«Para fortalecer las prácticas de lectura y escritura es necesario contemplar su enseñanza en los planes de estudio»

En el marco de la serie de entrevistas producidas por el Área de Inclusión Estudiantil a los Estudios Superiores de la Secretaría Académica a integrantes del equipo docente que dictó el Taller de escritura académica en el Doctorado en Educación de la FFyH, se conversó con Ximena Ávila, Profesora Adjunta de la cátedra Técnicas de Estudio y Comprensión de Textos de la Licenciatura en Comunicación Social de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UNC, quien dirige proyectos de investigación orientados en los procesos de lectura y escritura académica, en el ingreso y egreso a la universidad desde 2016.

Además, Ávila es parte del equipo de coordinación del Centro de Escritura de la FCC (UNC) y miembro de la Red Argentina de Instituciones Lectoras y Escritoras de Educación Superior. También participa en distintos espacios y acciones vinculados a la lectura y escritura en la educación superior.

  • Se suelen asociar las dificultades con la lectura y la escritura a una problemática exclusiva de las y los estudiantes que ingresan a la universidad pero ¿qué sucede en etapas más avanzadas de la formación?

Es verdad que los problemas o dificultades con la lectura y escritura estuvieron mucho tiempo asociados principalmente al ingreso a la universidad. Esto se entiende porque es un momento crítico y complejo, en el que las y los estudiantes deben apropiarse de distintos conocimientos para poder formar parte de una nueva cultura, no solo distinta a la de la escuela secundaria sino también distinta según la carrera o disciplina que se elija. Esa nueva cultura académica demanda aprender prácticas sociales novedosas, entre ellas, modos específicos de leer, escribir y hablar que le son propias. Sin embargo, el foco puesto en el ingreso fue ampliándose a otros tramos más avanzados de la formación que evidencian la necesidad de un abordaje a lo largo del currículum, que acompañe los procesos de aprendizaje de los géneros académicos y profesionales que se requieren para producir y acreditar conocimientos en distintos momentos de la formación. El ingreso es la puerta de entrada a una disciplina académica y ciertas prácticas asociadas a la misma pero allí se abordan las primeras cuestiones relacionadas a la lectura y escritura. A lo largo de sus carreras, las y los estudiantes cursan materias que les proponen desafíos de escritura diferentes, a veces tienen que ver con nuevos géneros que no se han practicado anteriormente o con el uso de nuevos recursos que deben utilizar para producir sus trabajos.  Esto implica no solo enseñar los contenidos disciplinares de cada materia sino también los modos de leer, escribir y presentar oralmente en los que en ese espacio se comunican los saberes requeridos para aprobar. Aunque necesario, este acompañamiento no es frecuente en los distintos niveles de la educación superior por lo que los desafíos de lectura y escritura están presentes también en las prácticas de las y los estudiantes más avanzados.

  • ¿Cómo se podrían describir las prácticas de lectura y escritura de las y los estudiantes que están finalizando sus carreras?

El tramo final de la carrera es también una zona de pasaje muy compleja y crítica. Muchas carreras suelen solicitar la elaboración de un trabajo final como requisito para obtener el título de grado. Ese trabajo, también llamado “tesina”, es un género que se realiza por primera vez en sus trayectorias estudiantiles y además se produce fuera de la dinámica del aula o de las clases tradicionales por lo que tiene la particularidad de que ese recorrido suele transitarse de manera más solitaria. Por esa razón, las y los estudiantes acostumbran a gestionar de manera autónoma distintos recursos para aprender los modos particulares de escribir que les presenta este nuevo desafío. En esta etapa es muy significativo el rol y el vínculo que puedan establecer con sus directoras/es de trabajo final ya que se constituyen en referentes claves para acompañar su proceso de elaboración. Sin embargo, hay cuestiones específicas de la escritura que no suelen enseñarse y que dificultan o se convierten en obstáculos para las y los tesistas.  Entre otras cosas, la apropiación de este género les exige un posicionamiento enunciativo distinto, el desplazamiento de lector a autor, la construcción de una voz propia como productores de conocimientos. Este proceso conlleva para cada estudiante una reconfiguración identitaria que implica pasar de ser estudiante a ser profesional y el dominio de la lectura, la escritura y la oralidad son claves para alcanzar esa esperada meta.

  • ¿Qué acciones o experiencias destinadas a abordar la enseñanza de la lectura y escritura en la educación superior se podrían mencionar o describir?

En la UNC hay muchas iniciativas que se constituyen en referencias claras de la emergencia y conformación de este campo en expansión: capacitaciones, talleres, cursos, eventos, proyectos, programas, producción de bibliografía, materiales, etc. Al respecto, puedo hacer alusión a algunas experiencias que involucran a la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la cual soy parte y en las que he colaborado.  A lo largo de estos años, la FCC ha realizado o participado de distintos espacios significativos, no solo por las actividades que proponen sino porque allí confluyen procesos interactivos entre las esferas de investigación, docencia y extensión en diálogo y cooperación constante hacia adentro de la propia institución y con otras instituciones.  Estos procesos facilitaron, y aquí me voy a detener a nombrar solo algunas pocas de estas valiosas acciones, la postulación sostenida en las convocatorias de la UNC al Programa de Apoyo y Mejoramiento de la Enseñanza de Grado (PAMEG), con proyectos en los que se abordó la problemática de la lectura y la escritura tanto en el inicio como en la finalización de la carrera.  A su vez, estos procesos prepararon el escenario para la creación, en 2016, de la Red Argentina de Instituciones Lectoras y Escritoras en Educación Superior (RAILEES), fundada por la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de Entre Ríos, la Universidad Nacional de Villa María y la Universidad Nacional de Río Cuarto, a las que se fueron sumando otras universidades. La red ha generado muchas instancias de reflexión, trabajo e intercambio entre especialistas nacionales e internacionales del tema y docentes e investigadores de distintos lugares. También, en 2018, posibilitaron la creación del Centro de Escritura de la FCC, desde el cual se sostienen distintas acciones destinadas a estudiantes y/o docentes y que están vinculadas a la enseñanza-aprendizaje de la lectura y escritura en la universidad.

Se podrían mencionar muchísimas experiencias más en la UNC pero es necesario aclarar, que si bien estos dispositivos se constituyen como espacios de acompañamiento, formación y producción de conocimiento es importante concebirlos en el marco de propuestas curriculares y políticas institucionales que conciban a las prácticas letradas como herramientas potentes y privilegiadas para aprender, comunicar, socializar, participar y transformar el conocimiento. En ese sentido, para fortalecer las prácticas de lectura y escritura de las y los estudiantes universitarios es necesario que se contemple su enseñanza en los distintos planes de estudio y a lo largo del currículum. Esta sería una vía de entrada directa a las aulas, las dinámicas, las didácticas, las pedagogías y las prácticas típicas de las y los estudiantes. Por lo que sería necesario seguir ensayando y revisando planes, currículas, propuestas de estudio que atiendan a estas condiciones si queremos contribuir concretamente a la “inclusión y democratización de la educación” en términos de real acceso, permanencia y egreso a la universidad.


“En la universidad les estudiantes necesitan aprender otras prácticas discursivas mediante las cuales circula el conocimiento”

“En los espacios de ingreso es interesante que se problematice junto a les estudiantes el modo como se lee y escribe en cada disciplina”