar la relaci\u00f3n que la intelectualidad argentina deseaba mantener con Estados Unidos y viceversa. En s\u00edntesis, estos discursos nos permiten identificar el contenido que los sectores dirigentes de cada uno de los pa\u00edses en cuesti\u00f3n deseaba otorgar al proyecto panamericanista.<\/p>\n<p>La segunda etapa del viaje considerada corresponde a la visita al Norte de la Patagonia en donde Roosevelt intercambia ideas con Francisco Pascasio Moreno (activo part\u00edcipe en la pol\u00edtica de definici\u00f3n de los l\u00edmites de Argentina con Chile<a title=\"\" href=\"#_edn17\">[xvii]<\/a>) sobre la pol\u00edtica conservacionista, en t\u00e9rminos de creaci\u00f3n de \u00e1reas protegidas y manejo de recursos naturales<a title=\"\" href=\"#_edn18\">[xviii]<\/a>. Desde nuestro punto de vista el intercambio entre Francisco P. Moreno y T. Roosevelt contribuye a aproximar posiciones en t\u00e9rminos de pol\u00edtica territorial y a establecer las bases para construir un proyecto panamericanista posible.<\/p>\n<p>Este trabajo se enmarca en los estudios que vienen desarroll\u00e1ndose sobre las relaciones interamericanas en los que, en primer lugar, se sostiene que las distintas formas de intervenci\u00f3n norteamericana en los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina no fueron resultado de una actitud pasiva de las elites locales sino que, por el contrario, implicaron colaboraciones, negociaciones y resistencias que definieron los alcances de la penetraci\u00f3n extranjera<a title=\"\" href=\"#_edn19\">[xix]<\/a>. En segundo lugar se destaca que el v\u00ednculo pol\u00edtico, militar o econ\u00f3mico se acompa\u00f1\u00f3 del desarrollo de estrategias culturales a trav\u00e9s de las cuales las elites dirigentes norteamericanas buscaron ampliar los conocimientos que pose\u00edan sobre los pa\u00edses de la regi\u00f3n. A su vez, permitieron conformar un conjunto de representaciones sobre \u201cel otro\u201d (cartograf\u00edas, manuales, narrativas de viajes<a title=\"\" href=\"#_edn20\">[xx]<\/a>, exhibiciones antropol\u00f3gicas y fotogr\u00e1ficas) que contribuyeron a crear imaginarios sobre la utilidad del intercambio, sea este cient\u00edfico o comercial<a title=\"\" href=\"#_edn21\">[xxi]<\/a>, para que los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina \u2013de la mano estadounidense- pudieran incorporarse en el hemisferio occidental<a title=\"\" href=\"#_edn22\">[xxii]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Negociando el proyecto panamericanista: intervencionismo, panamericanismo te\u00f3rico, panamericanismo posible.<\/strong><\/p>\n<p>Ante la invitaci\u00f3n del Museo Social Argentino a visitar Argentina, Roosevelt consideraba que \u00e9sta pod\u00eda ser una oportunidad para\u00a0 recomponer la imagen que los pa\u00edses del Cono Sur pose\u00edan sobre Estados Unidos y su pol\u00edtica del <em>Big Stick<\/em><a title=\"\" href=\"#_edn23\">[xxiii]<\/a> y propagar su ideario de \u201cprogreso democr\u00e1tico\u201d que sustentaba tanto la doctrina Monroe como su corolario. Para este pol\u00edtico y viajero, ello implicaba considerar que su \u201cmisi\u00f3n\u201d, en esta coyuntura, era ofrecer a los pa\u00edses elementos para desarrollar las capacidades para gobernarse a s\u00ed mismos. En su primera conferencia en el Teatro Col\u00f3n, Roosevelt reconoc\u00eda la existencia en el mundo de pa\u00edses adelantados (con capacidades para definir independientemente sus destinos) y atrasados. Esta postura, definida por el director del Museo Social Argentino de \u201cevolucionismo progresista\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn24\">[xxiv]<\/a>, supon\u00eda identificar pa\u00edses en que las condiciones de \u201corden, paz y prosperidad material\u201d hablaban de sus posibilidades de autogobernarse. Sin embargo, aquellos otros en que imperaban la inestabilidad social y el desorden pol\u00edtico \u2013particularmente aquellos que se situaban en Am\u00e9rica Central y el Caribe- precisaban de un tutelaje externo. Este tutelaje, para Roosevelt, no implicaba imponerles un gobierno sino promover el desarrollo de capacidades para autogobernarse.<\/p>\n<p>Roosevelt consideraba que Argentina se encontraba en el grupo de los primeros pa\u00edses. Esto implicaba que, al igual que Estados Unidos ya se encontraba en condiciones de \u201cdirigir su propio destino\u201d.<\/p>\n<p>\u201cMuchas semejanzas notables existen, se\u00f1ores entre mi pa\u00eds y el vuestro, (\u2026); en ambos existe la misma abundante fertilidad del suelo, la misma variedad de recursos, y por lo tanto la misma variedad de ocupaciones. En ambos se ha producido el mismo acrecentamiento sorprendente de una poblaci\u00f3n viril y en\u00e9rgica; en ambos el mismo desarrollo de prosperidad material; en ambos por fin, junto al progreso material hemos comprobado, tambi\u00e9n, el desenvolvimiento fatal de los problemas que afrontan, a trav\u00e9s del mundo, todas nuestras civilizaciones industriales de los \u00faltimos d\u00edas\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn25\">[xxv]<\/a>.<\/p>\n<p>Conforme a la visi\u00f3n de Roosevelt, las condiciones \u201cevolutivas\u201d llevaban a que la relaci\u00f3n entre Estados Unidos y Argentina fuera, por sobre todo, de cooperaci\u00f3n y que, por lo tanto, todo tipo de intervenci\u00f3n directa fuera desestimada<a title=\"\" href=\"#_edn26\">[xxvi]<\/a>.<\/p>\n<p>\u201cVosotros sois no solamente una de las grandes naciones libres del futuro, sino que ya sois una gran naci\u00f3n en el presente. En extensi\u00f3n, en estabilidad pol\u00edtica, en energ\u00eda viril, en desenvolvimiento ordenado, en el patri\u00f3tico autorrespeto y en el derecho al respeto de los dem\u00e1s, vosotros est\u00e1is en pie de entera igualdad con todos los grandes pa\u00edses de la tierra. En lo que os concierne, creo que la doctrina Monroe ya no os puede ser aplicada. No necesit\u00e1is protecci\u00f3n. Est\u00e1is preparados para ser los campeones de vuestra propia doctrina Monroe\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn27\">[xxvii]<\/a>.<\/p>\n<p>El diagn\u00f3stico que realizaban los interlocutores locales, particularmente E. Zeballos, coincid\u00eda con el de Roosevelt:<\/p>\n<p>\u201c\u00a1La Rep\u00fablica Argentina no ser\u00e1 protegida por la \u201cactitud\u201d Monroe, porque ha concluido su evoluci\u00f3n civilizadora y es un pa\u00eds respetado y que sabe hacerse digno del respeto del mundo!..(\u2026) \u00a1Somos, pues, una <em>naci\u00f3n org\u00e1nica<\/em>; somos una naci\u00f3n responsable ante la civilizaci\u00f3n! \u00a1No tememos agresiones a nuestro territorio, ni de Europa, ni de Am\u00e9rica, y no hay el menor peligro de que nuestra integridad soberana pueda ser amenazada por naci\u00f3n alguna! \u00a1La \u201cactitud\u201d Monroe no es aplicable, pues, a nuestro pa\u00eds!\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn28\">[xxviii]<\/a>.<\/p>\n<p>Aunque la condici\u00f3n de \u201cnaci\u00f3n org\u00e1nica\u201d asegurar\u00eda que Argentina mantuviese una relaci\u00f3n de reciprocidad y que podr\u00eda canalizarse por sobre todo a trav\u00e9s de la actividad comercial, Estanislao Zeballos estaba interesado tambi\u00e9n en explicitar su inter\u00e9s por no romper los v\u00ednculos con Europa. De hecho, Zeballos consideraba que, si bien Argentina hab\u00eda cumplido con las tareas civilizatorias al igual que Estados Unidos, ello no significaba que Argentina fuera un pa\u00eds copia de Estados Unidos. Adem\u00e1s, las elites dirigentes responsables de la conducci\u00f3n de este Estado Naci\u00f3n buscaban mantener los v\u00ednculos con los pa\u00edses donde, desde el punto de vista de este sector social, se hallaban sus ra\u00edces. Este pensamiento llevaba a Zeballos a afirmar que el panamericanismo que Argentina pod\u00eda cultivar era m\u00e1s \u201cte\u00f3rico\u201d que \u201cpr\u00e1ctico\u201d. Ahora bien, seg\u00fan Zeballos, Argentina pod\u00eda contribuir a convertir el panamericanismo \u201cte\u00f3rico\u201d en \u201cpr\u00e1ctico\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn29\">[xxix]<\/a>, a partir de difundir el proyecto civilizatorio en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1No tenemos comunicaciones, ni intercambio social y comercial! Estamos m\u00e1s lejos de esas rep\u00fablicas que del Jap\u00f3n, de G\u00e9nova o de Hamburgo! \u2026<em>Pero cultivamos un panamericanismo te\u00f3rico, por un alto concepto de civilizaci\u00f3n inherente a la hospitalidad y a las modalidades generosas del pueblo argentino<\/em>. \u00a1Queremos ser gentiles con todas las Am\u00e9ricas! \u00a1Hacemos votos porque Dios derrame en ellas las bendiciones de grandeza que ha derramado sobre nuestro territorio, y si podemos contribuir a su civilizaci\u00f3n, sean nuestra influencia y nuestro poder factor de prosperidad! Pero no podemos cultivar este sentimiento destruyendo los lazos que nos unen a la Europa, porque esa ser\u00eda una acci\u00f3n tan impol\u00edtica, tan mal calculada y tan indigna, como desde\u00f1ar a la abuela que nos ha mecido en su regazo\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn30\">[xxx]<\/a>.