Por Agostina. Por Dulce. Por todas las que nos faltan. Este 3J marchamos

El Programa de Género, Sexualidades y ESI, el Área Trans, Travesti y no binarie y el FEMGES, Área Feminismo Género y Sexualidades  del CIFFyH, convocan a toda la comunidad de la Facultad de Filosofía y Humanidades a participar de la marcha contra las violencias de género este miércoles 3 de junio.

Con el impacto del femicidio de Agostina a flor de piel, este miércoles a las 18 marchamos, como lo hacemos desde 2015, para reclamar justicia por las víctimas y sus familias y denunciar la violencia de género y el entramado estructural que las producen. Porque las vidas arrebatadas son la exacerbación más dolorosa de las violencias misóginas que estructuran nuestra sociedad. 

A once años del primer Ni Una Menos seguimos marchando porque la violencia machista no cesa. Y lo hacemos en un contexto de profundización y proliferación de discursos de odio, vaciamiento de políticas públicas de prevención, de educación y de protección a las víctimas, de deslegitimación de las demandas feministas, donde la crueldad y la misoginia encuentran cada vez más espacios de proyección social e institucional, constituyéndose en políticas de muerte.

Según el relevamiento del Observatorio de las violencias de género “Ahora que sí nos ven”, hasta el 30 de abril, se produjeron en nuestro país 80 víctimas fatales: 67 femicidios directos, 7 vinculados, 3 instigaciones al suicidio y 3 travesticidios/transfemicidios.

En Córdoba, seguimos buscando a Delicia Mamani Mamani, quien desapareció el 21 de noviembre de 2025. Delicia tiene 26 años, es estudiante del Profesorado en Enseñanza Primaria. Su familia y la comunidad educativa siguen luchando, y la causa se encuentra ahora en la justicia federal para investigar una red de trata. 

Dulce María Beatriz Candia, de 17 años, estaba desaparecida desde el 17 de mayo en Eldorado, Misiones. Su cuerpo fue encontrado el jueves 28 de mayo, mientras los medios estaban enfocados en el caso de Agostina, que estuvo teñido de acciones, miradas y expresiones misóginas en el marco de un sistema patriarcal que está más sólido que nunca. Desde el femicida hasta el fiscal, el proceso dejó en evidencia la impunidad y la falta de justicia real y efectiva hacia Agostina y su familia. También denunciamos el modo en que los medios de comunicación reproducen discursos violentos: espectacularizan los casos, reducen las víctimas a cifras y titulares pasajeros, o las revictimizan escrutando (y juzgando) cada detalle de sus vidas y las de sus familias. Frente a eso, insistimos en construir una comunicación con perspectiva de género, responsable y comprometida, que no revictimice, que nombre las violencias por lo que son y que contribuya a visibilizar las desigualdades estructurales que las sostienen. . 

Queremos vidas libres de violencias, un Estado que sostenga políticas de prevención y abordajes con perspectivas de género, una sociedad que proteja a quienes denuncian y una comunidad que se construya desde la igualdad y defienda sus derechos. Y hoy, conmocionadas aún por este voraz arrebato, también queremos poder ejercer el derecho de protesta ciudadana, encontrarnos, refugiarnos y apañarnos en lo colectivo. Que el poder judicial y las fuerzas de seguridad no sigan sumando violencias en su actuar, como sufrieron sus familiares y allegadxs que durante el fin de semana reclamaron por justicia.  

Nos vemos el miércoles en la calle, por Agostina, por Dulce, por Delicia y por todxs lxs que faltan, por todxs lxs que sufren violencias de género, aunque sus nombres no lleguen a la escena de los medios.

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