Tiempo de fortalecer vínculos

Se acerca el final de un año lectivo que a poco de comenzar se complejizó de una manera inesperada e incierta. Es sabido que las medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio en el marco de la pandemia por COVID19 sacudieron todos los modos conocidos de enseñanzas y aprendizajes, tanto los tradicionales como los novedosos. En el caso de las prácticas sociocomunitarias, en cuanto instancias de formación realizadas en territorio y profundamente vinculadas con las comunidades y grupos sociales involucrados, la imposibilidad del encuentro presencial planteó el enorme desafío de sostener las propuestas, pero también de fortalecer los lazos con lxs diferentes actorxs y referentes que intervienen en los barrios. 

En el caso del proyecto de extensión: “Niñez y derechos en territorio: espacio sociopedagógico de acompañamiento a las trayectorias educativas en Villa Cornú”, en el cual se enmarca la práctica sociocomunitaria que lxs estudiantes realizan en el primer cuatrimestre: “Hacer escuela: Infancia(s), contextos y derechos”, a cargo de la docente Mariana Yazyi de la Carrera de Ciencias de la Educación; si bien hubo que suspender las actividades presenciales, pudieron mantener el “Taller de la imaginación”. Se trata de un espacio sociopedagógico que desarrollan junto con referentes del Centro de Salud N°62 del barrio de Villa Cornú, en el marco del trabajo territorial que se realiza desde la Red de Villa Cornu, de la cual participan instituciones públicas, educativas, organizaciones comunitarias y movimientos sociales del barrio y que este año se tradujo en las siguientes propuestas:

-Kits para jugar e imaginar (insumos de librería, lúdicos y libros. Propuestas socioeducativas: estéticas, artísticas, literarias y lúdicas

 

-Kits de merienda o desayuno 

 

-Conversaciones y “encuentros” con las referentes barriales

-Series de podcasts “Tiempos Inéditos: conversaciones sobre infancias” 

-Series de podcasts “Sonoridades para jugar e imaginar”, realizadas por lxs estudiantes de Ciencias de la Educación como trabajo final de la práctica sociocomunitaria “Hacer escuela: infancia(s), contextos y derechos”.

Desde el lugar de estudiante

Para lxs estudiantes también fue desafiante apostar a la modalidad de práctica sociocomunitaria en el contexto del año 2020. Sin embargo, junto con el equipo de cátedra pudieron reinventarse y dotar este espacio del sentido fuertemente comunitario y territorial que lo define, aún desde la virtualidad. Aquí compartimos sus vivencias:

“La experiencia del Seminario fue muy significativa, puesto que era la primera vez que cursaba un espacio de práctica sociocomunitaria y desconocía mucho sobre la extensión universitaria. Pude acercarme a la extensión universitaria, como así también poner en tensión aquellas concepciones y representaciones que suelen ser normalizadas, sobre las infancias y el territorio. La extensión entendida como un diálogo de saberes, como un compartir y construir conocimiento me aportó nuevas miradas y perspectivas relevantes para la formación académica. 

En este sentido, considero que el contexto de pandemia requirió que estos espacios curriculares se reinventaran, buscaran otras formas y maneras para poder dar continuidad a estas prácticas y relaciones.  Ante la imposibilidad del encuentro físico, el formato podcast nos permitió como estudiantes construir un lazo con el territorio a través de la producción de audios, en los que se compartía  un cuento, un juego, una poesía. Fue un recurso que nos acercó, desde el enfoque de derechos que veníamos trabajando, a lxs niñxs de Villa Cornu”.

Rocío Céspedes (estudiante)

“La propuesta de los podcast fue algo totalmente nuevo para mí. Porque obviamente no es lo mismo escribir una actividad que ponerle voz. Saber que íbamos a ser escuchadxs por lxs niñxs de Villa Cornú fue una responsabilidad y un peso agradable porque nos motivó y nos animó a dar un poco más de lo que se esperaba. En mi caso, hicimos dos poemas y una canción. Y fue muy lindo leer el poema y cantar como si estuviéramos ahí con lxs chicxs. Fue una experiencia muy inspiradora sobre todo. 