<\/p>\n<p>La propuesta panamericanista de Zeballos entonces, supondr\u00eda que la elite liberal argentina compartir\u00eda ciertos valores con Estados Unidos, como el proyecto civilizatorio, pero ello no implicar\u00eda la renuncia a los v\u00ednculos europeos. Pero quiz\u00e1s sea otro interlocutor de Roosevelt, el Presidente del Museo Social Argentino, el que expresar\u00eda con m\u00e1s claridad un proyecto panamericanista posible, y en el que Argentina aceptar\u00eda incorporarse. Este proyecto se asentar\u00eda sobre la base de reconocer, en primer lugar, que el pa\u00eds pod\u00eda mantener v\u00ednculos tanto con Europa como con Estados Unidos de Am\u00e9rica en la medida que los argentinos se constituir\u00edan en \u201chombres de Europa con el esp\u00edritu de Am\u00e9rica\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn31\">[xxxi]<\/a>; en segundo lugar, que la presencia estadounidense dejar\u00eda de ser percibida como una amenaza a partir del establecimiento de \u201calguna autoridad que entienda en las cuestiones de lesa civilizaci\u00f3n, que las dirima con insospechable imparcialidad y que logre conquistar la confianza y afianzar la tranquilidad\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn32\">[xxxii]<\/a>. En tercer lugar, la propuesta de Frers, que de alguna manera justificaba la presencia de Roosevelt en Argentina, abogaba porque el intercambio entre ambos pa\u00edses no fuese solo comercial sino tambi\u00e9n de car\u00e1cter intelectual para \u201ccompletar la obra de amistad y civilizaci\u00f3n\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn33\">[xxxiii]<\/a>.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo mantenido entre Roosevelt, Zeballos y Frers, mostr\u00f3 diferentes posturas respecto al Panamericanismo. Roosevelt consideraba que Argentina se encontraba en iguales condiciones en t\u00e9rminos civilizatorios que Estados Unidos. Estas condiciones, definidas en t\u00e9rminos de estabilidad pol\u00edtica y desarrollo econ\u00f3mico, permit\u00edan que Estados Unidos-a diferencia de los pa\u00edses de Am\u00e9rica Central y el Caribe- no tuviera necesidad de llevar adelante una pol\u00edtica tutelar sino de cooperaci\u00f3n y v\u00ednculo comercial con Argentina. Siguiendo la perspectiva civilizatoria de Roosevelt, Zeballos y Frers compart\u00edan la divisi\u00f3n que el expresidente realizaba entre pa\u00edses que hab\u00edan ingresado en el camino de la civilizaci\u00f3n y otros que no. Si bien, al igual que el pol\u00edtico estadounidense, los intelectuales argentinos conceb\u00edan que Argentina se encontraba en condiciones de defender su soberan\u00eda tambi\u00e9n estaba en condiciones de mantener una pol\u00edtica comercial que no se restringiese a un pa\u00eds sino que fuese\u00a0 multilateral. Por su lado, Frers abr\u00eda las puertas para el establecimiento de otro tipo de v\u00ednculo que no fuera de intervenci\u00f3n pol\u00edtica o econ\u00f3mica sino que sirviera a los fines de consolidar la \u201camistad internacional y la civilizaci\u00f3n\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn34\">[xxxiv]<\/a>. Por lo tanto era preciso avanzar en la definici\u00f3n de los aspectos que contribuir\u00edan al afianzamiento de este tipo de v\u00ednculo.<\/p>\n<p>Justamente, el apartado que desarrollaremos a continuaci\u00f3n nos permitir\u00e1 ver las implicancias del viaje de Roosevelt, en t\u00e9rminos de solidificar esta relaci\u00f3n. El intercambio entablado en la visita al Norte de la Patagonia entre Teodoro Roosevelt y Francisco P. Moreno permitir\u00e1 comprender la relevancia de esta relaci\u00f3n intelectual en la definici\u00f3n de un panamericanismo posible, esta vez en t\u00e9rminos territoriales.<\/p>\n<p><strong>La propuesta panamericanista llega al Norte de la Patagonia: el conservacionismo participando en la creaci\u00f3n de una \u201ccosmovisi\u00f3n com\u00fan\u201d<\/strong><\/p>\n<p>El 30 de noviembre de 1913 Theodore Roosevelt llega desde Chile mediante el vapor el C\u00f3ndor a Bariloche, previa traves\u00eda de dos d\u00edas en barco desde Puerto Varas y cruzando a caballo por el Paso P\u00e9rez Rosales<a title=\"\" href=\"#_edn35\">[xxxv]<\/a>. Luego de permanecer una noche en Bariloche<a title=\"\" href=\"#_edn36\">[xxxvi]<\/a>, Roosevelt emprende el viaje a Neuqu\u00e9n en coche<a title=\"\" href=\"#_edn37\">[xxxvii]<\/a> y, de ah\u00ed en tren a Bah\u00eda Blanca desde donde retorna a Buenos Aires<a title=\"\" href=\"#_edn38\">[xxxviii]<\/a> (Ver Mapa 1) . Durante su visita por el Norte de la Patagonia Roosevelt mantiene conversaciones con Francisco Moreno que reflejan el inicio de construcci\u00f3n de una \u201ccosmovisi\u00f3n com\u00fan\u201d en el campo de las pol\u00edticas territoriales destinadas a impulsar el conservacionismo, particularmente a partir de los planteos de Moreno, previos a 1913, por organizar el Parque Nacional del Sur o por el inter\u00e9s de este mismo naturalista \u2013luego de la visita de Roosevelt- por promover ciertas medidas que asegurar\u00edan un mayor control de los recursos naturales por parte del estado argentino (Foto 2) .<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2011\/08\/zusmanmodimagen2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-152\" title=\"zusmanmodimagen2\" src=\"http:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2011\/08\/zusmanmodimagen2-300x220.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"220\" srcset=\"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2011\/08\/zusmanmodimagen2-300x220.jpg 300w, https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2011\/08\/zusmanmodimagen2-768x564.jpg 768w, https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2011\/08\/zusmanmodimagen2-1024x752.jpg 1024w, https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2011\/08\/zusmanmodimagen2-1200x882.jpg 1200w, https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2011\/08\/zusmanmodimagen2.jpg 1776w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 85vw, 300px\" \/><\/a>El mapa lleva como t\u00edtulo \u201cMapa de la ruta a trav\u00e9s de los Andes hacia Neuqu\u00e9n\u201d<\/p>\n<p>Fuente: Roosevelt, T. \u201cFrom Ox Cart to Motor Car in The Andes\u201d <em>Outlook<\/em>, May 23, 1914, p. 172.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2011\/08\/zusmanmodimagen3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-153\" title=\"zusmanmodimagen3\" src=\"http:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2011\/08\/zusmanmodimagen3-300x226.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"226\" \/><\/a>Foto de Frank Harper.<\/p>\n<p>La foto lleva como t\u00edtulo \u201cEl Coronel Roosevelt y el Dr. Moreno con cuatro indios argentinos\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn39\">[xxxix]<\/a>.<\/p>\n<p>Fuente: Roosevelt, T. \u201cFrom Ox Cart to Motor Car in The Andes\u201d <em>Outlook<\/em>, May 23, 1914, p. 182<\/p>\n<p><em>Theodore Roosevelt y el culto por el mundo silvestre<\/em><\/p>\n<p>Hacia finales del siglo XIX, ante el avance de la vida urbana e industrial, surge en el contexto de Estados Unidos aquello que Nash llama el culto por el mundo silvestre (<em>the wilderness cult<\/em>)<a title=\"\" href=\"#_edn40\">[xl]<\/a>. Nash atribuye el inicio de este culto a tres procesos de car\u00e1cter pol\u00edtico-cultural.\u00a0 En primer lugar, se observa cierta tendencia a asociar la idea de mundo silvestre con la de frontera. Siguiendo la tesis de Frederick Jackson Turner (1893) la vida en la frontera era el ingrediente b\u00e1sico en la constituci\u00f3n del car\u00e1cter norteamericano, espec\u00edficamente ella garantizaba el car\u00e1cter democr\u00e1tico de este pa\u00eds.<\/p>\n<p>El cierre de la frontera pon\u00eda en cuesti\u00f3n la posibilidad de reproducir en el futuro las virtudes de esta sociedad.