El Museo de Antropología estrena nuevos espacios

Quedó inaugurada la primera etapa de su ampliación edilicia. Las obras implicaron una inversión de casi dos millones de pesos e incorporan más de 650 metros cuadrados cubiertos. Se suman un ámbito para la divulgación científica, un hall de recepción y espacios para nuevas salas de exhibición. GALERÍA DE IMÁGENES [24/05/2012]

La murga “Los descontrolados de Alberdi” aportó la nota de color en la inauguración de la primera etapa de la ampliación edilicia del Museo de Antropología, dependiente de la Facultad de Filosofía y Humanidades. En los minutos previos a la ceremonia académica, este colectivo murguero se encargó de desestructurar la formalidad del acto con el sonar de sus trompetas, el bullicio de sus bombos y la alegría de sus bailarines, que danzaron enfundados en trajes dominados por la tonalidad celeste.

La obra implicó una inversión de 1,86 millones pesos y se desarrolló en el edificio contiguo al Museo, donde supieron funcionar las oficinas de la Secretaría de Ciencia y Tecnología (SECYT) de la UNC.

Basado en las características tipográficas y patrimoniales de la sede original –que permiten sólo salas pequeñas–, el proyecto implicó desocupar totalmente la ex sede de la SECYT, pero manteniendo su fachada que ahora funciona como ingreso principal al Museo.

El nuevo ámbito ofrece un espacio inclusivo orientado a la divulgación científica. Cuenta con tres niveles (en coincidencia con los planos de piso y vieja terraza del edificio original), así como con una escalera rampada que permite una experiencia espacial y la percepción de las exposiciones desde distintas perspectivas. En total, el Museo de Antropología sumó 658,5 metros cuadrados nuevos a su superficie.

HACIA UNA SOCIEDAD MÁS INCLUSIVA

En la apertura de la ceremonia, la directora del Museo, Roxana Cattáneo, valoró el esfuerzo institucional, colectivo y personal de quienes participaron en el proyecto. Recordó que la misión de esa institución es “reunir, conservar, investigar y exhibir la cultura de sociedades originarias dentro de un marco científico, actualizado y crítico”. Todo esto, como una manera de fomentar el respeto hacia otros modos de vida y con el objetivo de promover actitudes de preservación del patrimonio cultural.

En ese marco, consideró un deber y compromiso generar espacios de diálogo con las comunidades, tendiendo puentes para transmitir espacios de reparación histórica. “Pretendemos aportar nuestro granito de arena en la construcción de una sociedad más inclusiva, pero entendemos, por nuestra perspectiva histórica, que la sociedad no está desprovista de conflicto, de situaciones maravillosas y terribles”, señaló.

Más adelante, Cattáneo evaluó que la ampliación consolida la misión de la Universidad, como espacio público, de formación, democratizador y de igualdad. Finalmente, dedicó párrafos especiales de agradecimiento a todos los involucrados en el proyecto. Y adelantó que próximamente se inaugurará una nueva muestra –en una sala móvil– denominada “Museo viajero. Un recorrido por la diversidad”, que trabajará sobre la idea del derecho a la identidad cultural.

EBULLICIÓN CULTURAL UNIVERSITARIA

A su tiempo, el decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Diego Tatián, consideró que el crecimiento del Museo de Antropología se inscribe en el contexto de una “impresionante ebullición cultural en la Universidad”. En esa línea, trazó un rápido recorrido por las personalidades claves en el desarrollo del campo antropológico en Córdoba.

En su retrospectiva, Tatián ubicó a la Academia Nacional de Ciencias como el centro iniciático del desarrollo de esta disciplina en la provincia mediterránea, a través del aporte de científicos traídos por Sarmiento. Luego recaló en el Museo de Antropología y Paleontología, fundado en 1885 por Florentino Ameghino en la misma institución.

Entre los sucesos que desempeñaron un rol central, mencionó la fundación del Instituto de Antropología en la década de 1940, la incorporación al claustro docente del español Juan Larrea (un republicano que vino con motivo de la Guerra Civil), y se detuvo en la figura de Iván Baigorria, a quien ubicó en la base de la Universidad actual.

“Trabajó en el Instituto de Antropología, fue muy querido por sus estudiantes y tenía un trato amoroso con las palabras. Baigorria fue un antropólogo cultural con una particularidad: era completamente ágrafo. Nunca escribió una línea. Su trabajo tenía que ver con la oralidad, con la docencia, con la transmisión y con la enseñanza. Esto tiene relación con este campo abierto de la Antropología, que hoy en Córdoba adquiere su mejor momento. Esto quería ser un homenaje a él y a esa Universidad que ha hecho tanto para que estemos en un excelente momento”, expresó.

Tatián no dejó de mencionar el impacto político y científico que ha tenido en Córdoba la actividad del Equipo Argentino de Antropología Forense. Por otra parte, valoró la imponencia del nuevo edificio. “Es un punto gravitatorio muy particular, no sólo por su valor simbólico, cultural y geográfico, sino que entra en articulación con el futuro Centro Cultural que se inaugurará en la esquina de Obispo Trejo y Duarte Quirós. Nuestra tarea ahora es la más linda: habitar este lugar, volverlo intenso y significativo, porque será un lugar de puertas abiertas a disposición de todas las personas”, cerró.

Por su parte, la rectora Carolina Scotto completó el relato histórico que había comenzado Tatián. Remontó el nacimiento del Museo de Antropología a la creación del Instituto de Antropología, Lingüística y Folklore en 1941. Y trajo a la memoria el año 1956, cuando el Instituto se separó y convirtió específicamente en un centro abocado a la Antropología. “Ambos hitos están ligados a las figuras de Antonio Serrano y Alberto Rex González, dos personalidades intelectuales muy significativas para la historia de la Antropología argentina”, afirmó la titular de la Casa de Trejo.

Recordó que tras ser incorporado al Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades, el Museo fue independizado con la ayuda de su traslado desde Ciudad Universitaria a su sede actual. También reseñó como un mojón ineludible la aprobación de la carrera de Maestría en Antropología, que marcó un hito en la historia de la disciplina en Córdoba. Completó el cuadro al aludir a la Licenciatura en Antropología, carrera de grado que comenzó a dictarse en 2010.

“Aquí hay una larga historia de perseverancia, de trabajo serio y confianza. En pocos años, el Museo se independizó, se mudó, aprobó su carrera de Maestría, desarrolló su carrera de Doctorado y empezó a incorporar más becarios. Luego se transformó en unidad asociada del CONICET y finalmente el año pasado, luego de una larga lucha, se convirtió en uno de los institutos de investigación de doble dependencia con el CONICET. Son muchos los logros y motivos para que los antropólogos en Córdoba se sientan entusiasmados por continuar”, completó.

Scotto puso en valor la relevancia del Museo en la construcción del espacio público, de la ciudadanía. Destacó, asimismo, el rol del Programa de Museos que, según especificó, ha permitido en los últimos años reabrir museos cerrados, refuncionalizar los que se encontraban en malas condiciones y crear otros nuevos.

Fuente: www.unc.edu.ar

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