En una jornada que desbordó de emoción y de personas en cada una de las instancias propuestas en distintos espacios de la FFyH, el lunes 13 de abril en el Pabellón Venezuela, se entregaron 70 legajos reparados de estudiantes y egresadxs de esta Facultad que fueron desaparecidxs y asesinadxs por el Terrorismo de Estado. La actividad forma parte del proyecto realizado de manera conjunta entre el Observatorio de Derechos Humanos de la SEU-UNC, el Archivo Provincial de la Memoria y la Facultad de Filosofía y Humanidades.
Poco después del mediodía, la gente fue llegando curiosa al ingreso del Pabellón Residencial de la Facultad de Filosofía y Humanidades, donde 70 fotografías en colores intervenían la fachada del edificio donde funciona el Decanato y diversas áreas admnistrativas y académicas. Esos rostros, jóvenes, muy jóvenes, eran, son, el testimonio más nítido y a la vez brutal del horror que implementó y ejecutó la dictadura genocida que asaltó -como en todos los ámbitos estatales-, el gobierno y la gestión de la Universidad Nacional de Córdoba entre 1976 y 1983, cuando se inició un proceso de “normalización institucional”.
Ahí, en ese punto de encuentro entre autoridades, equipo de gestión, docentes, nodocentes, estudiantes, familiares, amigxs y seres queridos de aquellos estudiantes y egresadxs, comenzó una jornada que quedará en la memoria de una de las facultades más afectadas por el Terrorismo de Estado.
Palabras de bienvenida y presentación de la Decana, Alejandra Castro, la Vicedecana, Andrea Bocco, y la Directora del Archivo Provincial de la Memoria, María Cristina, fueron la invitación a que familiares de estudiantes y egresadxs pudieran conectarse con la vida y la trayectoria académica en las Escuelas de Filosofía, Historia, Letras y Ciencias de la Educación. Conocer, algunxs, porque era la primera vez que visitaban la universidad, los edificios, las aulas, los pasillos y los espacios comunes donde habían estudiado, graduado y militado antes de ser tragados por la maquinaria asesina y desaparecedora.
En espacios cuidados y preparados al detalle por especialistas en el manejo de documentación sensible del Archivo Provincial de la Memoria y el Archivo General de la FFyH, con asistencia de trabajadorxs nodocentes de distintas áreas de la Facultad, lxs familiares pudieron acceder, conocer y recorrer con tiempo los legajos en un ámbito de privacidad y respeto, decisión que fue muy valorada por las familias y seres queridos de aquellos 70 estudiantes y egresadxs.
Luego de esa instancia más íntima, afuera de cada una de las Escuelas la palabra circuló de manera muy sentida entre los familiares, que entre recuerdos, reflexiones, agradecimientos y hasta canciones, trajeron al presente a cada una de las 70 personas que se estaban homenajeando y recordando.
Entrega de legajos
Desde los diferentes pabellones, la gente caminó hasta el Venezuela, donde la intervención artística «El jardín de la memoria» recibía al público que colmó las instalaciones, para ser testigo y protagonista de un ritual con imágenes de los estudiantes y egresadxs, y el descubrimiento de un Memorial en una de las paredes de ingreso al Auditorio Hugo Chávez. En ese espacio, el acto arrancó con personas siguiendo la transmisión que el escenario central emitía en dos aulas del Pabellón Venezuela, también ocupadas al máximo.
La apasionada voz de Silvia Lonatti, trabajadora nodocente e histórica conductora de actos y colaciones de la FFyH, abrió paso a los discursos de las autoridades que representaban a las instituciones comprometidas en el acto de reparación. La primera en tomar la palabra fue la anfitriona, Alejandra Castro, quien destacó y nombró el trabajo colectivo de toda la comunidad universitaria -docentes, estudiantes, egresados y no docentes-, como así también a las instituciones y personas que hicieron posible esta reparación mediante investigaciones, reconstrucción de historias y acciones simbólicas: “Esto no es solo un trámite administrativo, es un acto político, simbólico y afectivo que busca reivindicar la dignidad de las víctimas. Un hecho de memoria colectiva y de comunidad que busca reconstruir la memoria institucional. Ahora, ¿Qué sentido/s que tienen la reparación de los legajos?, ¿Cómo hacer la transmisión entre generaciones, entre contemporáneos de esta historia, de este legado? ¿Por qué reparar? En primer lugar, cualquier reparación implica reconocer que se ha infligido un daño, un quiebre, sobre un objeto, animado o inanimado, que interrumpe la tarea o relación que éste cumplía. Cuando decidimos reparar es porque queremos nuevamente traerlos a la vida, a la función para la que habían sido concebidos, ponerlos/as a nuestro lado para que sigan estando”.