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el mundo silvestre era considerado una fuente de \u201clas cualidades de virilidad y resistencia que definen la adaptaci\u00f3n en t\u00e9rminos darwinianos\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn41\">[xli]<\/a>. Finalmente, estos ambientes eran venerados por ciertos sectores sociales desde una perspectiva est\u00e9tica y \u00e9tica ya que se los conceb\u00eda como lugares para la contemplaci\u00f3n. Estos tres aspectos otorgan relevancia al mundo silvestre en el pensamiento de T. Roosevelt. De hecho, Roosevelt conceb\u00eda a la vida en contacto con el mundo silvestre como un medio de llevar adelante su doctrina de vida intensa (<em>strenuous life<\/em>): \u201cuna vida de fatiga y esfuerzo, de trabajo y de lucha, en la que se predica que el mayor nivel de \u00e9xito no le llega a aquel que desea simplemente la tranquilidad, sino al hombre que no se contrae ante al peligro, ante las dificultades, al amargo esfuerzo, y que a trav\u00e9s de todo esto consigue un espl\u00e9ndido triunfo final\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn42\">[xlii]<\/a>. La p\u00e9rdida del contacto con la frontera, amenazar\u00eda la posibilidad de llevar adelante esta vida de lucha y esfuerzo y por lo que pondr\u00eda en peligro una de las virtudes del hombre americano. Esta preocupaci\u00f3n no implica olvidar el placer est\u00e9tico que el mundo silvestre causaba en Roosevelt\u00a0 cuando, a trav\u00e9s de las pr\u00e1cticas contemplativas y de la caza, gozaba de \u201csu misterio, melancol\u00eda y encanto\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn43\">[xliii]<\/a>.<\/p>\n<p>Todos estos motivos justificaban el inter\u00e9s conservacionista<a title=\"\" href=\"#_edn44\">[xliv]<\/a> de Roosevelt, primordialmente su preocupaci\u00f3n por preservar espacios que cumplieran la funci\u00f3n de los \u00e1mbitos silvestres, es decir que tuvieran la capacidad de proveer \u201cuna frontera perpetua que permitiera a los americanos estar en contacto con las condiciones primitivas\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn45\">[xlv]<\/a>. El inter\u00e9s conservacionista de Roosevelt se mostr\u00f3 tanto en su pol\u00edtica por la organizaci\u00f3n de todo tipo de \u00e1reas protegidas como por el tipo de manejo de recursos naturales que propon\u00eda. En efecto, durante su presidencia estableci\u00f3 seis parques nacionales, cuadriplic\u00f3 las reservas forestales norteamericanas y reconoci\u00f3 la necesidad de proteger algunas especies por estar en peligro de extinci\u00f3n (b\u00fafalo, ciervo y alce). Por un decreto ejecutivo evit\u00f3 que el Gran Ca\u00f1\u00f3n del Colorado quedase en manos de los intereses mineros de explotaci\u00f3n de zinc y cobre. A su vez, durante su gesti\u00f3n se organizaron: \u201clos primeros proyectos de irrigaci\u00f3n, los primeros monumentos nacionales y las comisiones de conservaci\u00f3n\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn46\">[xlvi]<\/a>.<\/p>\n<p>En la Conferencia de Gobernadores de 1908, donde convirti\u00f3 al conservacionismo en un tema de inter\u00e9s p\u00fablico<a title=\"\" href=\"#_edn47\">[xlvii]<\/a>, Roosevelt destac\u00f3 que la preocupaci\u00f3n por el uso del uso racional de los recursos naturales era una marca de civilizaci\u00f3n. Seg\u00fan Sheffield<a title=\"\" href=\"#_edn48\">[xlviii]<\/a>, en dicha conferencia Roosevelt distingui\u00f3 tres momentos asociados a tres tipos diferentes de relaci\u00f3n entre el ambiente y la sociedad. En la primera etapa, las sociedades no pod\u00edan existir sin la explotaci\u00f3n de los recursos naturales de los cuales depend\u00edan para su crecimiento (particularmente hierro, carb\u00f3n y maderas). En una segunda etapa, la explotaci\u00f3n de estos recursos adquir\u00eda una mayor velocidad. En ella, las sociedades perd\u00edan su conexi\u00f3n con la naturaleza y no tomaban conciencia del uso indiscriminado que se realizaba de los mismos. Por tal motivo, la etapa final en el progreso de la civilizaci\u00f3n significaba, una especie de \u201cvuelta\u201d al mundo silvestre: el reconocimiento de la conexi\u00f3n de la sociedad con el mundo natural y el desarrollo de los pasos necesarios para preservar el balance para el futuro. \u201cAhora debemos prever el futuro, como el hombre prudente se preocupa por conservar y usar sabiamente la propiedad que contiene la garant\u00eda del bienestar para s\u00ed mismo y para sus hijos\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn49\">[xlix]<\/a>.<\/p>\n<p>Como vemos, a trav\u00e9s del discurso de Roosevelt, el proyecto civilizatorio incorporaba ahora nuevos valores, esta vez, asociados a la vuelta a la naturaleza y a las pr\u00e1cticas conservacionistas. Ser\u00edan estas pr\u00e1cticas conservacionistas las que asegurar\u00edan el mantenimiento del mundo silvestre como reservorio de las virtudes americanas.<\/p>\n<p><em>\u00a0Las ideas conservacionistas en Theodore Roosevelt y Francisco P. Moreno.<\/em><\/p>\n<p>En un contexto en que el Estado argentino tambi\u00e9n estaba comenzando a ocupar las \u00e1reas recientemente expropiadas a las poblaciones ind\u00edgenas (particularmente luego de la aprobaci\u00f3n de la Ley de Territorios Nacionales N<sup>o<\/sup> 1532 de 1884), Francisco P. Moreno, ser\u00e1 influenciado por el culto al mundo silvestre norteamericano, haciendo un llamamiento a la sociedad argentina para la conservaci\u00f3n de ambientes considerados \u201cfuente\u201d de la representaci\u00f3n patri\u00f3tica<a title=\"\" href=\"#_edn50\">[l]<\/a>. En este marco, en el a\u00f1o 1903 devuelve parte de las veinticinco leguas cuadradas que el gobierno nacional hab\u00eda despojado violentamente a la poblaci\u00f3n ind\u00edgena local y le hab\u00eda otorgado como recompensa por su actuaci\u00f3n como perito en la definici\u00f3n de los l\u00edmites internacionales con Chile. La donaci\u00f3n de Moreno ten\u00eda como objetivo la conformaci\u00f3n de un Parque P\u00fablico Natural. Se trataba de tres leguas cuadradas en la regi\u00f3n situada en el l\u00edmite de los territorios del Neuqu\u00e9n y R\u00edo Negro, en el extremo oeste del fiordo principal del Lago Nahuel Huapi. En el a\u00f1o 1912, Moreno propone la creaci\u00f3n del \u00a0\u201cParque Nacional del Sur\u201d en el mismo sitio y encomienda al gobierno nacional tanto la expropiaci\u00f3n de terrenos situados dentro del per\u00edmetro establecido como el relevamiento topogr\u00e1fico, hidrogr\u00e1fico, geol\u00f3gico y bot\u00e1nico de la zona, a fin de permitir el aprovechamiento econ\u00f3mico de sus recursos naturales<a title=\"\" href=\"#_edn51\">[li]<\/a>.<\/p>\n<p>Sin embargo, hasta la llegada de T. Roosevelt a la Argentina, el proyecto de organizaci\u00f3n del Parque Nacional del Sur no se hab\u00eda sustanciado. Distintos textos que reconstruyen el proceso de creaci\u00f3n de Parques Nacionales en Argentina destacan que, en el encuentro entre Francisco P. Moreno y T. Roosevelt<a title=\"\" href=\"#_edn52\">[lii]<\/a>, el expresidente se\u00f1al\u00f3 la relevancia \u201cque tiene para una gran naci\u00f3n la pol\u00edtica de Parques Nacionales\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn53\">[liii]<\/a>. Moreno debi\u00f3 haberle expresado a Roosevelt sus esfuerzos en este sentido ya que, en su descripci\u00f3n sobre el \u00e1rea comprendida entre Bariloche y Neuqu\u00e9n, Roosevelt no s\u00f3lo refleja su fascinaci\u00f3n con las bellezas naturales de la regi\u00f3n sino que tambi\u00e9n reconoce la acci\u00f3n de su \u201cfiel amigo\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn54\">[liv]<\/a> Moreno para tornarla un Parque Nacional.<\/p>\n<p>\u201cHemos atravesado un extenso escenario tan bello como aquellos que pueden encontrarse en cualquier parte del mundo \u2013un trecho que en partes sugieren los lagos y monta\u00f1as suizas, en otras el Parque Yellowstone y el Yosemite o las monta\u00f1as pr\u00f3ximas a Puget Sound. En un par de a\u00f1os los argentinos habr\u00e1n extendido el sistema ferroviario a Bariloche y, por lo tanto, todos los turistas que lleguen a Sudam\u00e9rica har\u00e1n aqu\u00ed una parada desde donde visitar\u00e1n esta maravillosa y bella regi\u00f3n. Sin duda finalmente adquirir\u00e1 un desarrollo orientado a los viajeros como otras regiones con grandes atractivos esc\u00e9nicos. <em>Gracias al Doctor Moreno, la meta argentina de esta \u00e1rea es todav\u00eda un parque nacional<\/em> <a title=\"\" href=\"#_edn55\">[lv]<\/a>.