Por otro lado, está todo lo que te brinda el Taller sobre derechos e infancias, todo lo que podemos saber y hacer en favor de las infancias. Así que fue una experiencia muy inspiradora y motivadora para seguir con mi carrera de Ciencias de la Educación.

Yo me sumé al proyecto de Extensión porque me encanta todo lo que tiene que ver con el trabajo comunitario y con conocer otros entornos, otras personas y me puse en esta posición de, a pesar de no estar en contacto directo con lxs chicxs, qué tengo yo para ofrecerles. Y bueno, toda la inspiración la pusimos en la realización de las actividades que les entregaban. Además, saber que el equipo está tan comprometido anima mucho a que unx trabaje y se incorpore y te hace sentir parte”. 

Abigail Britos (estudiante)

 

“Con respecto a qué significó para mí participar del seminario-taller, al principio hubo mucha incertidumbre, pero con el transcurso del tiempo empezamos a habitar el nuevo espacio y una nueva forma de habitar el territorio. No físicamente, sino desde la virtualidad, pero tratábamos de hacernos presentes. Creo que haciendo referencia al nombre del Seminario, fue una nueva forma de hacer escuela y hacer educación. Fue una construcción artesanal que se fue llevando a cabo día a día y que habilitó nuevas formas de alojarnos a nosotrxs y a las infancias en sí. La cátedra siempre proponía esto de hacer educación en espacios que no fueron imaginados principalmente para eso. Este momento y esta virtualidad también nos ofrecía eso, hacer educación en un espacio que principalmente no fue planificado para eso. Se intentó hacer de la mejor forma posible y dio sus frutos. Descubrimos una nueva forma de vincularnos, profesxr alumnx, alumnx profesxr, de habitar estos espacios en la virtualidad y de cuestionarnos muchas cosas que quizás antes no podíamos ver. Hay una parte muy interesante, que recuerdo del Seminario, que es poder abrir la mirada hacia un tiempo y un lugar en el que la educación de las nuevas generaciones tengan lugar para ser pensadas, practicadas y desafiadas. El trabajo final de los podcast fue una nueva experiencia. Es como que estás acostumbradx a estar 8 horas de cursada presencialmente, en contacto con tus profesoras, y esta nueva forma de virtualidad nos permitió tomar contacto con lo que la cátedra te ofrece. En ese sentido, siento que hubo mucho acompañamiento de la cátedra, creo que eso facilitó mucho poder habitar este territorio aunque seavirtualmente. 

Siento que en la última actividad, la del podcast, tomó carnadura todo lo que habíamos venido desarrollando en los meses de cursada. Fue como el moño del regalo. Concluir de esa forma fue hermoso. Fue una manera de que lxs chicxs de Villa Cornú nos conozcan”.

Florencia Zabala (estudiante)

“Lo de los audios o podcast me pareció un lindo gesto, una idea excelente de parte de la cátedra. Fue nuestro primer acercamiento con lxs chicxs aunque no los conozcamos. Pero saber que hay niñxs, que hay un otrx me parece muy significativo. Yo espero que ellxs se hayan divertido y que hayamos transmitido esa magia y alegría para que lxs niñxs puedan reconocer cuáles son sus derechos.

Me interesa mucho todo lo que tiene que ver con los derechos de lxs niñxs, y en el Proyecto me siento muy cómoda. Aunque no haya podido estar en territorio, me parece muy lindo lo que hacemos para poder acercarnos y poder tener un contacto con lxs chicxs. Aunque es diferente, no es como habitualmente era, igualmente me parece muy lindo lo que hacemos con el equipo. Estoy muy agradecida de poder ser parte”. 

