Investigaciones

Dr. Perón

En febrero de 1948, la UNC entregó el título de Doctor Honoris Causa al General Juan Domingo Perón, por entonces presidente de la Nación. La distinción fue anulada en 1956, durante la Revolución Libertadora, y restituida en 1973. La historiadora Marta Philp trabajó sobre este acontecimiento poco conocido y analiza la relación entre universidad y poder político.

La Revista de la UNC dedicada al Honoris Causa a Perón fue publicada en marzo de 1948. En la FFyH, toda la colección se encuentra en la Sección Americanistas de la Biblioteca Elma Kohlmeyer de Estrabou.

A veces la casualidad juega del lado de los investigadores. Buscando en libros y archivos sobre algún tema, se encuentra un dato jugoso, inédito, que todavía no fue trabajado. Este fue el caso de la historiadora Marta Philp que, hurgando en la Revista de la Universidad Nacional de Córdoba (una publicación oficial de la Casa de Trejo que se editó desde 1914 hasta principios de los 80) sobre el papel de la UNC durante los gobiernos peronistas, se encontró con la noticia de la entrega del Doctorado Honoris Causa a Juan Domingo Perón en febrero de 1948.  “No fue una búsqueda intencionada y ahí ves como los papeles y los documentos nos sorprenden a los investigadores. Esto aparece como un hecho oculto, ya que, al comentarlo con varios colegas que se dedican a este tema, no lo sabían”, cuenta Philp.

Esta revista fue publicada en marzo de 1948 y está prácticamente dedicada al tema del Honoris Causa. Allí se encuentran la conferencia que brindó Perón, titulada “Cultura universitaria y sentimiento nacional” y los discursos del Rector de esa época, José María Urrutia, y de autoridades del Ministerio de Educación de la Nación. El trabajo se complicó para la historiadora, ya que los diarios de ese momento no “cubrieron” el acontecimiento, como se diría en la jerga periodística.

Según la investigadora, esta distinción entregada por la UNC no fue un hecho aislado, ya que gran parte de las universidades nacionales se la habían dado porque en octubre de 1947 se aprobó una nueva ley universitaria. “Hay un grupo de rectores que, en un gesto de agradecimiento por esa ley, deciden otorgarle el Doctorado Honoris Causa”.

Sin embargo, en 1956, durante la llamada “Revolución Libertadora”, la distinción fue anulada y finalmente restituida en 1973, en el tercer gobierno peronista.

“Es muy sugerente este acontecimiento por el hecho de estar oculto y de que los mismos universitarios, o por lo menos algunos de ellos, no lo conozcamos. Los historiadores que buceamos en los documentos nunca lo habíamos encontrado y muchos no lo conocían. Recuperarlo tiene que ver con un ejercicio de auto comprensión de la propia Universidad”, reflexiona Philp.

Este evento fue relatado en la ponencia “La distinción Honoris Causa a Perón: lectura de un acontecimiento”, presentada por ella en el VII Encuentro Interdisciplinario de Ciencias Sociales y Humanas, organizado por el Centro de Investigaciones de la FFyH en septiembre de 2011. “El objetivo de este trabajo es rescatar huellas y documentos que nos permitan pensar en las relaciones entre universidad y poder político. El discurso pronunciado por Perón al recibir la distinción es una de esas huellas que elegimos reproducir”, afirma.

El contexto

Cada vez que había un cambio de gobierno las universidades eran intervenidas. “El golpe de 1943 tiene una fuerte impronta católica, entonces los rectores van a estar, justamente, ligados al tradicionalismo católico: la elite de Córdoba, conservadores, y del Partido Demócrata. El peronismo en Córdoba se conforma con gente que proviene de distintos partidos. Esos sectores son los que se van a sumar a la nueva gestión”, relata Philp.

A 30 años de la Reforma universitaria de 1918, los estudiantes reformistas se oponían a las intervenciones en las universidades y organizaban conferencias que casi siempre eran prohibidas por la policía, como la que tenía que brindar Arturo Orgaz (uno de los más asiduos a esas reuniones) en 1950 sobre el revisionismo en la historia argentina, para conmemorar un nuevo aniversario de la Reforma.

El rector José María Urrutia, uno de los rectores de la UNC durante el peronismo, consideraba que la Reforma de 1918 había sido una “convulsión político-universitaria” al tiempo que señalaba que “la verdadera reforma era la que estaba concretando el gobierno peronista” y  que la nueva Ley universitaria, aprobada en 1947, era la base sobre la cual se produciría la “verdadera revolución dentro de la Universidad”. En este contexto, un diputado peronista llegó a decir que “la Reforma no tuvo un sentido nacional y fue solidaria con el imperialismo soviético de 1917”.

Philp dice al respecto: “Lo que me parece importante remarcar es que todavía hoy se victimiza a la Universidad en la época del peronismo, pero había sectores que estaban con ese proyecto. Al igual que en otras universidades, se presenta la caída del peronismo como el momento de auge de la universidad. Esto puede explicarse por la situación de los sectores antiperonistas y de los reformistas que no podían expresarse libremente”.

 El discurso

El 10 de noviembre de 1947 se aprueba la resolución número 1137, por la cual se acuerda entregar el título de Doctor Honoris Causa al General Perón. Ésta es una voz latina que significa “por causa de honor” y es el máximo grado académico que conceden las universidades a personas eminentes.