<\/p>\n<p>Ahora bien, las contribuciones de las conversaciones de Roosevelt en el pensamiento de Moreno, pueden identificarse en un documento que el naturalista argentino eleva al Ministro de Agricultura en el a\u00f1o 1917. Siguiendo la propuesta conservacionista de Roosevelt presentada en la Conferencia de Gobernadores de 1908, Moreno recomienda al gobierno llevar adelante una pol\u00edtica activa destinada a evitar el \u201cdespilfarro\u201d de los recursos y el ejercicio de un control de las tierras. Dentro de este marco Moreno solicita un mayor inter\u00e9s del Estado por el manejo de los recursos tanto naturales como esc\u00e9nicos que se encontraban en los Territorios Nacionales a fin de evitar su explotaci\u00f3n por sectores privados.<\/p>\n<p>\u201cEn mi carta al Se\u00f1or Ministro de Agricultura de fecha 28 de mayo pasado le encarec\u00eda la conveniencia de suspender toda concesi\u00f3n de carb\u00f3n y petr\u00f3leo. El presidente Roosevelt en 1907, consigui\u00f3 reservar permanentemente para su pa\u00eds cien millones de acres de tierras, para su uso p\u00fablico por su contenido de petr\u00f3leo, carb\u00f3n y varios minerales. Hagamos nosotros otro tanto con las tierras que contienen an\u00e1logas substancias. \u00a1Cuidado con el acaparamiento con miras comerciales y pol\u00edticas! Declaremos tambi\u00e9n propiedad nacional el combustible blanco, el torrente, la cascada y sobre todo estudiemos la tierra como lo manda el sentido com\u00fan, cambiando las leyes y los m\u00e9todos anticient\u00edficos actuales. Solo as\u00ed llegaremos a crear la gran Nacionalidad Americana del sur\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn56\">[lvi]<\/a>.<\/p>\n<p>Al igual que Roosevelt, Moreno consideraba que los recursos naturales se convert\u00edan en elementos que otorgaban poder econ\u00f3mico y sobre los cuales, a su vez, era posible sustentar la identidad nacional<a title=\"\" href=\"#_edn57\">[lvii]<\/a>. Moreno propone la organizaci\u00f3n de una instituci\u00f3n que realice estudios de suelo, mensure oficialmente la tierra y regule las acciones de la actividad privada ya que r\u00e1pidamente esta estaba haciendo un uso inadecuado de los recursos correspondientes a los \u00e1mbitos recientemente ocupados por el estado argentino<a title=\"\" href=\"#_edn58\">[lviii]<\/a>. Esta instituci\u00f3n podr\u00eda abarcar las acciones hasta ese momento llevadas adelante por la Direcci\u00f3n General de Tierras, la Direcci\u00f3n General de Geolog\u00eda y Minas, la Direcci\u00f3n de Bosques y Yerbales<a title=\"\" href=\"#_edn59\">[lix]<\/a>. El proyecto conservacionista- uso racional de recursos y cuidado de los mismos para las generaciones futuras- expl\u00edcitamente se convert\u00eda en un campo de aproximaci\u00f3n entre los pol\u00edticos e intelectuales entre ambos pa\u00edses; en t\u00e9rminos de Roosevelt, el ideario conservacionista se incorporaba al proyecto civilizatorio compartido.<\/p>\n<p>Las acciones de Roosevelt durante su presidencia en torno a la creaci\u00f3n de \u00e1reas protegidas habr\u00edan cambiado el paisaje norteamericano. El mundo silvestre en tanto fuente m\u00edtica de la nacionalidad, hab\u00eda sido erigido en una especie de \u201cpaisaje sagrado\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn60\">[lx]<\/a>. En el contexto de un viaje como el de Roosevelt al Cono Sur en el que la pol\u00edtica norteamericana buscaba ampliar su territorio de acci\u00f3n, los di\u00e1logos del estadounidense con Moreno sobre el conservacionismo impulsan la creaci\u00f3n tambi\u00e9n de estos paisajes sagrados de la naci\u00f3n en la Patagonia. Al igual que las \u00e1reas protegidas norteamericanas, se promueve aqu\u00ed la organizaci\u00f3n de paisajes sin indios<a title=\"\" href=\"#_edn61\">[lxi]<\/a> y con migrantes anglosajones<a title=\"\" href=\"#_edn62\">[lxii]<\/a>, destinados al goce de ciertos sectores de la elite que eran los que pod\u00edan realizar turismo hacia finales del siglo XIX. La construcci\u00f3n de estos paisajes se incorpora as\u00ed a la agenda -no oficial- del panamericanismo.<\/p>\n<p><strong>Panamericanismo, conservacionismo y proyecto civilizatorio<\/strong><\/p>\n<p>El panamericanismo fue un proyecto pol\u00edtico ideado por grupos de la elite dirigente norteamericana destinado a incrementar la influencia de Estados Unidos en los pa\u00edses latinoamericanos que no precisaban de la intervenci\u00f3n estadounidense, espec\u00edficamente en aquellos que, en t\u00e9rminos de T. Roosevelt, se hallaban en condiciones de llevar adelante la propia doctrina Monroe. El proyecto panamericanista implic\u00f3 el desarrollo de una serie de pr\u00e1cticas que buscaron aproximar posiciones entre los sectores dirigentes norteamericanos y argentinos y que, en t\u00e9rminos de Salvatore, permitieran crear una cosmovisi\u00f3n com\u00fan. A partir de lo planteado aqu\u00ed, creemos que el proyecto conservacionista norteamericano fue incorporado en el proceso de creaci\u00f3n de esta visi\u00f3n com\u00fan y pod\u00eda contribuir, en t\u00e9rminos de Frers a \u201ccompletar la obra de amistad y civilizaci\u00f3n\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn63\">[lxiii]<\/a>.<\/p>\n<p>Cabe destacar que en el contexto panamericanista, la idea de civilizaci\u00f3n adquir\u00eda nuevas connotaciones. Ella no solo diferenciaba sociedades que hab\u00edan alcanzado distinto grado de perfeccionamiento dentro de la escala evolutiva, sino que tambi\u00e9n distingu\u00eda sociedades m\u00e1s o menos civilizadas en t\u00e9rminos de estabilidad pol\u00edtica y \u201cprosperidad material\u201d. En este sentido, Roosevelt diferencia sociedades con capacidad de autogobernarse de otras que no contaban con tales condiciones. Pero tambi\u00e9n la idea de conservacionismo se asociaba a estabilidad pol\u00edtica y progreso econ\u00f3mico. De hecho, las sociedades que hab\u00edan alcanzado mayor \u201cprosperidad material\u201d eran aquellas que se buscaban el contacto con la naturaleza y las que se interesaban por hacer un uso racional de los recursos naturales a fin de preservarlos para las generaciones futuras. Estas ideas est\u00e1n presentes en las reflexiones de Roosevelt sobre el norte de la Patagonia. Cerrada la frontera, la extensi\u00f3n del ferrocarril a Bariloche primero y luego a Chile, la colonizaci\u00f3n y la realizaci\u00f3n de la obras de irrigaci\u00f3n no pod\u00edan dejar de estar acompa\u00f1adas de la creaci\u00f3n de un Parque nacional en el \u00e1rea<a title=\"\" href=\"#_edn64\">[lxiv]<\/a>. El proyecto civilizatorio panamericanista alcanzar\u00eda as\u00ed el norte patag\u00f3nico.<\/p>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref1\">[i]<\/a> Agradezco las observaciones y comentarios realizados a una primera versi\u00f3n de este texto por Leandro Morgenfeld y, a una versi\u00f3n m\u00e1s reciente presentada en las 4tas Jornadas Patag\u00f3nicas celebradas en Santa Rosa en el 2010, a mi inolvidable amigo Pedro Navarro Floria.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref2\">[ii]<\/a> La cuesti\u00f3n del arbitraje fue tratada en las conferencias de Washington (1889-1890) y M\u00e9xico (1901-1902). En la primera, Estados Unidos propon\u00eda un sistema de arbitraje compulsivo en los casos de privilegios diplom\u00e1ticos y consulares, l\u00edmites territoriales, indemnizaciones, derechos de navegaci\u00f3n, inteligencia y cumplimiento de los tratados. Ver: Chianelli, Trinidad Delia, \u201cCien a\u00f1os de panamericanismo\u201d, <em>Todo es Historia<\/em>, No. 270, 1989, p. 7-34. Para estos casos se organizar\u00eda un tribunal permanente que respondiera a los dictados de Washington. En esta conferencia la posici\u00f3n de Argentina y Brasil fue la de respetar la soberan\u00eda de los pa\u00edses y evitar la intervenci\u00f3n norteamericana. En la Conferencia de M\u00e9xico, Estados Unidos se distanci\u00f3 de la propuesta planteada en Washington y propuso que los pa\u00edses refrendaran las disposiciones de la Convenci\u00f3n de la Haya. La moci\u00f3n de Estados Unidos en esta ocasi\u00f3n obtuvo el apoyo de la mayor\u00eda.