Se dictan de manera presencial en el Complejo Carcelario N° 1 «Reverendo Francisco Luchesse» y el Establecimiento Penitenciario N°3 para Mujeres, que se encuentran en la localidad de Bouwer. El trabajo es el resultado de la articulación entre el PUC, la Secretaría de Extensión de la Facultad de Filosofía y Humanidades y Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (FaMAF).
“Los proyectos tienen como destinatarios nuestros conciudadanxs privadxs de su libertad transitoria y tienen como objetivo darle continuidad a la tareas de vinculación de nuestra Facultad con las comunidades en sus territorios a través de un diálogo de saberes desde una perspectiva democratizadora del conocimiento y acceso a bienes culturales desde la creación y continuidad de espacios de colaboración interdisciplinaria”, señalan desde el PUC.
Entre los proyectos extensionistas que comenzaron en septiembre se encuentra el taller de alfabetización informática dictado en conjunto con la FaMAF, que se dicta en simultáneo en dos módulos (MD1 y MD2) del Complejo Carcelario N° 1 «Reverendo Francisco Luchesse», de la localidad de Bouwer. En articulación con la Secretaría de Extensión de la FFyH, se concretó la continuidad del proyecto “Endeudamiento y reproducción de la vida: talleres de educación económica crítica a través del juego en contextos de encierro”, llevado a cabo por Ayelén Branca y Julieta Almada y su equipo en el módulo MX1 y en el Establecimiento Penitenciario N°3 para Mujeres de la localidad de Bouwer.
En este mismo establecimiento, comenzó el “Taller de lectura y escritura de cartas”, proyecto que se viene desarrollando hace más de 10 años, acompañado por Julia Monge y Flavia Romero. Y, finalmente, el taller de lectura y escritura creativa “Bucear sin agua” dictado por el equipo docente dirigido por Sofía De Mauro en el Módulo MX2 en Bouwer.
“Estos proyectos posibilitan extender la universidad a nuestrxs conciudadanxs que han perdido la libertad, sin importar su trayectoria escolar. Es decir, pueden participar conciudadanxs que no cursan carreras universitarias. Esta tarea es parte de una continuidad del trabajo que venimos realizando sostenidamente hace más de 25 años y que no está libre de tensiones y complejidades. Seguimos apostando por estos espacios de articulación donde nos encontramos con instituciones con lógicas y funciones sociales diferentes como parte de un posicionamiento de defensa de la educación pública como un derecho humano”, afirman.
