#Dossier3J | A partir del femicidio de Agostina Vega y en el marco de los debates en torno a la enseñanza de la literatura y la Educación Sexual Integral (ESI), Facundo Boccardi y Magdalena Uzín, docentes e investigadorxs de la FFyH, reflexionan sobre el valor pedagógico de obras como Cometierra, de Dolores Reyes, y advierten sobre los riesgos de la censura, la desinformación y el hostigamiento hacia quienes abordan en las aulas temas vinculados con las violencias de género, las sexualidades y los derechos de niñas, niños y adolescentes.
A principios de este mes, la irrupción del femicidio de Agostina en nuestra ciudad nos convocó con dolor, indignación y bronca a volver a encontrarnos, nuevamente en multitud, en otra dolorosa marcha del 3J, Ni una menos. Con el paso de los días, el desafío es sostener en el espacio público la denuncia, la reflexión, la visibilización y la condena de la violencia que nos cuesta vidas de mujeres, niñas, adolescentes y disidencias prácticamente a diario. Como docentes y formadores de docentes, quienes trabajamos hace décadas en temas de género, sexualidad y diversidad desde el campo de las letras, de los estudios de la literatura y el lenguaje, asumimos el compromiso de hacer de la lectura y la literatura un espacio seguro también para habilitar en las aulas estos temas, para hablar con y escuchar a niñes, adolescentes y jóvenes sobre las violencias que sufren y perciben. Esto, siempre, desde una selección y orientación adecuada a su edad y nivel educativo, tareas para las cuales la formación y trayectoria docente nos habilitan.
Entre los textos que nos permiten abordar de manera más directa el tema de los femicidios en el aula, y trabajar desde allí nuestro aporte posible en la prevención de la violencia, se encuentra la novela Cometierra, de Dolores Reyes, que goza desde su publicación de reconocimiento y legitimidad en el ámbito literario. Ha sido traducida a quince idiomas y nombrada en 2019 por el New York Times como uno de los libros del año. Se trata de una obra que aborda la violencia de género, el femicidio, la sexualidad y las vidas de jóvenes del conurbano bonaerense, a partir de la experiencia de la autora como docente del nivel medio, de su escucha y mirada atenta sobre sus estudiantes, sus hijes, les amigues de sus hijes.

La relevancia de Cometierra no radica únicamente en la tematización de los femicidios y las violencias de género, sino también en la construcción de una voz narrativa que vuelve inteligibles experiencias frecuentemente relegadas al silencio o a la mera estadística. La novela articula violencia, precariedad, deseo y afectos a través de una lengua que recupera las experiencias de las juventudes populares sin reducirlas a la condición de víctimas. En este sentido, la ficción produce un espacio de representación desde el cual las violencias pueden ser nombradas, interpretadas y puestas en relación con las condiciones sociales y culturales que las hacen posibles. Lejos de reproducir la violencia, la literatura habilita formas de elaboración simbólica que permiten interrogarla, disputarla y construir sentidos sobre ella.
Al mismo tiempo, la novela configura una trama de vínculos, cuidados y solidaridades que complejiza las representaciones dominantes sobre los territorios y las juventudes que pone en escena. Como ha señalado la propia autora, incluso en un universo atravesado por la desaparición y la muerte, prevalecen las formas de acompañamiento, amistad y construcción colectiva. Esta dimensión resulta particularmente significativa para el trabajo escolar, ya que permite desplazar la lectura de las violencias desde una lógica exclusivamente traumática hacia la consideración de las redes afectivas y comunitarias que hacen posible la supervivencia y la resistencia. La lectura de Cometierra no sólo contribuye a visibilizar las violencias de género, sino también a imaginar otros modos de relación y otras formas de habitar el mundo.