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref3\">[iii]<\/a> En la conferencia de Washington la delegaci\u00f3n argentina se opuso a la declaraci\u00f3n de un <em>Zollverlein <\/em>americano, aduciendo que \u00ablas rep\u00fablicas hispanoamericanas viven de sus productos y de sus materias y necesitan de todos los mercados del mundo para el desarrollo y progreso comercial de sus respectivos pueblos\u00bb. La comisi\u00f3n que estudi\u00f3 la propuesta de Uni\u00f3n Aduanera se mostr\u00f3 proclive a la firma de acuerdos comerciales bilaterales o multilaterales que, en la medida en que se fueran extendiendo entre los pa\u00edses de la regi\u00f3n, permitir\u00edan configurar un \u00e1rea de libre comercio (Ver Escud\u00e9, Carlos y Cisneros, Andr\u00e9s, <em>Historia General de las Relaciones Exteriores de la Argentina (1806-1989), <\/em>CARI, Buenos Aires, 2000). En este contexto la aprobaci\u00f3n del acuerdo de reciprocidad con Argentina trajo problemas en relaci\u00f3n a las tarifas que Estados Unidos aplic\u00f3 a la importaci\u00f3n de lanas y cueros argentinos ya que no condec\u00edan con el tratamiento que Argentina realizaba a las importaciones realizadas desde el pa\u00eds del Norte. Ver: Peterson, Harold. F., <em>La Argentina<\/em><em> y los Estados Unidos<\/em> <em>Vol. I<\/em> (1810-1914), Hyspamerica, Buenos Aires 1986, p. 267-73.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref4\">[iv]<\/a> Este tema fue tratado en la Conferencia de Buenos Aires (1910). La Conferencia recomend\u00f3 a los gobiernos negociar la firma de acuerdos entre estados para el establecimiento de comunicaciones de barcos a vapor. La convenci\u00f3n tambi\u00e9n prorrog\u00f3 el funcionamiento de la comisi\u00f3n abocada al estudio del establecimiento de un ferrocarril panamericano. En el caso particular de la comunicaci\u00f3n de Argentina con Estados Unidos cabe destacar que, hasta los inicios de la d\u00e9cada de 1900, las exportaciones argentinas o norteamericanas solo pod\u00edan ser enviadas a trav\u00e9s de rutas regulares que implicaban el paso por Europa y, por lo tanto, un doble cruce del Atl\u00e1ntico, o por rutas irregulares de comunicaci\u00f3n directa pero no competitivas. Ver: Peterson, Harold,\u00a0 <em>op.cit<\/em>., 275.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref5\">[v]<\/a> Peterson, Harold F. <em>op.cit<\/em>.; Mc Gann, Thomas F, <em>Argentina, Estados Unidos y el sistema interamericano (1880-1914)<\/em>, Buenos Aires, Eudeba, 1960.\u00a0 Morgenfeld, Leandro, A., \u201cArgentina frente a Estados Unidos en las primeras conferencias panamericanas (1889-1938)\u201d, Tesis de Maestr\u00eda en Historia Econ\u00f3mica y de las Pol\u00edticas Econ\u00f3micas. Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas. Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 2007. Morgenfeld, Leandro, A. \u201cArgentina frente a Estados Unidos en las conferencias panamericanas (1880-1955)\u201d, Tesis Doctoral, Universidad de Buenos Aires, 2009.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref6\">[vi]<\/a> Morgenfeld, Leandro. A. <em>\u201c<\/em>Argentina frente a Estados Unidos en las primeras conferencias\u2026.\u201d, p. 71-72. Para algunos autores como Sheinin , la posici\u00f3n de las delegaciones argentinas en las conferencias no se correspond\u00eda con las posiciones que el gobierno argentino estaba adoptando en materia comercial.\u00a0 De hecho,\u00a0 hacia finales del siglo XIX las relaciones comerciales entre Argentina y Estados Unidos se fueron afianzando. \u201cDe 1891 a 1895 bienes por un valor de 9.5 millones de d\u00f3lares fueron intercambiados entre Estados Unidos y Argentina (\u2026) La yuxtaposici\u00f3n entre los per\u00edodos 1894-1899 y 1899-1903 demuestra que las ventas de Estados Unidos a Argentina crecieron en un 100%, comparado con el crecimiento de un 50% con Inglaterra y de un 26% con Alemania\u201d. Sheinin, David\u00a0 M. K., <em>Argentina and the United States: An Alliance Contained<\/em>, Georgia 2006, p.34.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref7\">[vii]<\/a> Salvatore, Ricardo, \u201cSaber hemisf\u00e9rico y disonancias locales. Leo S. Rowe en Argentina, 1906-1919\u201d, en \u00a0<em>Los lugares del saber. Contextos locales y redes transnacionales en la formaci\u00f3n del conocimiento moderno. <\/em>Viterbo, Rosario 2007, p. 328.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref8\">[viii]<\/a> Quiz\u00e1s sea el Secretario de Estado de T. Roosevelt (1905-1909), Elihu Root, el primero en poner en pr\u00e1ctica la estrategia de incentivar el mutuo conocimiento, comprensi\u00f3n y persuasi\u00f3n como medio de crear consensos que garantizasen el \u00e9xito del proyecto panamericanista (Rodr\u00edguez D\u00edaz, Mar\u00eda del Rosario, \u201cLa misi\u00f3n diplom\u00e1tica de Elihu Root en Am\u00e9rica Latina y el Caribe, 1906\u201d, <em>Revista Mexicana del Caribe<\/em> N<sup>o<\/sup>18, 2004, p. 129-148). Elihu Root viaj\u00f3 a R\u00edo de Janeiro y a Buenos Aires durante la realizaci\u00f3n de la Conferencia en la ciudad brasilera. Seg\u00fan las palabras de Mc Gann este emisario de T. Roosevelt busc\u00f3 apaciguar la desconfianza respecto a Estados Unidos en la regi\u00f3n. El mismo historiador sostiene que la delegaci\u00f3n norteamericana consider\u00f3 m\u00e1s exitosa la visita de Root que la Conferencia celebrada en Brasil (Mc Gann, Thomas, op.cit., p.372-373). En esta l\u00ednea Salvatore analiza los intercambios entablados por uno de los promotores del proyecto panamericanista, el polit\u00f3logo Leo S. Rowe, con la <em>inteligentsia<\/em> local (particularmente con E. Zeballos, Joaqu\u00edn V. Gonz\u00e1lez y Jos\u00e9 N. Matienzo) durante sus estancias en la Universidad de La Plata (1906-1919). Salvatore, R. \u201cSaber hemisf\u00e9rico y disonancias locales\u2026\u201d <em>op.cit.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref9\">[ix]<\/a> Salvatore, Ricardo,\u00a0 <em>Im\u00e1genes de un imperio, <\/em>\u00a0Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 2005, p. 78-81.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref10\">[x]<\/a> La visita de Roosevelt fue resultado de las gestiones entre el representante Argentino en Washington R\u00f3mulo Na\u00f3n y los promotores norteamericanos del proyecto panamericanista: John Barrett (director general de la Uni\u00f3n Panamericana, 1907-1920), Charles Sherill (figura decisiva en las negociaciones que acabaron con la compra de dos acorazados norteamericanos por parte del gobierno argentino) y Leo Rowe (part\u00edcipe de las Conferencias Panamericanistas de 1906 en Brasil y de 1910 en Argentina). Ver: Museo Social Argentino \u201cLa visita de Roosevelt\u201d, <em>Bolet\u00edn Mensual del Museo Social Argentino,<\/em> Vol. II. , p. 473.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref11\">[xi]<\/a> El viaje de Roosevelt por Argentina ha sido seguido con bastante detalle por la prensa argentina (<em>La Naci\u00f3n<\/em>, <em>La<\/em> <em>Prensa<\/em>, <em>Caras<\/em> <em>y<\/em> <em>Caretas<\/em>, <em>PBT<\/em> y <em>Fray<\/em> <em>Mocho<\/em>) y por algunos diarios estadounidenses (<em>New York Times <\/em>y <em>Washington Post<\/em>) del mismo per\u00edodo. Adem\u00e1s, las impresiones del viaje de Roosevelt\u00a0 han sido publicadas al a\u00f1o siguiente en la revista estadounidense <em>The Outlook <\/em>(entre el 4 de abril y el 23 de mayo de 1914), posteriormente<em>,<\/em> algunas de estas colaboraciones han sido reformuladas e incorporadas a su libro <em>A Book-lover\u2019s Holiday in the Open, John Murray, <\/em>Londres, 1916 (<a href=\"http:\/\/www.bartleby.com\/57\/6.html\">http:\/\/www.bartleby.com\/57\/6.html<\/a>) <em>\u00a0<\/em>El reverendo J. Zahm, que ha acompa\u00f1ado a Roosevelt en su estad\u00eda en el Cono Sur, ha escrito su propio relato del viaje. Zahm, J.A. <em>Through South America\u2019s Southland<\/em>, Nueva York y Londres, 1916. El Mayor Shipton, miembro de la delegaci\u00f3n argentina, responsable por acompa\u00f1ar a Roosevelt durante su estad\u00eda en Argentina, tambi\u00e9n dej\u00f3 constancia del recorrido realizado por el expresidente estadounidense. <em>Mayor<\/em> <em>James<\/em> <em>Ancil<\/em> <em>Shipton\u2019s<\/em> <em>Diary<\/em> <em>1913<\/em>. Harvard University, The Houghton Library, The Roosevelt Collection. Algunas publicaciones m\u00e1s recientes que han reproducido el recorrido realizado por Roosevelt en Argentina son: Ornig, Joseph R. <em>My Last Chance to Be a Boy: Theodore Roosevelt&#8217;s South American Expedition of 1913-1914, <\/em>Lousiana<em> <\/em>State University Press, Lousiana, 1998; Elguera, Alberto \u201cTeddy Roosevelt en Argentina\u201d. <em>Todo es historia,<\/em> N<sup>o<\/sup>. 354, 1997, p. 8-21. Adem\u00e1s de Buenos Aires, Roosevelt visita las ciudades de Tucum\u00e1n, C\u00f3rdoba, Mendoza, Neuqu\u00e9n, Bariloche y Bah\u00eda Blanca. En relaci\u00f3n a la visita a la Patagonia ver: Vallmitjana, Ricardo, \u201cUn visitante ilustre\u201d, <em>Todo para usted<\/em>, N<sup>o<\/sup>. 