En el marco del quinto aniversario del Colectivo Basta Biblioclastia, integrado por archivistas, bibliotecarixs, docentes, escritorxs, estudiantes, informáticxs, investigadorxs, lectorxs y trabajadorxs de bibliotecas, archivos y centros de datos y de información, que cuenta con el apoyo de la Facultad de Filosofía y Humanidades, compartimos el comunicado por los 75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
El Colectivo Basta Biblioclastia se fundó de manera autoconvocada el 10 de diciembre de 2020, luego de una serie de talleres auspiciados por la Comisión de homenaje a Bibliotecarixs desaparecidxs y asesinadxs por el Terrorismo de Estado en Argentina y la Asociación Bibliotecarios de Córdoba.
BASTA DE BIBLIOCLASTIA INSTITUCIONAL
A cinco años de trabajo difundiendo, formando, mediando, denunciando los atentados contra el acceso equitativo al conocimiento nuestro trabajo como Colectivo de activismo social se encuentra ahora ante el desafío de problemáticas emergentes en esta etapa de tremenda deshumanización en nuestro país y el mundo.
Enfrentamos la destrucción de recursos de nuestra cultura con acciones que van desde conductas individualistas fomentadas en medios sociales y públicos de tipo negacionista, de censura o condicionamiento de nuestra diversidad y memoria que pretenden naturalizarse, hasta lo que podríamos llamar biblioclastia institucional.
Se trata de una política discriminatoria en manos de funcionarios que la ejecutan por servilismo o temor, favorecida por un ambiente de hostilidad hacia las manifestaciones culturales de diversidades sociales, hacia los sectores marginalizados y racializados.
Una biblioclastia institucional que a falta de consenso se vale de maniobras como el desfinanciamiento de programas de lectura, a temáticas de género, derechos humanos, o educación sexual. De maniobras de hostilidad y ahogo económico a bibliotecas populares o de gestión pública, con la reducción de la cantidad de cargos disponibles para bibliotecarios, documentalistas y archivistas, el despido de trabajadores relacionados con el conocimiento registrado, la desidia en el mantenimiento de la infraestructura física de bibliotecas y centros de documentación estatales y educativos, el cierre de bibliotecas específicas bajo excusas de necesidades de espacio y el consiguiente desmembramiento de colecciones especializadas que son derivadas a bibliotecas generales, con la obstaculización del tipo particular de acceso a las mismas para investigadores especializados y público interesado.
El objetivo es imponer una cultura de la cancelación que obture la reflexión crítica sobre ciertos temas socialmente relevantes, mediante su ocultamiento o la reescritura o supresión de la producción cultural y científica.
Biblioclastia institucional no se detiene en el borramiento, avanza buscando la impunidad. Lo hacen en este momento destruyendo puntos estratégicos de sostén de nuestra memoria, con la destrucción en curso de archivos que podrían servir de piezas probatorias de crímenes de lesa humanidad o de juicios de verdad, memoria y justicia.
Ante todos los casos de biblioclastia institucional los iremos registrando y denunciando con el apoyo de la comunidad.
La tarea es mucha, nos requiere estar alertas, ser constantes, y con pensamiento crítico abocarnos a descubrir, estudiar y denunciar todas las formas de biblioclastia. Llamamos a poner en común nuestras informaciones y experiencias sobre casos para poder enfrentarlas juntas y juntos.