La reparación de documentos no implica reconstruir solo las trayectorias individuales de estudiantes y egresadxs, sino también el entramado social, político y académico del que formaban parte, “proceso que invita a reflexionar sobre las responsabilidades institucionales y a continuar profundizando el camino de Memoria, Verdad y Justicia iniciado con el retorno de la democracia”, agregó Castro.
Utilizando la metáfora del kintsugi para pensar la reparación, la Decana convocó a “no ocultar las fracturas del pasado, sino visibilizarlas y darles nuevo sentido. En este marco, la reconstrucción de los legajos es solo un primer paso en un proceso más amplio”.
La otra pregunta que socializó ante un auditorio muy conmovido por todo lo que se venía experimentando y viviendo, giró en torno a ¿cómo hacer la transmisión intergeneracional de toda esta historia? ¿Cómo transmitimos esto a las nuevas generaciones? “Pienso en la universidad por donde pasan tantos/as jóvenes. Es una pregunta que nos interpela y cuya respuesta no es sencilla ni univoca. La transmisión es un proceso social, cultural, político, vinculado a los procesos que nos constituyen como comunidad. Las instituciones educativas tenemos un rol en esa transmisión, en transmitir un legado entre generaciones. Esta transmisión no es lineal, ni transparente, ni exenta de tensiones. Pero si debiera ser generosa, tenemos que estar dispuestos a que quienes reciban ese legado, lo tomen y lo transformen, que hagan algo diferente, algo nuevo con eso que reciben”.
En este sentido, la Decana resaltó que “la FFyH, la UNC, vuelven sobre el trauma, vuelven sobre la tragedia produciendo memoria, verdad y justicia, tomando ese pasado y también el desafío de hacer algo nuevo: producir otros sentidos con ese legado en la trama de la transmisión intergeneracional”. Por último, emocionada y feliz “por lo que es una celebración, un gran abrazo colectivo”, agradeció a todxs por la compañía y la participación: “Gracias por permitirnos ser hoy, con esta reparación, una mejor Facultad que la teníamos ayer”.
Archivo y memoria
María Cristina, directora del Archivo Provincial de la Memoria, la otra institución que desde hace años viene trabajando en la reparación de legajos estudiantiles, se sumó a los agradecimientos de su antecesora en la palabra y puso en valor el esfuerzo colectivo en la construcción de memoria: “Nos gusta decir las memorias como trincheras”.
Citando al “querido Toto, Héctor Schmucler, orgullosamente parte de esta Universidad Nacional pública, gratuita y de calidad, nos decía: Despojados de su memoria, los pueblos se opacan, mueren. Y suelen morir en medio de la algarabía de imaginar que el pasado no interesa, aturdidos por voces que los llaman a no recordar, apalabrados por ilusionistas que susurran que hoy, en cada hoy, todo empieza de nuevo. Las raíces pueden secarse si una voluntad de memoria no se opone a la voluntad de olvido. Sin esta fidelidad, no hay ética perdurable. Recordarlo tal vez constituya el deber prioritario de la universidad”.
En el marco de los 50 años del Golpe y 20 de la creación del Archivo y la Comisión Provincial de la Memoria, Cristina resaltó que “los archivos son como herramientas para la conquista de derechos. Por eso, en el año 2021, el Consejo Superior de esta Casa de Estudios votó unánimemente la resolución que habilitaba la búsqueda, reparación y entrega de los legajos de estudiantes, docentes, no docentes y graduados de la UNC víctimas del terrorismo de Estado en Córdoba”.