16, 1996, pp. 1-7 y Francisco N. Ju\u00e1rez, <em>Historias de la Patagonia. Ediciones B., Buenos Aires, 2005. <\/em><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref12\">[xii]<\/a> Roosevelt describi\u00f3 la exploraci\u00f3n del R\u00edo de la Duda,\u00a0 que luego recibi\u00f3 su nombre. Ver: Roosevelt, Theodore, <em>Through the Brazilian Wilderness,<\/em> Nueva York, Charles Scribner\u2019s Sons, 1914. Descripciones m\u00e1s recientes sobre este viaje pueden encontrarse en\u00a0 Ornig, Joseph, R. <em>op. cit.<\/em> \u00a0Millard, Candice, <em>O Rio da D\u00favida<\/em>. Companhia das Letras, San Pablo, 2007.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref13\">[xiii]<\/a> Roosevelt, Theodore, \u201cLos ideales de la democracia. Primera Conferencia dada en el Teatro Col\u00f3n el viernes 7 de noviembre de 1913\u201d, <em>Bolet\u00edn Mensual del Museo Social Argentino,<\/em> Vol. 2, 1913, p. 382-97. Roosevelt, Theodore, \u201cVerdades y verdades a medias. Segunda Conferencia dada en el Teatro Col\u00f3n el lunes 10 de noviembre de 1913\u201d, <em>Bolet\u00edn Mensual del Museo Social Argentino, <\/em>\u00a0Vol. 2, 1913, p. 397-407.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref14\">[xiv]<\/a> Frers, Emilio, \u201cDiscurso del Doctor Emilio Frers, en el Teatro Col\u00f3n. El 7 de noviembre, presentando a Mr. Roosevelt\u201d. <em>Bolet\u00edn Mensual del Museo Social Argentino<\/em>. Vol.2, 1913.p. 504-505. Emilio Frers, \u201cDiscurso del Doctor Emilio Frers, en el banquete ofrecido a Mr Roosevelt por el Museo Social Argentino el 12 de noviembre\u201d, <em>Bolet\u00edn Mensual del Museo Social Argentino, <\/em>\u00a0Vol. 2, 1913,\u00a0 p. 505-511. Emilio Frers era tambi\u00e9n miembro de la Sociedad Rural. Se hab\u00eda desempe\u00f1ado como Director de Tierras y Colonias (1893) y como el primer Ministro de Agricultura de Argentina durante el segundo gobierno de Roca.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref15\">[xv]<\/a> Zeballos, Estanislao, \u201cDiscurso del Doctor Estanislao Zeballos en la Universidad de Buenos Aires. El 10 de noviembre\u201d, \u00a0<em>Bolet\u00edn Mensual del Museo Social Argentino. <\/em>Vol. 2, 1913, p. 483-500.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref16\">[xvi]<\/a> Roosevelt, Theodore, \u201cDiscurso de Mr. Roosevelt contestando el anterior\u201d, <em>Bolet\u00edn Mensual del Museo Social Argentino,<\/em> Vol.2, 1913, p. 500-504. Roosevelt, Theodore, \u201cDiscurso de Mr. Roosevelt, contestando el anterior\u201d. <em>Bolet\u00edn Mensual del Museo Social Argentino.<\/em> Vol. 2, 1913, p. 511-516.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref17\">[xvii]<\/a> Francisco P. Moreno (1852-1919) fue, adem\u00e1s, director del Museo de Historia Natural de la Plata, coleccionista de cr\u00e1neos y piezas arqueol\u00f3gicas y explorador de la Patagonia. Farro, M\u00e1ximo, <em>La formaci\u00f3n del Museo de La Plata. Coleccionistas, comerciantes, estudiosos y naturalistas viajeros a fines del siglo XIX <\/em>, Prohistoria, Rosario, 2009.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref18\">[xviii]<\/a> Durante este viaje Roosevelt tambi\u00e9n mantiene conversaciones con Isidoro Ruiz Moreno, director general de los Territorios Nacionales, sobre la situaci\u00f3n pol\u00edtica de estas unidades jur\u00eddico-administrativas en directa dependencia del Poder Ejecutivo. Ruiz Moreno, Isidoro, \u201cEn el Nahuel Huapi, en el a\u00f1o 1913 con el expresidente de los Estados Unidos de Norte America, Don Teodoro Roosevelt. Breve cr\u00f3nica de la visita de Teodoro Roosevelt a la regi\u00f3n del Nahuel Huapi\u2019, <em>Anales del Museo Nahuel Huapi,<\/em> Vol. 3, 1953, p. 125-130. Por cuestiones de espacio hemos decidido dejar el estudio de las implicancias de este intercambio en la pol\u00edtica territoriana para otra oportunidad.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref19\">[xix]<\/a> Kaplan, A., Pease, D. E., <em>Culture of United States of Imperialism<\/em>, Duke University Press, Durham, 1993. Joseph, G. M., LeGrand, C., Salvatore, R., <em>Close encounters of Empire. Writing the Cultural History of US-Latin American Relations.<\/em> Duke University Press, Durham, 1998. Salvatore. R., <em>Culturas imperiales.<\/em> <em>op.cit.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref20\">[xx]<\/a>Dentro de los estudios sobre las narrativas de viajes podemos diferenciar aquellos que analizan sus repercusiones en la creaci\u00f3n de un imaginario sobre Am\u00e9rica del Sur en Estados Unidos, de aquellos que han trabajado las implicancias materiales y simb\u00f3licas en el propio Cono Sur. Entre los primeros podemos encontrar los an\u00e1lisis de Smith, Neil, <em>American Empire: Roosevelt\u2019s geographer and the prelude to globalization.<\/em> University of California Press, Bekerley, 2003 o Salvatore, R., <em>Im\u00e1genes de un imperio,<\/em> <em>op.cit. <\/em>Mientras que el texto de Smith analiza el viaje al \u00e1rea andina de Isaiah Bowman, el de Salvatora aborda el recorrido de Hirmam Bingham al Machu Pichu. Entre los estudios que han abordado los efectos de los viajes de estadounidenses en la creaci\u00f3n de im\u00e1genes y en el desarrollo de pol\u00edticas territoriales en\u00a0 el Sur del Continente, destacamos las aportaciones\u00a0 de Castro, Hortensia, \u201cOtras miradas, otros lugares. Los relatos de viajeros en la construcci\u00f3n de la Puna Argentina\u201d, en Zusman, P., Lois, C., Castro, S. (eds) <em>Viajes y Geograf\u00edas, <\/em>Prometeo, Buenos Aires, 2007, p. 93-113 y de Navarro Floria, Pedro, \u201cLa Comisi\u00f3n del Paralelo 41\u00ba (1911-1914). Las condiciones y los l\u00edmites del \u201cprogreso\u201d liberal en los Territorios Nacionales\u201d, en Navarro Floria, P. (coord.) <em>Paisajes del Progreso. La resignificaci\u00f3n de la Patagonia Norte, 1880-1916.<\/em> <em>educo\u00a0 <\/em>Neuqu\u00e9n<em> <\/em>2008,<em> <\/em>p. 235-295. Mientras que el trabajo de Castro discute el viaje de Isaiah Bowman a la Puna de Atacama, el de Navarro Floria interpreta la acci\u00f3n de Bailey Willis en el marco de la Comisi\u00f3n del paralelo 41<sup>o<\/sup>.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref21\">[xxi]<\/a> Salvatore. R. <em>Im\u00e1genes de un imperio<\/em>, <em>op.cit.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref22\">[xxii]<\/a> Mignolo, W., \u201cLa colonialidad a lo largo y a lo ancho: el hemisferio occidental en el horizonte colonial de la modernidad\u201d, en Lander, E (comp.) <em>La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas.<\/em> Clacso, Buenos Aires, 2003, p. 55-85.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref23\">[xxiii]<\/a> Tanto la prensa como la bibliograf\u00eda destaca el buen recibimiento del que fue objeto Roosevelt durante su periplo por el Cono Sur. Sin embargo, manifestaciones contrarias a su visita tuvieron lugar en Chile. Seg\u00fan el art\u00edculo de <em>North American Review,<\/em> \u201cThe Colonel in Chile\u201d, Vol CXCIX, No 700, marzo 1914, algunos estudiantes universitarios y\u00a0 la prensa local aprovecharon su estad\u00eda para repudiar las intervenciones norteamericanas en Panam\u00e1 y M\u00e9xico. A su vez, Marcial Mart\u00ednez, ministro plenipotenciario chileno en Washington en 1880 durante el conflicto de dicho pa\u00eds con Per\u00fa, critic\u00f3 la doctrina Monroe por su car\u00e1cter anticuado en la medida que las condiciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas de inicios del siglo XX eran diferentes de las que correspond\u00edan al momento de su enunciaci\u00f3n. (Ver: O\u2019Toole, P., <em>When Trumpets Call. Theodore Roosevelt after the White House<\/em>. Nueva York, Simon&amp;Schuster, Nueva York, 2005). En contraposici\u00f3n, Roosevelt reivindic\u00f3 la vigencia de la Doctrina Monroe bajo el supuesto de que su defensa evitar\u00eda que los pa\u00edses europeos \u201cconquistar\u00e1n o colonizaran el Hemisferio Occidental\u201d Roosevelt, T.,\u201cChile and the Monroe Doctrine\u201d, <em>Outlook<\/em>, 21 de Mayo, 1914 p. 631.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref24\">[xxiv]<\/a> Frers, \u201cDiscurso del Doctor Emilio Frers, en el banquete \u2026\u201d , <em>op.cit,<\/em> p. 505.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref25\">[xxv]<\/a> Roosevelt, \u2018Los ideales de la democracia\u2026\u201d <em>op.cit. <\/em>, p. 383.