Fiorela Oitana (estudiante)

 

Referentes barriales

El  trabajo en red hizo posible que las propuestas y actividades creativas, culturales y lúdicas diseñadas desde la práctica sociocomunitaria, pudieran llegar a lxs chicxs a través de lxs trabajadorxs del Centro de Salud, que cada viernes se acercaban casa por casa y se las entregaban. Pese a que la participación y el esfuerzo de estxs referentes en la zona es clave, a nivel sanitario la situación es muy compleja. A continuación, compartimos la conversación que mantuvimos con el equipo del Centro de Salud Nº 62 de barrio Villa Cornú:

¿Cómo transitan desde el Centro de Salud la situación de la pandemia?

-En atención primaria, nosotros hemos tenido un recorrido muy diverso. Durante los meses en que podíamos hisopar en el Centro de Salud, no dejamos de hacer las otras tareas que veníamos realizando. Con otra logística, tratamos de no perder de vista nuestra tarea que es la prevención y el contacto con las comunidades y sus problemáticas. Digo podíamos, porque desde este mes ya no realizamos los hisopados aquí y tenemos que derivar a los pacientes a los CPC (Centros de Participación Comunal), donde les hacen el test rápido que no es tan específico y además es difícil para la gente movilizarse hasta ahí y hacer las colas.

Cuando aumentaron los casos y aún hisopábamos aquí,  lo más dificultoso fue la continuidad del insumo, es decir, tener hisopos para la población, saber a quién hisopar y a quién no. 

Hay mucha desinformación y mala información circulando desde el Estado. El COE (Centro de Operaciones de Emergencia) provincial y municipal van a los domicilios y dicen cosas diferentes a las que nos dicen a nosotros y eso hace que el seguimiento de los pacientes se retrase. Nosotros llegamos a los casos a través de la Red de Villa Cornú, pero cuando vamos al domicilio nadie les resolvió el problema de alimentación. Si se sienten mal por el virus no llega la ambulancia, nadie los visita. Entonces estamos diseñando de qué manera acompañar a la persona con covid y a la familia, por si alguno se complica. Nosotros los mapeamos, les hacemos un seguimiento telefónico, hacemos visitas domiciliarias y cuando llamamos al COE  nos dicen que están anotados, pero no fueron. Entonces es fundamental el trabajo en red para poder llegar. La gente tiene miedo porque les dicen que no salgan, pero a la vez nadie les hace un seguimiento para ver si es necesario ir al hospital por ejemplo. 

¿Qué estrategias han desarrollado en este contexto aún más difícil de lo habitual?

-Hemos priorizado a los niñitos menores de un año, a las embarazadas y a los mayores de 65 años y pacientes de riesgo social y de salud. La lógica de atención con el distanciamiento social dificulta muchísimo el vínculo con la comunidad, pero bueno, nos hemos ido acostumbrando nosotros y la población, y hoy ya nos manejamos mucho mejor en relación a eso.

No podemos llevar adelante todos los programas, como es el caso del control de crecimiento y desarrollo de niños de dos años en adelante. De todos modos controlamos las vacunas y llenamos las libretas para la AUH (Asignación Universal por Hijo). Por otro lado entregamos leche y medicamentos, de todos modos, hace meses que estamos sin anticonceptivos surtidos y desde hace más tiempo sin preservativos. 

¿Cómo perciben que afecta a la gente del barrio la situación actual?

-A los niños y sus familias los vemos atravesados igual que a nosotros por esta pandemia. Con miedos, angustias y dificultades para trabajar. Y en este momento, con tantos casos, notamos que hay mucha más angustia y mucho abandono del Estado con respecto al seguimiento del caso positivo y al acompañamiento a la familia. 

A los equipos también nos han dejado bastante abandonados y con pautas poco claras. Por ese motivo se conformó una red más grande de la que teníamos, con otros barrios de la zona y vamos llevando adelante nuestras prácticas con la ayuda de las comunidades. Ni hablar de salud mental, hay una sola psicóloga para nueve mil habitantes. Es imposible dar respuestas así. Es muy difícil para nosotros poder poner cabeza y pensar.  Entre nuestras propias ansiedades y las de la población es muy difícil dar pasitos sin equivocarnos.

 

 

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