En una declaración aprobada en su sesión del 14 de septiembre, el Consejo Directivo de la Facultad de Filosofía y Humanidades reivindicó las luchas estudiantiles y convocó a la comunidad universitaria a participar de la marcha que se realizará el miércoles 16 de septiembre, a las 17 hs, desde Colón y Cañada.
A 50 años de La Noche de los Lápices, el Consejo Directivo de la FFyH repudió estos hechos represivos ocurridos el 16 de septiembre de 1976 en la ciudad de La Plata, “así como toda forma de violencia política, persecución ideológica, desaparición forzada, tortura, censura y hostigamiento ejercida contra estudiantes, docentes, trabajadorxs y militantes”. Además, expresó su “reconocimiento y homenaje a lxs estudiantes que fueron secuestradxs, torturadxs y desaparecidxs durante aquellos acontecimientos atroces; a quienes sobrevivieron a la represión; y a todas las personas que fueron víctimas del terrorismo de Estado y vieron vulnerados sus derechos fundamentales”.
A través de esta declaración, el máximo órgano de gobierno de la Facultad sostuvo la vigencia del reclamo por memoria, verdad y justicia. “Conocer nuestra historia, recuperar las voces de quienes fueron perseguidos y construir una mirada crítica sobre el pasado constituye no sólo un derecho, sino también una responsabilidad colectiva”, sostiene el documento.
Durante aquella noche y los días posteriores al 16 de septiembre, estudiantes secundarios de entre 16 y 18 años fueron secuestradxs y sometidxs a graves hechos de violencia y tortura. Muchos de ellxs habían participado activamente de la organización y movilización por el Boleto Estudiantil Secundario, así como de distintas expresiones de participación política y defensa de la educación pública, la libertad de expresión y la justicia social. Por ese motivo, esta fecha fue establecida como Día de los Derechos del Estudiante Secundario, en homenaje a lxs estudiantes víctimas de la represión y como una forma de mantener presentes las luchas y demandas de las juventudes por una sociedad más justa, democrática e igualitaria.
En su declaración, el Consejo Directivo destacó el papel fundamental de las instituciones educativas en la construcción y preservación de la memoria colectiva. En este sentido, señaló que, como comunidad universitaria, existe el compromiso de sostener las políticas de memoria, verdad y justicia, promover una reflexión crítica sobre el pasado reciente y contribuir a que las violaciones a los derechos humanos no vuelvan a repetirse.
El HCD también manifestó su preocupación frente a los discursos y políticas de negacionismo promovidos desde el Poder Ejecutivo Nacional, y reivindicó el papel de las nuevas generaciones de estudiantes como herederas de las luchas por la democracia y los derechos humanos.