Su concesión es uno de los atributos del Consejo Superior. Actualmente  el artículo 15, inciso 24 de los Estatutos de la UNC indica que este título no se puede entregar a “quienes desempeñen funciones políticas en el país o en el extranjero”. Esta condición fue incorporada  después de la caída de Perón, en clara vinculación con la anulación “ab initio”, en 1956, de la citada resolución 1137 donde se otorgaba la máxima distinción al ex presidente de la nación, y siguió vigente en los gobiernos que le sucedieron a la “Revolución Libertadora”.[1] “¿Por qué no se la revisó?”, se pregunta Philp, porque de esa manera no se lo podrían haber dado a Evo Morales recientemente, por ejemplo. “Creo que esa no revisión tiene que ver con que había mucha alegría en el reformismo que siempre gobernó la Universidad con la caída del peronismo”, esboza a modo de respuesta.

Durante la entrega del título, Perón pronunció la conferencia “Cultura Universitaria y sentimiento nacional”. “Este discurso era una estrategia más para legitimar la importancia de este nuevo movimiento político y para demostrar cómo la universidad debía sumarse a lo que se llamaba ‘la revolución nacional en marcha”, señala la historiadora.

“La universidad ha de recibir constantemente el influjo del pueblo y el pueblo ha de sentir que la obra de la Universidad esparce su influencia benéfica hasta la fábrica, hasta el campo, hasta el hogar del ciudadano. Los investigadores universitarios han de tener como mira superior contribuir al mejoramiento de las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores”, dice uno de los pasajes de la conferencia, que puede leerse completa en la ponencia de Philp.

En 1973 la Universidad le restituye el título y solicita que se excluya la resolución del 7 de julio de 1956 ya que, indica, “es un acto de venganza que no condice con los principios de la UNC”. Además, otra resolución del mismo año dispone asueto docente para que los estudiantes puedan viajar a Buenos Aires a recibir a Perón “líder del pueblo argentino y Doctor Honoris Causa de la UNC”.

Política y universidad

Philp dirige el proyecto “Historia, Política y Memoria: Los procesos de legitimación política en la Argentina Contemporánea. Lecturas desde Córdoba”, en el Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC, en el cual analizan las relaciones entre historia, política y memoria, para investigar los procesos de legitimación del poder político, específicamente el proceso de legitimación y cuestionamiento de la democracia como modelo político, desde el primer peronismo hasta fines de los ochenta.

También trabajan sobre la realización de historias provinciales como una alternativa a las macro narraciones de la historia nacional. “En el grupo no somos sólo historiadores y esa diversidad nos permite tener diferentes miradas. El tema es más amplio que la relación entre universidad y política, trabajamos cómo se legitima el poder, a través de discursos, ideas, cómo lo justifica el oficialismo, cómo lo justifica la oposición, y en este tema de la legitimación la universidad es un actor clave dado que es uno de los ámbitos de producción y circulación de ideas.  Es un proyecto muy a largo plazo donde trabajamos todo el siglo XX y nos salimos de esta historia capitalina”, señala la directora.

Con respecto al presente, la historiadora afirma que se puso en evidencia y se actualizó esa relación entre el poder político y la universidad. “En realidad siempre ha existido pero, así como en otras épocas se ponía en primer plano la autonomía universitaria, que aparecía como un reaseguro para desvincular a la universidad de lo político, hay otras en que se pone en primer plano esa relación, como cuando se entregó el Honoris Causa a Perón. Ese acontecimiento pone en primer plano esta necesidad de vincularse y querer vincularse, me parece que ahora es una época donde claramente se da la vinculación con el poder político. Con el menemismo también se dio, pensemos en la Ley de Educación Superior, pero no se problematizaba. Hoy también hay posiciones explícitas que dan un apoyo o un consenso a muchas políticas nacionales y también mucha polarización, pero los contextos son muy diferentes y hay una madurez de la sociedad civil”, concluye.

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La ponencia (en PDF) se puede descargar de http://publicaciones.ffyh.unc.edu.ar/index.php/7encuentro/article/viewFile/443/484


[1] En la búsqueda documental en el Archivo de la UNC, los investigadores encontraron que en los Estatutos de la Universidad Nacional de Córdoba, vigentes desde 1925, se reglamentaba de esta manera el otorgamiento de la distinción Doctor Honoris Causa. El artículo 15, inciso 8, decía: “Acordar el título de Doctor Honoris Causa a propuesta de la Facultad respectiva o por iniciativa propia –previo informe de aquella- a las personas que sobresaliesen por sus trabajos o estudios científicos o literarios, tengan o no títulos de otras Universidades”. En agosto de 1958 fueron aprobadas modificaciones a los estatutos, entre ellas figura una nueva reglamentación para obtener esta distinción. El artículo 15, inciso 24 establece: “Otorgar el título de doctor “honoris causa” por iniciativa propia o de las Facultades, a personas que hubiesen sobresalido por su acción ejemplar, trabajos o estudios, tengan o no título universitario, pero no podrán otorgarse en ningún caso, a quienes desempeñen funciones políticas en el país o en el extranjero mientras permanezcan en ellas. Con iguales requisitos y condiciones designará profesores honorarios a propuesta de las Facultades”. En los Estatutos de la UNC, modificados en 1968, para ser adecuados a la Ley orgánica de las Universidades Nacionales, dictada durante el gobierno de la autodenominada “Revolución Argentina” (1966-1973), se mantienen estos requisitos, consignados en el artículo 44, inciso 23. De igual manera, está reglamentado en los Estatutos que rigen actualmente en la UNC, en su art. 15, inc. 24.

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