La biodiversidad y la importancia de una perspectiva histórica de largo plazo

OLYMPUS DIGITAL CAMERAUno de los grandes desafíos que actualmente enfrenta la humanidad se relaciona con la sustentabilidad de una población global que se incrementa significativamente cada década. Esta situación presenta peculiaridades, entre las que se destacan la concentración demográfica en las áreas urbanas en desmedro de las rurales, la dependencia que estas poblaciones tienen para su alimentación de un reducido número de especies animales y vegetales, la extensión incesante de los paisajes creados o fuertemente modificados por la actividad antrópica, frecuentemente a costa de la diversidad biótica a diferentes escalas, la contaminación que estas y otras actividades producen y las variables consecuencias de este proceso de ocupación del espacio y utilización de recursos sobre el planeta.

Ahora bien, desde una perspectiva histórica, ¿los procesos a los que nos estamos refiriendo son recientes, es decir, tienen que ver con las condiciones de vida desarrolladas a partir de la revolución industrial? ¿O se trata más bien de una cuestión de escala, es decir, de cambios en la magnitud que adquieren las consecuencias del comportamiento humano en el espacio y el tiempo? ¿O acaso se trata de una magnitud tal de estos procesos que pueden acarrear cambios cualitativos más sustanciales?

Reflexionar sobre estas preguntas es de fundamental importancia para entender la naturaleza del problema y las complejas aristas del mismo. De esta manera podemos advertir que algunas de las aparentes peculiaridades que señalamos no son tales, ya que la historia de distintas sociedades humanas, en diferentes lugares del mundo, muestra procesos vinculados a la explotación de recursos que llevaron a la modificación sustancial de los paisajes, a la extinción de algunas especies animales y vegetales, a la domesticación de otras, y a su dispersión voluntaria o involuntaria en otros casos. Estos y otros procesos ocurren en distintas escalas espaciales y temporales desde hace miles de años, generalmente atravesando numerosas poblaciones y generaciones, y son parte de la naturaleza de la especie humana, en tanto miembros de las comunidades faunísticas y bióticas en general que coevolucionamos con otras especies.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAl considerar las sociedades que nos precedieron, por otra parte, se hace evidente que si bien la plasticidad que caracteriza al comportamiento humano ha permitido, entre otras cosas, la dispersión en escala global de nuestra especie, dicha plasticidad no siempre posibilitó una salida exitosa a los cuellos de botella ambientales o tecnológicos, como muestra la desaparición de muchas y diversas sociedades lo largo del tiempo. En este sentido, el pasado no representa un estado prístino donde las sociedades humanas vivían en armonía con su ambiente. Esto se relaciona con las restricciones impuestas por diferentes especies y ambientes, pero también con el hecho de que el comportamiento humano tiene lugar en el marco de relaciones sociales, políticas y económicas y contextos simbólicos que pueden tanto facilitar como limitar el rango de opciones a tomar frente a una encrucijada ambiental.

En otras palabras, para entender los problemas ecológicos y ambientales a los que en la actualidad se enfrenta la población humana global, y su proyección a futuro, necesitamos no sólo comprender las consecuencias que los procesos en esta escala tienen actualmente sobre el planeta sino que es necesario además conocer su historia y su variabilidad. El diagnóstico preciso de la situación actual y reciente, alimentado de datos fácticos como por ejemplo cuántas y cuáles especies se pierden y qué volumen tienen las emisiones de carbono que llegan a la atmósfera cada año, ha de ser complementado con herramientas conceptuales que permitan entender los problemas en el largo plazo, lo que incluye intentar comprender las causas últimas que subyacen a estos procesos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAhora bien, ¿qué aportes pueden hacer las disciplinas históricas como la historia, la arqueología y la paleontología para entender la disminución actual de la biodiversidad? Cada una de ellas, con sus especificidades, puede darnos información sobre el pasado a diferentes escalas. La relevancia de la arqueología reside en que estudia el comportamiento humano en una escala temporal profunda. La arqueología es, precisamente, la disciplina científica que estudia el comportamiento humano a lo largo del tiempo a partir de los restos materiales dejados por estas actividades, lo que conocemos como registro arqueológico. Y la zooarqueología es el área de investigación arqueológica que trata específicamente sobre los restos faunísticos presentes en dicho registro y busca comprender las relaciones entre humanos y animales a lo largo del tiempo. A través de la zooarqueología podemos acceder así a un registro de las influencias mutuas de las poblaciones humanas y otros elementos de los ecosistemas a lo largo del tiempo. La amplia escala temporal del registro zooarqueológico nos permite también conocer patrones de comportamiento y procesos de largo plazo, tales como la dinámica de la distribución de especies, que no son perceptibles a través de los estudios actuales, desarrollados en lapsos de observación sustancialmente más cortos. Estos patrones y procesos generan impactos tanto o más profundos en las relaciones hombre-fauna que aquellos que podemos estudiar a través de la observación directa o de registros históricos. Las ventajas que ofrece la zooarqueología son particularmente importantes en países como el nuestro, que cuenta con bases de datos y colecciones incompletas o interrumpidas por períodos importantes en los que la investigación científica sufrió de desfinanciamiento y otras limitaciones, y en los que aún resta mucho por conocer sobre el pasado y presente de su biodiversidad mientras que, como en otros lugares del planeta, se la ve desaparecer rápidamente, producto de la dinámica socio-económica a que hicimos referencia.

LAZTA-Logo-colorTeniendo en cuenta esta situación, en el Laboratorio de Zooarqueología y Tafonomía de Zonas Áridas (LaZTA, CONICET-UNC) desarrollamos líneas de investigación con las que conocer el rango de variabilidad de las relaciones humano-animales en los ambientes áridos y semiáridos de la Argentina a lo largo del tiempo. Procuramos avanzar así en el conocimiento de la historia de estas relaciones y los impactos que las poblaciones humanas tuvieron sobre las faunas y los ambientes, además de generar información sobre cómo eran estos ambientes en el pasado, donde los primeros humanos llegaron hace más de 12.000 años.

Por Sebastián Muñoz y Mariana Mondini

Laboratorio de Zooarqueología y Tafonomía de Zonas Áridas (LaZTA), IDACOR-CONICET / Museo de Antropología-FFyH-Universidad Nacional de Córdoba


Para consultar: http://blogs.ffyh.unc.edu.ar/zooarqueologia/


 

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