En septiembre de 2023 fue incluida por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires en la colección Identidades Bonaerenses, que reúne diversas obras literarias que se identifican con el territorio y la identidad cultural de la provincia, junto a otros textos a trabajar en niveles específicos de acuerdo a criterios pedagógicos y culturales sólidos: el propio catálogo indica que el texto requiere acompañamiento docente y está destinado al ciclo orientado de la escuela secundaria. Al año siguiente, una campaña de desinformación a partir de este y otros textos incluidos en la selección (Las Primas de Aurora Venturini, Las aventuras de la China Iron de Gabriela Cabezón Cámara), construyó un pánico moral sobre la base de falsedades aberrantes y deliberadas. Esa campaña tuvo consecuencias concretas: docentes de Lengua y Literatura recibieron y aún reciben sanciones formales e informales y amenazas por ejercer su función con responsabilidad y compromiso.
Decimos con claridad: enseñar literatura que nombra la sexualidad y el placer pero también la violencia, como experiencias humanas complejas, no es corromper infancias. Es cumplir con una responsabilidad ética, pedagógica y legal. Esta selección de textos, aclararon las autoridades, no estaba destinada a clases específicas de Educación Sexual Integral. Pero la ESI no es sólo un contenido específico: es un eje transversal que todas las asignaturas, entre ellas Lengua y Literatura, pueden y deben abordar cada una desde su especificidad. La sexualidad, como dimensión constitutiva del ser humano, está presente en textos cercanos como Cometierra pero también en los clásicos cuya presencia en la escuela no se discute.

La inscripción de Cometierra en el espacio escolar adquiere además una particular densidad si se considera la propia trayectoria docente de Dolores Reyes. La novela surge de una escucha atenta de las experiencias, los lenguajes y las preocupaciones de jóvenes del conurbano bonaerense, incorporando a la ficción voces y problemáticas que muchas veces permanecen ausentes de los discursos institucionales. Desde esta perspectiva, la presencia del texto en las aulas no constituye una irrupción ajena a la escuela, sino la posibilidad de reconocer experiencias juveniles que forman parte de la realidad social de estudiantes y docentes. La literatura se convierte así en un espacio privilegiado para la elaboración de preguntas sobre la violencia, el género, los afectos y las desigualdades, contribuyendo a la formación de subjetividades críticas y a la ampliación de los marcos de inteligibilidad desde los cuales las y los jóvenes interpretan sus propias experiencias.
La Ley Nacional de Educación Sexual Integral N° 26.150, sancionada en 2006, establece el derecho de niñas, niños y adolescentes a recibir educación sexual integral en todos los niveles del sistema educativo. Esa ley sigue vigente. El desmantelamiento del Programa Nacional de ESI, la reducción presupuestaria, y el hostigamiento a equipos docentes, no la han derogado. En múltiples jurisdicciones del país, docentes sostienen la implementación de la ESI en condiciones de creciente precariedad, con menos recursos y mayor exposición al escrutinio hostil. Esa persistencia no es desobediencia: es una apuesta por garantizar los derechos de niñes y adolescentes.
La censura de libros y la persecución de quienes los trabajan en el aula forman parte de una estrategia más amplia de deslegitimación de la ESI como política pública, que incluye la difusión de desinformación, la judicialización de prácticas pedagógicas legítimas y la presión sobre las comunidades educativas. Frente a eso, reafirmamos que la formación de subjetividades críticas, el abordaje de las violencias de género y el acceso a la cultura literaria son derechos y no concesiones.
Desde nuestros espacios de docencia, investigación y gestión en esta Facultad, convocamos a las comunidades académicas, docentes y organizaciones sociales a sostener colectivamente el derecho a enseñar, a leer y a nombrar el mundo sin censura.
Por Facundo Boccardi y Magdalena Uzín
Seminario de Introducción a los Estudios de Género, Escuela de Letras.
Programa de Género, Sexualidades y ESI, FFyH.
Proyecto Sexualidades y políticas afectivas:
i/dis/rrupción de los feminismos en el discurso social argentino del 2015-2018, CIFFyH-Secyt.