Un museo en movimiento

Durante los meses de verano, el Museo de Antropología de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba inició un proceso de remodelación y refuncionalización de sus salas y espacios de trabajo, en consonancia con los lineamientos del Proyecto Institucional 2025–2028 presentado por su directora, Celina Hafford. El proyecto propone pensar al museo como un espacio habitado, evocado y expandido, capaz de interpelar el presente sin perder de vista su responsabilidad patrimonial, académica y universitaria.

Lejos de tratarse únicamente de intervenciones técnicas, este período constituyó una instancia de planificación integral, cuidado colectivo y revisión crítica de las condiciones materiales que sostienen la práctica museal. El proceso fue llevado adelante por los equipos que integran el Museo de Antropología, en articulación con las áreas de Mantenimiento y Servicios Generales de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC, en un trabajo sostenido, coordinado y de significativa complejidad operativa.


En palabras de su directora, Celina Hafford, este proceso inicial de transformación “da cuenta de una forma de trabajo que pone en el centro el cuidado del patrimonio, pero también de quienes lo sostienen de manera cotidiana, entendiendo al museo como un espacio de lectura crítica de la actualidad, en permanente diálogo con su comunidad”.

Las tareas desarrolladas comprendieron el tratamiento y la curación de humedades, trabajos de pintura general, mantenimiento y recuperación de pisos, barandas y escaleras, reacondicionamiento del mobiliario, mejoras en el sistema eléctrico actualización de materiales expositivos y de trabajo y una reorganización integral de los espacios internos. Cada una de estas acciones fue pensada desde una perspectiva museológica que articula preservación patrimonial, funcionalidad, seguridad y hospitalidad, atendiendo tanto a la experiencia del público como a las condiciones laborales cotidianas de quienes sostienen el quehacer del museo.

Uno de los cambios más visibles en planta baja es la relocalización de la biblioteca creando así un espacio social en el hall principal. Según explica Celina, “esta decisión transforma el ingreso en un área de permanencia y encuentro. En su impacto visual modifica la escala brutalista que caracteriza al edificio, ofreciendo al visitante un espacio cuya funcionalidad y sentido puede reconocerrse apenas se ingresa. Un guiño de complicidad donde museo y visitante comparten un código. Más tarde, al recorrer los pisos y las salas, entenderá que la allí biblioteca ubicada es punto de partida y punto de llegada: un espacio donde quedarse y conversar, leer en familia, explorar temas de interés. Una pausa reconfortante y significativa”.

En continuidad con esta redefinición del acceso, se trasladó la Recepción a la esquina derecha del hall de entrada, atendiendo las sugerencias del personal que lleva adelante estudios y análisis de públicos. “Se trata de un ejercicio fundamental ya que todo el proyecto institucional se centra en las personas en su doble dimensión de los equipos internos y de los públicos expectantes. En este sentido se proyecta para los próximos meses la instalación de una isla para atención al público y una tienda del museo, que permitirán optimizar los circuitos de orientación, fortalecer la comunicación institucional, ampliar la oferta de servicios y mejorar la bienvenida a las y los visitantes, reforzando el carácter hospitalario del museo y jerarquizando el primer contacto con el público”.

En paralelo, se avanzó en el proyecto de renovación de las exposiciones temporarias que se estaban ubicadas en el primer piso. En un trabajo consensuado con investigadorxs y comunidades implicadas se llevó adelante el desmontaje de las salas. Una tarea compleja que implicó el retiro, resguardo y reorganización de objetos y apoyaturas expositivas correspondientes a las muestras de Huachichocana y Antropología Social, para recibir una agenda de exposiciones con renovación periódica, que inaugura a partir del mes de marzo y se extenderá a otras salas del primer y segundo piso.

Este proceso constituye una instancia clave para un museo universitario: “estar atentos al espíritu de la época para poner en diálogo los aportes de la ciencia y las preguntas e inquietudes de la sociedad. Una exposición temporaria es la posibilidad de volver a pensar y habitar los espacios desde nuevas preguntas antropológicas y sólidas narrativas curatoriales, para construir junto a los públicos nuevos horizontes de comprensión”, añade la directora.

El proyecto integral se instrumentará de manera progresiva a lo largo de 2026, y resulta posible gracias al acompañamiento y al trabajo articulado entre áreas dispuesto por las autoridades de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Dra. Alejandra Castro y Dra. Andrea Bocco. En esta primera etapa las acciones tuvieron como protagonista imprescindible al Área de Mantenimiento, a cargo de la Arq. Alejandra Rojas  y el equipo integrado por Marcelo Dávila, Carlos Heredia, Jesús Miranda y Lucas Sanabria; al Área de Servicios Generales, a cargo de Alba García, con la incansable labor de Micaela Sánchez, Vanesa Grosso, Jimena Heredia, Andrea Martínez y Cecilia Palacios; y el ejercicio comprometido del equipo del Museo de Antropología, predispuesto para de ir más allá de sus tareas y responsabilidades: Camila Aimar, Iara Angaroni, Ana Armesto, Silvia Burgos, Nancy Casimiro, Diego Carro, Paula Esquivel, Alejandra Havelka, Andrés Laguens, Paloma Laguens, Irina Morán, Soledad Ochoa, Eduardo Pautassi, Gabriela Pedernera, Isabel Prado, Agustín Ramírez, Gabriela Srur y Gisela Vargas, conel apoyo del personal de seguridad asignado.  “Es un placer trabajar con personas comprometidas, comprometidas y críticas, críticas y apasionadas”, expresa Celina Hafford al reflexionar sobre las tareas realizadas en un ajustado calendario con objetivos precisos.

El Museo de Antropología se renueva desde adentro. Cada pared reparada, cada sala reconfigurada e imaginada, cada decisión tomada forma parte de un mismo gesto institucional: cuidar el patrimonio, fortalecer lo público y volver a abrir las puertas para seguir construyendo experiencias compartidas que permitan conocer, revisar y poner en diálogo las múltiples narrativas que conforman nuestra historia colectiva.

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Área de Comunicación – Museo de Antropología UNC