Volviendo a Smucler, advirtió que “si no hay transmisión la memoria se acaba. Por eso es una actividad permanente. Y en estas pedagogías de los archivos, (que aprendimos con Ludmila como directora del APM), los legajos que hoy reparamos (pero también toda la documentación que hace 20 años venimos buscando y trabajando) nos permiten este ejercicio de transmisión y reflexión que nos propone el Toto”.
Para el final, la directora del APM compartió números que estremecen: “Lxs estudiantes que hoy conmemoramos y reparamos tenían entre 17 y 37 años, aunque la mayoría estaban mucho más cerca a los 20, y la mitad eran mujeres. De ese total, 52 aún continúan desaparecidxs, delito que se sigue cometiendo hoy a más de 50 años del Golpe, y solo 4 de ellxs fueron identificadxs. Una, Cecilia Carranza, recientemente, gracias al reimpulso por la perseverancia de un grupo de querellantes que este marzo nos llenó el alma con estas 13 certezas”.
Además de mencionar sus apodos y espacios de militancia, Cristina señaló que “7 de las estudiantes (Elena, Silvia, Leonor, Isabel, Lucía, Flora y Hebe) estaban embarazadas al momento del secuestro y aún no sabemos que pasó con esos hermanes que seguimos buscando. También, que 30 de los casos llegaron a juicio y 40 no, 26 fueron secuestradxs con sus parejas, muchxs con sus hijxs o delante de ellxs, también con sus hermanxs. Que de lxs 70, 30 querían ser Historiadorxs, 17 estudiaban Ciencias de la Educación, 15 Letras, 12 querían ser Filósofxs, 1 bibliotecóloga y que 40 estudiaban otras carreras (más de la mitad). Por estas 70 vidas siempre presentes que tenemos el deber de seguir honrando, reparando, en muchos casos buscando, celebramos este encuentro de memorias. 30 mil presentes ahora y siempre”, dijo, y el público respondió, con fuerza, con alegría y convicción “ahora, y siempre”.
Fue el Rector de la UNC, John Boretto, el encargado de cerrar las alocuciones. “Las familias de lxs estudiantes y egresadxs son lxs principales destinatarios de esta reparación. Rescato todo lo dicho anteriormente y realzo la significancia política de estos actos, que consagran un trabajo enorme de muchísimas personas. En todo este proceso ha habido un gran profesionalismo y compromiso por reparar estas vidas truncadas de la peor forma, que afectó a esta comunidad y a la sociedad argentina toda”.
En otro pasaje, la máxima autoridad universitaria resaltó el valor institucional y político de este acto, y del proyecto de reparación de legajos que se realiza entre las Facultades, el Archivo Provincial de la Memoria y el Observatorio de Derechos Humanos de la UNC: “Al recuperar el trayecto de estxs estudiantes para nuestra comunidad, lo que hoy estamos haciendo es un acto de justicia institucional. Y tomando esta idea de la Decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades, hoy la universidad es mejor y más completa que ayer, porque hace a la identidad de nuestra institución”.
Culminadas las intervenciones institucionales, el acto siguió con la entrega de los legajos, el momento más esperado por quienes colmaron el Chávez y otros espacios del Pabellón Venezuela. Estudiantes de las diferentes escuelas e integrantes de todas las organizaciones políticas de la Facultad, fueron lxs encargados de entregar la documentación a lxs familiares que recibían visiblemente emocionados la copia de ese recorrido por la institución elegida por sus seres queridos.
El final de una jornada histórica, repleta de sensaciones, sin dudas memorable y seguramente inabarcable desde las palabras, llegó con la música y el agradecimiento infinito de quienes recibieron mucho más que un documento académico. La universidad que los recibió, allá a lo lejos y hace tiempo, los trajo de vuelta. Como dijo Castro citando el libro No Olvidaré, de la periodista Liliana Arraya, “las cicatrices no se ocultan, se resaltan con sus fracturas embellecidas, porque ellas traen nuevamente a la vida lo dañado”.
Texto: Camilo Ratti
Fotografías: Satoshi Higa (SEU), Pablo Giordana y Emilia Betancur (Comunicación FFyH).

