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref26\">[xxvi]<\/a> Roosevelt justifica las intervenciones de Estados Unidos en Cuba (1898), Panam\u00e1 (1903) y Santo Domingo (1906) con palabras que no hacen m\u00e1s que reflejar el supuesto destino manifiesto de Estados Unidos orientado a \u201cpacificar\u201d los pa\u00edses y contribuir, a trav\u00e9s de su tutelaje, al establecimiento de gobiernos propios. \u201cCreo que al obrar como lo hice, expresaba las profundas convicciones y el prop\u00f3sito del pueblo americano en su deseo de gozar, y de ayudar a los dem\u00e1s a gozar, la paz del derecho, la paz de la justicia, y a vivir con todas las dem\u00e1s naciones, y especialmente con sus hermanas del nuevo mundo, en un esp\u00edritu de la m\u00e1s genuina concordia y fraternidad\u201d. Roosevelt, T. \u201cDiscurso de Mr. Roosevelt\u2026\u201d, p.516.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref27\">[xxvii]<\/a> Roosevelt, T. <em>Ibid,<\/em> p. 514.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref28\">[xxviii]<\/a> Zeballos, E. \u201cDiscurso del Doctor Estanislao Zeballos\u2026\u201d <em>op.cit.,<\/em> p. 493-494.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref29\">[xxix]<\/a> Zeballos consideraba que la inestabilidad econ\u00f3mica y pol\u00edtica de Am\u00e9rica Central y Caribe justificaba la intervenci\u00f3n estadounidense en la regi\u00f3n, situaci\u00f3n que no se aplicaba a Argentina. Zeballos, E. \u201cTheodore Roosevelt y la Pol\u00edtica Internacional Americana\u201d. <em>Revista de Derecho, Historia y Letras.<\/em> Buenos Aires, A\u00f1o XVI, T. 46, p.555-604.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref30\">[xxx]<\/a> Zeballos, E., \u201cDiscurso del Doctor Estanislao Zeballos\u2026\u201d <em>op.cit.,<\/em> p 497. Los destacados son nuestros.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref31\">[xxxi]<\/a> Frers, E., \u201cDiscurso del Doctor Emilio Frers en el banquete\u2026\u201d<em>, <\/em>\u00a0<em>op.cit<\/em>. p.508.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref32\">[xxxii]<\/a> Frers, E., <em>Ibid<\/em>., p. 510.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref33\">[xxxiii]<\/a> Frers, E. <em>Ibid.<\/em><em>,<\/em> p. 511.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref34\">[xxxiv]<\/a> Espec\u00edficamente Frers busc\u00f3 estrechar estos lazos a partir\u00a0 de la creaci\u00f3n de una secci\u00f3n norteamericana en la biblioteca del Museo Social Argentino (Library of Congress, Manuscripts Division, Theodore Roosevelt Papers, Vol 385. Frers a Roosevelt, 29 de mayo de 1915). A su vez, luego del regreso de Roosevelt a su pa\u00eds, le envi\u00f3 un conjunto de textos argentinos como una colecci\u00f3n completa de las obras de D.F.Sarmiento y de Bartolom\u00e9 Mitre (Library of Congress, Manuscripts Division, Theodore Roosevelt Papers, Vol 383. Frers a Roosevelt, 11 de febrero de 1914).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref35\">[xxxv]<\/a> La comitiva argentina que se encuentra con Roosevelt en Puerto Varas estuvo integrada por Isidoro Ruiz Moreno, director de los Territorios Nacionales, Francisco Moreno, por entonces vicepresidente del Consejo Nacional de Educaci\u00f3n, Eduardo Elordi, gobernador de Neuqu\u00e9n, el coronel Eduardo Reybaud designado por el Ministro de Guerra Argentino como edec\u00e1n de Roosevelt, el Mayor Shipton de la Legaci\u00f3n de Estados Unidos, Enrique Zwanck, director del servicio de indios, y un operador de cine.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref36\">[xxxvi]<\/a> Roosevelt describ\u00eda a Bariloche como una \u201cavanzada de la civilizaci\u00f3n\u201d. Roosevelt, Theodore, <em>A Book-lover\u2019s\u2026<\/em>.<em>op.cit,<\/em> p. 11. Adem\u00e1s, reconoc\u00eda en el habitante de esta ciudad al poblador \u201cvigoroso y emprendedor\u201d caracter\u00edsticas que destacaban tambi\u00e9n al habitante de la frontera norteamericana. \u201cPresenta caracter\u00edsticas semejantes a los habitantes de las poblaciones de nuestras fronteras en los viejos tiempos del oeste como la diversidad tanto en t\u00e9rminos \u00e9tnicos como en la nacionalidad de los ciudadanos\u201d. Roosevelt, Theodore, <em>Ibid,<\/em> p.10. La traducci\u00f3n es nuestra.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref37\">[xxxvii]<\/a>La literatura se\u00f1ala que el viaje de Roosevelt sirvi\u00f3 para incentivar la mejora de caminos y de establecer un servicio regular de autom\u00f3viles de Bariloche a Neuqu\u00e9n. Ruiz Moreno, I. <em>op.cit.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref38\">[xxxviii]<\/a> Roosevelt, T. \u201cFrom Ox Cart to Motor Car in The Andes\u201d <em>Outlook<\/em>,\u00a0 23 de Mayo de 1914, p. 171-185.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref39\">[xxxix]<\/a> La foto tambi\u00e9n incluye el siguiente ep\u00edgrafe: \u201clos indios que quedan, como nuestros indios, se est\u00e1n r\u00e1pidamente transformando en civilizados, pero algunos quedan en su estado salvaje. En verdad, aquellos que est\u00e1n abandonando el paganismo,\u00a0 dejan de denominarse \u201cindios\u201d\u00a0 para llamarse a si mismo \u201ccristianos\u201d<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref40\">[xl]<\/a> Nash,Roderick Frazier, <em>Wilderness &amp; the American Mind<\/em>, Yale University Press, New Haven y Londres, 2001, p. 141.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref41\">[xli]<\/a> Nash, R. F. <em>Ibid.,<\/em> p.145.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref42\">[xlii]<\/a> Cabe destacar tambi\u00e9n que el ideario de <em>strenous life<\/em> es considerado representativo de la relaci\u00f3n que Roosevelt establece en su pensamiento entre el vigor masculino, el perfeccionamiento del pueblo norteamericano y la expansi\u00f3n imperial. Al respecto ver Bederman, G., <em>Manliness &amp; Civilization.<\/em> The University of Chicago Press. Chicago, p. 170-215.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref43\">[xliii]<\/a> Theodore Roosevelt, \u2018The strenuous life\u2019 conferencia dada por\u00a0 Theodore Roosevelt en el Club Hamilton Club, el 10 de Abril de 1899, citado en Brinkley, Douglas, <em>The wilderness warrior. Theodore Roosevelt and the crusade for America<\/em>, Harper Collins Publisher, Nueva York, 2009, p. 349.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref44\">[xliv]<\/a> En ese momento conviv\u00edan en Estados Unidos dos perspectivas ambientalistas: la conservacionista y la preservacionista. Mientras que la conservacionista defend\u00eda el uso racional de los recursos y el cuidado de los mismos para las generaciones futuras, la preservacionista propon\u00eda solo su apreciaci\u00f3n est\u00e9tica y espiritual. La postura conservacionista fue defendida por Gifford Pinchot, ingeniero forestal formado en Alemania y asesor de Roosevelt. El l\u00edder del movimiento preservacionista fue el naturalista John Muir. Diegues, A. C. (1996) <em>O mito moderno da natureza intocada<\/em>. Hucitec, San Pablo, 1996; Nash, R., <em>op.cit.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref45\">[xlv]<\/a> Nash, R. <em>Ibid.<\/em> p. 141.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref46\">[xlvi]<\/a> Brinkley, Douglas, <em>op.cit<\/em>.p. 19.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref47\">[xlvii]<\/a> Leroy G., \u201cThe frontier myth in presidential rhetoric. Theodore Roosevelt\u2019s campaign for conservation\u201d, <em>Western Journal of Communication<\/em> No 59, 1995, p. 1-19. Scott Gurney, \u201cTheodore Roosevelt\u201d. <em>Forest History Today<\/em>, fall 2008, p. 58-61.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref48\">[xlviii]<\/a> Sheffield, Jessica, \u201cA Moral Imperative: Theodore Roosevelt&#8217;s &#8216;Conservation as a National Duty,\u00a0 1908\u201d<em>\u00a0<\/em>Paper presented at the annual meeting of the NCA 94th Annual Convention, San Diego, California, Nov 20, 2008.<\/p>\n<p>(<a href=\"http:\/\/www.allacademic.com\/meta\/p_mla_apa_research_citation\/2\/5\/6\/8\/5\/pages256859\/p256859-1.php\">http:\/\/www.allacademic.com\/\/meta\/p_mla_apa_research_citation\/2\/5\/6\/8\/5\/pages256859\/p256859-1.php<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref49\">[xlix]<\/a> Theodore Roosevelt, \u201cOpening address by the president\u201d, en <em>Conference of Governors. <\/em><em>White House, May 13-15<\/em>, Government Printing Office, Washington\u00a0 1909, p.3-11.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref50\">[l]<\/a> Fortunato, Norberto, \u201cEl territorio y sus representaciones como recurso tur\u00edstico: Valores fundacionales del concepto de \u00abparque nacional\u00bb\u201d,<em> Estudios y perspectiva en turismo<\/em>, Vol. 14 N<sup>o<\/sup>. 4, 2005, pp. 335.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref51\">[li]<\/a> Fortunato, Norberto, <em>op.cit, <\/em>p. 335-336.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref52\">[lii]<\/a> Eugenia Scarzanella,\u00a0 \u201cLas bellezas naturales y la naci\u00f3n: Los parques nacionales en Argentina en la primera mitad del siglo XX\u201d, <em>Revista Europea de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, <\/em>No. 73, 2002, p. 5-21.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref53\">[liii]<\/a>\u00a0 Moreno, Francisco Pascacio, <em>Reminiscencias.<\/em> El Elefante Blanco, Buenos Aires 1997, p. 273<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref54\">[liv]<\/a> Roosevelt, Theodore. <em>A Book\u2019s lover\u2026<\/em>.<em>op.cit,<\/em> p. 11.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref55\">[lv]<\/a> Roosevelt, Theodore. <em>A Book\u2019s lover<\/em>\u2026<em>op.cit<\/em>. p. 12. La traducci\u00f3n es nuestra. Los destacados son nuestros.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref56\">[lvi]<\/a> Moreno, F. P. \u201cMemor\u00e1ndum dirigido al Se\u00f1or Maza para hacer llegar al Ministro de Agricultura, Dr. Honorio Pueyrred\u00f3n\u201d. 30 de julio de 1917. Archivo General de la Naci\u00f3n. Secci\u00f3n Documentos Escritos. Archivo de Francisco Pascacio Moreno, legajo 3099.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref57\">[lvii]<\/a> En el momento en que Moreno realiza sus reflexiones, la dirigencia argentina se divid\u00eda entre aquellos que pensaban que el usufructo del subsuelo deb\u00eda quedar en manos privadas y aquellos que consideraban que deber\u00eda ser objeto de gesti\u00f3n directa del estado. Los conflictos se agudizan con el descubrimiento de los primeros yacimientos petroleros en Comodoro Rivadavia (1907). En este marco, por ejemplo, Gran Breta\u00f1a, ve\u00eda la posibilidad de acceder a este recurso en un pa\u00eds donde gozaba de su tradicional influencia. As\u00ed, \u201cla <em>Argentine Gulf<\/em><em> Oil Sindicate Ltd. <\/em>se fund\u00f3 con capitales de accionistas de los ferrocarriles, no para explotar a los yacimientos, sino para impedir que los explotara el Estado argentino o los consorcios norteamericanos\u201d. Bernal, Federico, <em>Petr\u00f3leo, estado y soberan\u00eda: hacia una empresa multiestatal latinoamericana de hidrocarburos, <\/em>Biblos, Buenos Aires, 2005, p. 43.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref58\">[lviii]<\/a> Las percepciones de Moreno respecto al uso inadecuado de la tierra lo constatan algunos estudios recientes que demuestran que las 51 leyes y 7 decretos dictados entre finales del siglo XIX y primeros a\u00f1os del XX promovieron el afianzamiento de la gran propiedad y no del poblamiento. De hecho, en la Patagonia durante este per\u00edodo \u201c(\u2026) se repartieron m\u00e1s de 15 millones de hect\u00e1reas entre 1826 beneficiarios\u201d Bandieri, Susana \u201cDel discurso poblador a la praxis latifundista: la distribuci\u00f3n de la tierra p\u00fablica en la Patagonia\u201d, <em>Mundo Agrario<\/em> No.11, 2005, p. 7. En el caso particular de Santa Cruz, los adquirientes correspond\u00edan a empresarios extranjeros. \u201c35% correspondi\u00f3 a grupos de origen brit\u00e1nico, otro tanto a espa\u00f1oles y el 30% restante distribuido entre franceses y alemanes\u201d. Bandieri, Susana, <em>Ibid,<\/em> p16.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref59\">[lix]<\/a> Moreno, Francisco Pascacio, <em>Reminiscencias\u2026.op.cit, <\/em>p. 275.<em> <\/em>Bajo argumentaciones semejantes, Bailey de Willis propone crear en Argentina un <em>Geological Survey<\/em> similar al norteamericano que replicara en todo el pa\u00eds los estudios realizados por la Comisi\u00f3n de Estudios Hidrol\u00f3gicos a su cargo entre 1911 y 1914. Navarro Floria, P. , \u201cLa Comisi\u00f3n del Paralelo 41\u00ba (1911-1914). Las condiciones y los l\u00edmites del \u201cprogreso\u201d liberal en los Territorios Nacionales\u201d, en Navarro Floria, P. (coord.) <em>Paisajes del Progreso. La resignificaci\u00f3n de la Patagonia Norte, 1880-1916, <\/em>\u00a0<em>educo, <\/em>Neuqu\u00e9n,<em> <\/em>2008,<em> <\/em>p 235-295.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref60\">[lx]<\/a> Recuperamos aqu\u00ed el concepto de lugares sagrados construidos por la pr\u00e1ctica tur\u00edstica analizada por Sears, John, F., <em>Sacred Landscapes: American Tourist Attractions in the Nineteenth<\/em> <em>Century<\/em>, Oxford University Press, Nueva York 1991, p 6-7. \u00a0Desde su an\u00e1lisis, el turismo recupera algunos aspectos de la religi\u00f3n para tornar en \u00edconos a algunos \u00e1mbitos de la geograf\u00eda estadounidense que, en realidad, se convierten en los lugares sagrados de la naci\u00f3n. As\u00ed establece cierto v\u00ednculo entre estos lugares y la tradici\u00f3n religiosa de los primeros inmigrantes que tornaron a Estados Unidos en la \u201ctierra prometida\u201d. Objeto de peregrinaci\u00f3n, ellos promet\u00edan tambi\u00e9n la \u201crenovaci\u00f3n espiritual\u201d a trav\u00e9s del contacto con \u201clo trascendental\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref61\">[lxi]<\/a> Spence, Mark David, <em>Dispossessing the Wilderness<\/em>, Oxford University Press, Oxford, 1999. Pedro Navarro Floria, \u2018Un pa\u00eds sin indios. La imagen de la Pampa y la Patagonia en la geograf\u00eda del naciente Estado argentino\u2019. <em>Scripta Nova<\/em>, No. 51, 1999, p. 1-18.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref62\">[lxii]<\/a> Denis Cosgrove considera que el inter\u00e9s conservacionista norteamericano no puede desvincularse del surgimiento de movimientos nativistas, quienes ve\u00edan\u00a0 en la migraci\u00f3n \u00a0del sur y este europeo, de China, Jap\u00f3n o M\u00e9xico, una amenaza a la propia identidad. Los movimientos nativistas tem\u00edan que esas nuevas sociedades alteraran una sociedad forjada a partir de la m\u00edtica migraci\u00f3n de familias de agricultores anglosajones. Los parques nacionales, en particular, \u201crepresentan en t\u00e9rminos turnerianos, el tipo de ambiente en que los primeros y racialmente \u2018puros\u2019 inmigrantes fueron considerados como los forjadores de la identidad nacional americana\u201d. Cosgrove, Denis, <em>Geography &amp; Vision. Seeing, imagining and representing the World, <\/em>Londres-Nueva York, IBTauris, 2008, p. 113. El ideario sobre la colonizaci\u00f3n del \u00e1rea del norte de la Patagonia- reconocida por mucho tiempo en los proyectos de desarrollo como la Suiza Argentina- con migrantes de origen anglosaj\u00f3n tambi\u00e9n se mantuvo presente en el per\u00edodo en que se discute la formaci\u00f3n del Parque Nacional del Sur. Navarro Floria, P \u2018La &#8216;Suiza argentina&#8217;, de utop\u00eda agraria a postal tur\u00edstica. La resignificaci\u00f3n de un espacio entre los siglos XIX y XX\u2019, <em>Historia de la Patagonia, 3as Jornadas, <\/em>San Carlos de Bariloche, 6-8 noviembre 2008, UNCo, Neuqu\u00e9n (Cd rom).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref63\">[lxiii]<\/a> Navarro Floria sostiene que, en realidad, la idea del conservacionismo fue compartida por una red de pol\u00edticos e intelectuales argentinos y norteamericanos. En este sentido, en Navarro Floria, P., \u201cLa Comisi\u00f3n del Paralelo 41\u00ba (1911-1914)\u2026\u201d op.cit. , se destaca que este ideario estaba presente en las propuestas de creaci\u00f3n de un Parque Nacional del Sud por parte de Bailey de Willis y en los proyectos para la Patagonia del miembro del reformismo liberal Ezequiel Ramos Mex\u00eda.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref64\">[lxiv]<\/a> Roosevelt, Theodore, \u201cFrom ox cart to motor car\u2026.\u201d, <em>op.cit<\/em>.,\u00a0 p. 171<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Perla Zusman CONICET\/Instituto de Geograf\u00eda (UBA)<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[15],"class_list":["post-105","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos","tag-perla-zusman"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=105"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/105\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=105"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=105"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ffyh.unc.edu.ar\/modernidades\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=105"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}